Feminicidio, una tiranía globalizante, por Julieta González Meloni

La sumisión de la mujer
UNA TIRANÍA GLOBALIZANTE

grafica de YOSOY123 para visibilizar el feminicidio en méxico

Cuando Foucault nos habla de enemigos internos en Genealogía del racismo, afirma que el discurso de guerra desde el último siglo ha pasado a pensarse desde los problemas interiores de la sociedad, la guerra desde lo interno, donde la lucha no es contra el extranjero ni el invasor sino contra el peligroso, el criminal, el loco: Los nuevos enemigos de la sociedad. A partir de aquí la guerra se concibe en términos de supervivencia de los más fuertes: Los mecanismos de defensa se piensan desde términos fisiológicos-biológicos.
No es forzoso hacer un paralelismo de esto con la violencia de género que históricamente ha sesgado las sociedades sin distinción de época, religión, región, estrato social ni económico. El hombre aparece como ese enemigo interno que amenaza el orden social del hogar y el orden interno psicológico de sus semejantes, de la mujer y de sus niños. Ese discurso machista de poder que mantuvo silenciada la voz de la mujer política, la mujer de la sociedad y de la acción pública, ha relegado todo su potencial a la penosa, y no por eso menos digna, tarea del hogar, al menos hasta mediados del siglo XX. Este mecanismo de represión/opresión/dominación del que nos habla Foucault ha sido la base de las relaciones de poder entre géneros.
En la actualidad, el despliegue del feminismo resultado en parte de las exigencias del capitalismo que requirieron que la mujer saliera a trabajar, la aparición de la mujer en la política y en la vida pública como actor de acción y decisión propia, parece sin embargo no haber resuelto ni combatido el problema de la violencia de género pero sí, y gracias a el auge de las informaciones, haber permitido que estos casos que años atrás hubiesen quedado en la intimidad del hogar, salieran a la luz y fueran conocidos y reconocidos como una problemática social que afecta en lo más hondo de las sociedades. Es necesario engendrar en la médula de nuestras sociedades un contra-discurso que se oponga a una tiranía globalizante de sumisión de la mujer, que garantice la protección de su seguridad, de su bienestar y el de los suyos.

 

Se necesita que nosotros como profesionales de la información y que todos como ciudadanos, realicemos un ejercicio de extrañamiento que nos permita observar el fenómeno y descifrar la manera en la que existe y se relaciona entre y con nosotros a fin de poder encontrar una solución que no sea de emergencia, sino definitiva.

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