Heterodoxos, por Emilio Fuentes Romero (@efurom1)

El último número de la revista Andalucía en la Historia (AH) repasa las biografías de diez destacados heterodoxos andaluces de la Edad Moderna y Contemporánea.

No todos han alcanzado el mismo grado de popularidad o heterodoxia.
A manera de presentación:
Antonio del Corro, fue defensor de la tolerancia religiosa en el siglo XVI, cuando la Inquisición campaba a sus anchas; José Marchena, afrancesado y servidor de José I Bonaparte, en medio de la patriótica Guerra de Independencia.

Blanco White, para el que la disidencia es "la característica suprema de la libertad"; María del Carmen Silva (Madmoiselle Robespierre), que liberó a soldados españoles apresados por el general Junot en Lisboa, durante la Guerra de Independencia;

Mendizábal, "el maldito judío" responsable de la Desamortización española; Fermín Salvochea, "heterodoxo entre los heterodoxos" que evolucionó al final de su vida hacia el anarquismo.
Blas Infante, "el padre de la patria andaluza"; Luis Cernuda, "español a la manera de de aquellos que no pueden ser otra cosa"; Helios Gómez, de procedencia gitana y anarquista; Isabel Álvarez de Toledo, la Duquesa Roja; Epílogo: el 15-M.
El dosier ha sido coordinado por Carlos Arenas Posadas que, al buscar elementos comunes en estas biografías, afirma:
"...estamos ante lo que desde una perspectiva ortodoxa podríamos llamar 'perdedores': una derrota, por otra parte, libremente elegida al renunciar muchos de ellos a la posibilidad de una vida sin sobresaltos y más placentera.
La apuesta incluso obsesiva por la independencia de criterios requirió de grandes dosis de valentía personal pese a la conciencia de los enormes enemigos que se les enfrentaban: el poder caciquil, la Iglesia, la academia, el qué dirán, las cerriles instituciones grabadas a sangre y fuego en la cabeza de los andaluces".



En mi opinión, es posible añadir otro elemento común a las biografías de estos heterodoxos: su dimensión europea. He aquí un apunte:
Antonio del Corro (1527-1591), perseguido por la Inquisición, llegó a Ginebra en 1557, colaboró con los calvinistas de Burdeos y Touluse (1559-1562), se estableció en Amberes en 1566. En 1567, el Duque de Alba entraba en Amberes y del Corro huía a Londres.
José Marchena (1768-1821), fiel servidor de José I Bonaparte y, tras la derrota de las tropas de Napoleón, tuvo que abandonar España en 1814. Regresa en 1820, tras el Pronunciamiento de Riego y "pronto se alzó como una de las voces más conspicuas del liberalismo".
Blanco White (1775-1841), se exilió a Inglaterra en 1810 y es el autor de Letters from Spain (1822), "uno de los textos cardinales acerca de la condición social, intelectual y moral de la península a caballo entre los siglos XVIII y XIX".
Madmoiselle Robespierre, tuvo que huir a Inglaterra con el retorno de Fernando VII (1814). En Londres, junto a su marido, pone en marcha el periódico El Español Constitucional.
Juan Álvarez de Mendizábal (1790-1853), no ocupó cargos políticos importantes durante el Trienio Liberal, pero tuvo que exiliarse cuando los "Cien mil hijos de San Luis" restablecieron en España el absolutismo (1823).
Fermín Salvochea (1842-1907), "marchó a Inglaterra para continuar el aprendizaje mercantil y perfeccionar su inglés...Cuando regresó no estaba impregnado de los grandes principios del mercantilismo sino de republicanismo, igualitarismo, ateísmo e internacionalismo".
Luís Cernuda (1902-1963), según Javier Aristu "el más europeo de nuestros poetas", se estableció en el Reino Unido en 1938, donde recibió influencias de la lírica inglesa (Blake, Browning, Keats y T.S. Eliot). Así mismo, había recibido la influencia de la lírica francesa (Mallarmé, Baudelaire, Gide) en una estancia en la universidad de Toulouse durante el curso 1928-1929.
De Helios Gómez (1905-1956), ilustrador que sobresale por sus carteles de guerra, destaca "su cosmopolitisimo -París, Berlín, Moscú".
Isabel Álvarez de Toledo, la Duquesa roja, ( 1936-2008), se puso en 1967 al frente de una manifestación de vecinos de Palomares (Almería), donde cayeron cuatro bombas nucleares. Tras nueve meses de cárcel, se establece en Hasparren (Francia) y edita su trilogía (La Huelga, La Base, La Cacería) en París.
El artículo que cierra el dosier, se abre con la siguiente pregunta: El 15-M ¿Una heterodoxia colectiva?

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