Grecia vuelve a poner la primera piedra, por José Alfocea García (@jalfocea)

Una victoria histórica tanto para Grecia como para el resto de Europa. No pueden calificarse de otra manera los resultados electorales cosechados por Alexander Tsipras y su partido político Syriza; una victoria histórica que le deja a solo dos escaños de la mayoría absoluta, rompe el bipartidismo griego, hunde a los socialistas hasta casi la insignificancia y, sobre todo, siembra muchas dudas, y también esperanzas, a lo largo y ancho del Viejo Continente.

Elecciones Grecia 2015. El líder de Syriza y futuro primer ministro griego, Alexis Tsipras

Elecciones Grecia 2015. El líder de Syriza y futuro primer ministro griego, Alexis Tsipras

Por qué Grecia

Es la noticia del día, Syriza, la coalición de “izquierda radical” griega ha ganado con rotundidad las elecciones al parlamento de Grecia y por primera vez en la Europa resurgida de la Segunda Guerra Mundial, un gobierno situado mas a la izquierda de la socialdemocracia se sentará mes a mes junto al establishment que ha marcado el rumbo de todos nosotros.

El resultado de las elecciones en Grecia no podía ser más evidente, los ciudadanos griegos se han cansado de una situación social y económica insostenible y lo han plasmado en las urnas por la vía democrática algo que, por más que a muchos les pese, simboliza la devolución del poder al conjunto de la ciudadanía:

Resultados Elecciones Grecia 2015

  • Syriza roza la mayoría absoluta de las que sólo dos escaños la separan.
  • Nueva Democracia, el partido hasta ahora en el gobierno, baja de los 129 a los 76 escaños.
  • El partido neonazi Amanecer Dorado logra el tercer puesto en estas elecciones.
  • Los socialistas del PASOK, quienes gobernaron el país durante tres décadas y que lo hacían hasta hace sólo seis años, se hunden hasta el último puesto entre los partidos con representación.

El nuevo escenario político griego es el claro reflejo del castigo de los ciudadanos a las políticas tradicionales; basta con mirar la gráfica superior para comprenderlo. La valentía, o la esperanza, de un pueblo que en esta ocasión, y a diferencia de las pasadas elecciones legislativas de 2012, no se ha dejado amedrentar por las amenazas de una oligarquía política europeo a la que beneficia que todo siga como hasta ahora.

Syriza ahora lo va a tener muy difícil, solos en Europa haciendo frente a las políticas de recortes de la troika. Si, efectivamente va a ser una ardua tarea para Alexander Tsipras pero también lo será para los gobiernos acomodados que por vez primera ven tambalear sus posiciones y que ahora, quieran o no, deberán dialogar con este “caballo de Troya” porque ahora los que tienen miedo son ellos, miedo al llamado “efecto contagio” y a la demostración de que otra forma de hacer política es posible. El bipartidismo clásico ha muerto en Grecia, va camino de hacerlo en España y, por qué no en otros países europeos.

Pero Syriza en Grecia, al igual que Podemos en España, aún a pesar de sus enormes diferencias, guardan una enorme similitud y es que su mayor fuerza, su mayor empuje, no han sido sus propuestas, que pueden resultar más o menos acertadas y que, por descontado, tienen un importante peso específico, sino el “mal hacer” de quienes nos han gobernado hasta ahora. Unos gobiernos formados por partidos políticos clásicos que han consentido, incluso impulsado directa o indirectamente, que gran parte de los ciudadanos de su país sean expulsados a la calle, vean recortados derechos sociales, pierdan sus trabajos y, por tanto, su poder adquisitivo, que cada vez más niños de su país se encuentren por debajo de los límites de la pobreza o que enfermos terminales de hepatitis C en España tengan que estar mendigando en las puertas de un hospital para salvar su vida a cambio de una simple medicina.

Una mujer, en su colegio electoral de Atenas | ALEXANDROS AVRAMIDIS- REUTERS

Una mujer, en su colegio electoral de Atenas | ALEXANDROS AVRAMIDIS- REUTERS

No es Syriza, que nunca antes ha gobernado en Grecia, quien ha llevado a su país a una situación de pobreza generalizada. No es Podemos, que tampoco ha gobernado en España, quien nos ha llevado a la situación en la que nos encontramos. Decir lo contrario sería, y de hecho lo es, una soberana estupidez, con todo el respeto a quien piense lo contrario. La política practicada, en general, por la socialdemocracia y el neoliberalismo en toda Europa que ha optado por asfixiar de un modo insultante a sus ciudadanos en beneficio de una macroeconomía y macropolítica que ha demostrado beneficiar única y exclusivamente a unos pocos, ha sido precisamente la que ahora provoca que sus posiciones se vean amenazadas. Y es llegados a este punto en que debemos plantearnos ¿quién realmente ha ganado las elecciones griegas?

Las elecciones de Grecia las ha ganado la humillación y el sufrimiento de cientos de miles de griegos, cada día más empobrecidos económica y socialmente; un sentimiento y una situación que han llevado a los ciudadanos a comprender que lo conocido hasta ahora no funciona, que su situación cada vez era peor y que, lo más grave de todo, nadie hacia nada por impedirlo.

¿Funcionará el experimento Syriza? Eso es algo que solo el paso del tiempo nos permitirá conocer, lo único cierto es que la situación política anterior ya resultaba del todo inviable y era necesario colocar las esperanzas en un lugar nuevo. Quien no arriesga no gana, y Grecia ha arriesgado. La pelota ahora está en el tejado de Syriza y deberá hacer lo imposible por no defraudar porque si lo hace, si los griegos pierden la última esperanza que poseían, entonces el siguiente capítulo podría ser un “Amanecer Dorado” sobre el que hasta ahora nadie ha prestado la atención debida.

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