Fez con más miedo que vergüenza, por Lola Hierro (@NabiaOrebia)

Hemos llegado a Fez en un autobús de la CTM. El viaje ha ido bien salvo porque la carretera es mierdera y el conductor iba a toda pastilla. Ha sido un bamboleo eterno. Pese a todo, ha sido muy interesante ver cómo iba cambiando el paisaje según nos adentrábamos en el país, de verde tipo Asturias a marrón tipo La Mancha.

Ya en Fez, cuatro horas más tarde, nos ha intentado timar un taxista. Quería cobrarnos 5 euros por llevarnos a nuestro hostal cuando, según la información que manejo, no debería costar más de un euro por cabeza con el taxímetro puesto. Le hemos mandado a Parla y hemos ido a la parada del autobús público, ya que el ticket cuesta solo 3 DH (unos 30 céntimos). Allí, una señora que iba al mismo sitio que nosotros nos ha ofrecido compartir taxi: le dábamos nuestros 6 DH y ella ponía el resto. Ha sido lo mejor: la carrera ha sido en total por 9,15 DH, (menos de 1 euro) , y nos ha soltado en la puerta de la medina más cercana a nuestro destino.

¡A dentro sin miedo!

De ahí hemos ido al hostal envueltos en un montón de niños que intentaban llamar nuestra atención para que les diésemos monedas, o comida, o cualquier cosa. Nos hemos librado de ellos a base de ignorarles y nos hemos adentrado en la medina con más miedo que vergüenza: es laberíntica, tiene más de 10.000 callejones, y a esas horas, las 9 de la noche, como que no nos parecía muy recomendable que dos guiris con mochila anduvieran sin rumbo por ahí. Pero una vez más, nos ha visitado la buena suerte. Primero, un señor guía que llevaba a dos turistas rubias a su hotel nos ha obligado a seguirle durante un buen rato sin pedir nada a cambio, hasta que nuestros caminos se han separado. Luego se nos ha ocurrido preguntar a unos españoles que estaban discutiendo al pie de una obra algo con quien debía ser el capataz. Imagino que deben ser arquitectos o tener algún negocio relacionado con la construcción. Estos no sabían dónde quedaba nuestro hotel pero han ordenado a su empleado que nos llevara. Y nos ha llevado, y no nos ha dejado que le diésemos propina. Pobrecito.

Una calle de la medina… a saber cuál.

Nuestra pensión se llama Dalila et Rania y, a parte de estar bien situado, está muy limpio. Tenemos una habitación con baño privado y té a la menta gratis de bienvenida. Y wifi. Es muy agradable porque tiene un pequeño salón en la entrada con unos grandes ventanales que dan a un porche, y es ideal para estar ahí tirado sin hacer nada.El dueño es Ibrahim, un hombre muy hospitalario y amable que nos ha orientado bien con los precios. Nos ha indicado que no paguemos más de 15 DH para ir mañana en taxi a la estación de trenes (queremos visitar la ciudad imperial de Meknes, a 30 minutos en tren).

Yo, encantada con el saloncito primoroso del Dalila et Rania.

También nos ha indicado un “buen sitio” para cenar. Se llama Zorah y, ciertamente, está muy bien recomendado en Trip Advisor pero a nosotros nos ha parecido una estafa. La calidad es incuestionable, pero pagar 80 DH en Marruecos por un menú de tres mini platos y la bebida aparte es caro para un mochilero. Se puede comer igual de bien por menos dinero.

Aquí todo es muy incomprensible.

Parezco muy pesetera con esto de los precios. Cuando estuve en Asia tenía la misma sensación de ser un poco miserable, pero es que viajar con presupuesto mochilero te exige mirar mucho el dinero, cada céntimo y cada gasto. Si no, no podría viajar.

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GASTOS

Trayecto en taxi de la estación de autobús de tren de Fez al hostal: 3DH  (El taxi costó 9,15 DH)

Hotel Dalila et Rania 1 noche: 50 DH

Cena: 50 DH

*El cambio es de 1 EURO = 11 DH

**Todos los precios que pongo son por persona, si es algo conjunto lo indico y lo divido para que salga el total de lo que yo pagué.

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