Ganar, ganar y ganar por @dycturf

Los futbolistas españoles ya han pagado con creces, y propina, la deuda que durante décadas muchos de sus predecesores contrajeron con parte de la afición, a base de penaltis, codazos, injustos o no tanto arbitrajes y … multitud de excusas que servían para soñar con una próxima vez después de cada eliminación. Así, poco a poco, nos forjamos en esto del fútbol patrio  muchos de los que nos echamos a la calle en 2008 cuando en la Eurocopa de Holanda y Bélgica vivimos un sueño mágico desde el pase a semifinales hasta la final con Alemania.

Hoy recuerdo aquellas noches al regresar de Cibeles, después de haber celebrado dos títulos de Campeón de Europa y uno de Copa del Mundo en cuatro años. Quizás en  los años más difíciles de este país, los futbolistas han sabido abstraernos cada dos veranos de la realidad y hacernos olvidar preocupaciones más tangentes, aunque sólo sea por minutos u horas de gloria y éxitos compartidos.

De aquella primera noche del 22 de junio de 2008 a esta del 1 de julio de 2012, España ha consolidado una Historia de leyenda y muchos estamos viviendo algo que jamás, ni en el mejor de nuestros sueños, podíamos imaginar. Los más jóvenes además lo celebran ya como algo habitual y consideran los éxitos de esta selección como el fruto de una lógica que resulta aplastante y sencilla. “Si somos mejores, ganamos”. Qué fácil y qué difícil a la vez.

Lo que ocurre es que los rivales ya lo ven de la misma forma y cuando España llega a los campeonatos da la sensación de que las cosas son fáciles incluso cuando nosotros mismos nos ponemos las mayores trabas. Esta vez, lejos de debates con el seleccionador, hemos jugado a entrenadores y críticos con la figura del nueve. No me escaparé de las críticas. Es verdad que Torres fue el hombre de aquella final de la Eurocopa 2008, pero después de estar cinco meses sin marcar en el Chelsea, sin apenas participación en su equipo, ha terminado levantando la Champions y la Eurocopa, con el mérito del Balón de Oro. A mí, como ya he manifestado, me parecía un jugador al que ya se le había pasado su momento y en la Eurocopa ha demostrado que no era así. Que era la demostración de que hay jugadores a los que hay que respetar. Y muchos no lo hicimos. Del Bosque se escapó de las críticas con la misma parsimonia que su equipo gana rivales. De hecho es el único entrenador capaz de quitar importancia a levantar una Champions, un Mundial y un Europeo. Por lo que jugar con críticas de propios y extraños le debe resultar hasta fácil de cómo lo maneja.

Ahora ya sólo queda disfrutar. Saberse recompensado por esta selección y confiar en que cuando llegue el momento de la derrota, siempre se está más cerca después de cada victoria, se hará con el estilo de un equipo que ya es Historia y escrita con sangre de muchas derrotas.

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