Fernando Delgado: "No creo en el hombre o en la mujer de una pieza", por Noelia Jiménez @njimenez79

La radio y la noche ponen la escena. Las vivencias, vividas o imaginadas, el argumento de También la verdad se inventa, la nueva novela de Fernando Delgado (Ed. Planeta), que, a través de las historias que suceden en torno a un programa radiofónico de “confesiones”, reivindica el derecho de cada cual a hacer de su vida (real o fingida) lo que le salga de la peineta.

Con este autor nunca se sabe. Lo mismo marca tus años de instituto ejerciendo como presentador de TVE que gana el Premio Planeta (La mirada del otro, 1995), pone la vida en verso (Proceso de adivinaciones, Autobiografía del hijo, Presencias de ceniza) o se marca, rumboso, una conferencia sobre comunicación y literatura.

No es de extrañar, por tanto, que la literatura vaya unida a la comunicación en esta novela, que “pretende responder a preguntas que la gente se plantea respecto de la diferencia”, explica el autor. Porque los “diferentes”, sobre todo en el ámbito sexual, son el ‘leitmotiv’ de una obra destinada a llamarse Dice ser Alma, pero en cuyo camino apareció don Antonio Machado: “Cuando estaba corrigiendo el texto comencé un trabajo sobre Machado que me llevó a releer sus obras, de modo que redescubrí el magnífico verso ‘También la verdad se inventa’, que defiende el poder de la imaginación y el derecho a vivir nuestro propio imaginario, más allá de la vida real. Por eso decidí tomárselo prestado para dar título a mi novela”, explica Fernando Delgado.

Cuesta imaginarse a alguien tan serio como él inventándose verdades, pero el periodista y escritor confiesa que tiene mente juguetona: “De pequeño me inventaba muchas historias: unas veces hacía que era cura, otras maestro… Hablaba solo con gran frecuencia y ahora, de mayor, muchas veces incurro en esas mismas historias. Pero sucede que la imaginación es fundamental en todos los aspectos de la vida. Por ejemplo, en el sexo: el sexo sin imaginación no es nada. La pasión dura tres días y el amor se convierte en memoria salvo que dejes volar la fantasía”.

Para Fernando Delgado, que de 1996 a 2005 presentó A vivir que son dos días en la Cadena SER, adoptar la radio como escenario (los personajes vomitan sus confesiones en el programa Suya es la palabra) ha sido, de algún modo, sumergirse en su propia historia: “He utilizado la radio como procedimiento, como una especie de escenario en el que la gente se confiesa, pero también como personaje. En mi opinión, la radio es el medio que permite un mayor desarrollo de la imaginación. En el tiempo de la imagen la carencia de esta favorece la imaginación y convierte a la radio en un gran medio de expresión”.

Las desviaciones sexuales marcan el ritmo del programa y de la novela, que, en palabras del autor, “pretende responder a preguntas que la gente se plantea respecto de la diferencia. Hay personas que no es que sean intolerantes u homófobas, sino que se preguntan cómo es posible que un hombre sea homosexual, una mujer bisexual… Creen que la heterosexualidad es lo ‘normal’ y que cualquier otra forma de vivir el sexo y la propia identidad es una rareza”.

También la verdad se inventa es, de algún modo, un manifiesto a favor de la identidad compleja, de esas aristas que hay en la personalidad de cada uno, que a menudo tratamos de reprimir sin pararnos a pensar por qué hemos de hacerlo. Para Fernando Delgado, “nos conocemos poco con frecuencia, sobre todo a esos ‘otros’ que están dentro de nosotros y que forman parte también de nuestra personalidad. No creo en el hombre o en la mujer de una pieza. Si lo fuéramos, anularíamos esos otros personajes que también nos constituyen de algún modo”.

En el fondo, ¿no será que somos menos modernos de lo que nos creemos? “Vivimos en el mundo de la aceptación superficial, de lo políticamente correcto, pero siguen latiendo los prejuicios. Por ejemplo, con la Ley del Matrimonio Homosexual hemos normalizado la relación de manera jurídica, pero siendo eso importante también ha sido importante la pedagogía. La gente ha empezado a ver que las relaciones entre personas del mismo sexo son algo normal”, explica el escritor.

Tolerancia, comprensión y respeto son valores que desprende También la verdad se inventa, que su autor describe como “un canto a la compasión humana, pero sin las connotaciones religiosas y morales que habitualmente atribuimos a la palabra ‘compasión’ y que nos han hecho desecharla, cuando en realidad es un hermoso sentimiento para tratar al otro”.

[Publicado en Diariocrítico]

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*