'Hacia rutas salvajes', un libro escapista, por @josmurgui

Flores que crecen en la naturaleza

Flores preciosas que crecen en la naturaleza/ Foto cedida por artista.

LIBROS. Es sorprendente comprobar cómo según la época del año en la que nos encontramos, optamos por una temática u otra. Me topé en Internet con un blog que hablaba de este libro: título original, “Into de Wild”, de Jon Krakauer, en castellano traducido como “Hacia rutas salvajes” [las traducciones a veces resultan un poco extrañas, como los nombres de las películas].

Resultó interesante leerlo durante mi último viaje en Turquía. Comentaba con las personas allí o a mi vuelta en Euskadi el libro que había leído, me sorprendió mucho hasta qué punto es conocida la historia del protagonista de esta obra: Chris McCandless. Un chavalín recién graduado, con un futuro brillante, que donó todas sus pertenencias y se fue a vivir la carretera. En parte supongo por la película que Sean Penn dirigió y escribió. En parte, creo que también por el nivel de identificación: dejarlo todo y escapar de la vida cotidiana.

Suena bastante interesante: donar el dinero, abandonar una vida que no convence y recomenzar en la vida salvaje. Al mismo tiempo, suena muy duro. Un constante ir y venir, alimentación en muchas ocasiones a base de plantas y caza… demasiado extremo quizás. Pero sí que es verdad que suena interesante querer separarse de la vida social que en Occidente, con las diferencias entre los diferentes países, rige, sobre todo, del valor del dinero.

Flores que crecen en ciudades

Flores que crecen en ciudades/ Vitoria-Gasteiz. J.M

Últimamente leo artículos sobre bloqueo mental, cansancio, priorización de tareas… cada día tengo la impresión de que somos menos personas y más bombas de relojerías, muy desconectadas de la naturaleza y del propio sentir. El cansancio del día se acumula, horarios regidos, necesidad de sustento… es un agobio. En la calle es una locura: prisas incesantes, un estrés brutal, nadie tiene tiempo para nada… un agobio.

Puede que sea también la edad, cada franja tiene lo suyo. El mundo no es tan fantástico como mostraban en la facultad, donde se aprendían muchas cosas, pero poco del sistema laboral y el sistema dominante. Aunque por supuesto también hay cosas bonitas. Las relaciones empiezan a cambiar, se gira más alrededor del trabajo y la pareja.

Por eso, me ha resultado un libro interesante. Más allá de las razones que llevaron a este chico a abandonar una vida acomodada y lanzarse a la aventura, parecía que tenía problemas con sus padres, reivindica una idea que tal vez debiéramos recoger: vivir más conectados al mundo, al entorno, a la propia persona.

Frases inspiradoras marcadas en este libro

“Quería movimiento, no una existencia sosegada. Quería emoción y peligro, así como la oportunidad de sacrificarme por amor. Me sentía henchido de tanta energía que no podía canalizarla a través de la vida tranquila que llevábamos”. Al parecer es uno de los pasajs que el protagonista, Chris McCandless, debió de subrayar en un libro de Tolstoi.

“Por fin se había liberado de las ataduras, emancipado del mundo opresivo formado (…), un mundo hecho de abstracciones, seguridad y bienestar material, un mundo en el que sentía como una dolorosa amputación la ausencia del latir duro y salvaje de la existencia”.

“Solo tenemos que ser valientes, rebelarnos contra nuestro estilo de vida habitual y empezar a vivir al margen de las convenciones. (…) Tu único enemigo eres tú mismo y esa terquedad que te impide cambiar las circunstancias en que vives”.

“Es probable que las personas con talento creativo estén investidas de rasgos patológicos extremos de los que resulten intuiciones geniales, pero que al mismo tiempo les impidan llevar un estilo de vida estable en el caso de que no puedan transformar sus alteraciones psíquicas en una producción artística o filosófica significativa”.

 

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