Feria del Libro: una oportunidad para hablar con editores, por @josmurgui

felicidad ante los intentos de publicación de la novela

A pesar de los nervios por la incertidumbre, se siente mucha alegría de intentar sacar al público la novela escrita/ Vitoria-Gasteiz. J.M

Me ocurre justamente lo contrario de lo que me sucedía en la etapa de escritura de la novela: tengo muchísimas ganas de relacionarme, con todo el mundo, ganas de hablar, a veces no paro, como si no hubiera hablado en mucho tiempo, compartir experiencias, divertirme y pasármelo genial. La etapa de clausura ha acabado y ha llegado el momento de enseñar mi novela al mayor número de personas posibles (si pudiera ayudarme, estaría muy agradecida).

Anticipé, durante el periodo de escritura de la novela, que la fase de edición sería horrorosa: nervios por someter la obra a la opinión ajena. “El mapa no es el territorio”. No me está ocurriendo de esa manera; se siente cierto aturullamiento mental, se pasan nervios, pero la ilusión es enorme. He comenzado la fase de edición con la satisfacción de haber escrito el libro que a mí me hubiese gustado leer. Lo he hecho lo mejor que he podido y, a menos que no tenga ayuda externa para mejorarla, no veo posibilidad de modificarla.

Escribir un libro debe ser como tener un hijo

 

desligarse de la opinión pública

Es muy necesario intentar desligar la calidad de la propia obra del hecho de que no pueda gustarle a todo el mundo/ Foto cedida por lector. A.R.D

En mi caso, es chica, no sé por qué, será que le tengo mucho cariño a la protagonista, Mara, por cómo es, su sentido del humor peculiar, su mirada del mundo y la fortaleza de su sufrimiento. Una madre o un padre, en ese amor hacia el hijo, deben pensar: ¿cómo alguien puede no quererlo?

A veces, sucede, por ejemplo, en cuestiones sentimentales, que nos dan calabazas o (permitimos) que nos rompan el corazón. Y una madre o un padre pensarían (hablo en términos de personas con la cabeza amueblada porque ya sabemos que familias hay para todos los gustos): “Pero, vamos a ver, ¿cómo a este tío no le puede gustar mi hija? Eso significa que no la merece”.

En ese paralelismo, salve el lector las diferencias de la metáfora, el libro de un autor ante un editor es exactamente lo mismo. Aunque, por supuesto que la obra será imperfecta (la perfección es fruto del imagino del super yo) y a muchas personas no les gustará.

Con ese planteamiento mental, intentando controlar la situación, que lógicamente no se controla, y con lo del “mapa no es el territorio”, me planté en la Feria del Libro de Madrid para hablar con editores que había fichado, en atención al catálogo, perfil de la editorial, interés por voces emergentes.

Conclusiones en la Feria del Libro de Madrid

 

las ventas de los libros caen

Las ventas de los libros caen/ Donostia. J.M

1. Existe una sobresaturación en el mercado editorial. Un editor llegó a decirme que recibe entre 10 y 15 libros semanales. Lo cual, me sorprendió mucho: qué de personas somos las que vivimos buenas temporadas en la clausura disciplinada de las letras.

2. Es muy importante personalizar la proposición: hay que conocer el mercado, la editorial,  haber ojeado el catálogo… e intentarlo primero en aquellas en las que te gustaría ver publicada tu obra.

3. Hay que saber qué decir, es bueno ir entre semana. Los editores tienen más tiempo, pero a veces ocurre que tampoco están porque no tienen firmas… En esta segunda parte he cumplido, en lo de saber qué decir, he fallado parcialmente. Por supuesto que conozco mi obra, y sé presentarla, pero me he dado cuenta de que el planteamiento no ha sido acertado. Así que en sucesivas proposiciones rectificaré. Al concluir el fin de semana una de las lectoras que tuvo acceso a mi novela me dijo que, en su opinión, el texto abarca más la sociedad vasca, en sus diferentes elementos, que el conflicto vasco en sí, aunque se ambiente en él. Tiene toda la razón.

4. Me llega por todas partes que el mercado editorial está fatal: las ventas se han desplomado. Yo pienso: ¿cuándo ha sido fácil publicar de la novela? además se añade lo de los “éxitos” tras la muerte del autor correspondiente. Yo no quiero morir, admito. No solo soy escritora (qué monótono dedicarse a una sola cosa), ser soy muchas cosas, entre ellas, la principal, persona. Lo observo sobre todo en mi generación: la frustración ante la falta de expectativas en España, uniéndose “éxito” a felicidad. El otro día me encontré casualmente con una amiga, se había hartado de ser ingeniera y se había hecho cargo de un bar, y estaba contentísima. Pensé: “vaya, cómo estan cambiando las cosas”. Puede que en medio de tanta adversidad haya llegado la hora de aprender a ser felices con cosas pequeñas.

5. A la respuesta de la conclusión 4, una afirmación muy sencilla: existe Internet.

La Feria del Libro se vive de forma diferente, pateándola para adquirir nuevas obras o hablar un rato con el autor deseado, o ir simplemente a hablar, como hacemos los escritores noveles o los editores noveles también.

Si usted lector quisiera hablar conmigo, estaría encantada. Si pudiera hablarle a alguien de este post, de esta novela o de este proyecto en general estaría más que encantada y muy agradecida.

Si no lo hiciese, lo respetaría igualmente.

Salga, diviértase, hable.

 

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