Feliz año para la 'Marca España', por @German_Temprano

No se quejará el ministro Margallo de cómo ha empezado el nuevo año. Si algo le faltaba a su idolatrada ‘Marca España’ es una campaña en la prensa internacional masiva y, además, gratuita. La imputación de la Infanta ha venido a cubrir con creces esta carencia. Por si este país no tenía suficiente con el ex tesorero del partido en el Gobierno en el trullo, un ex presidente de los empresarios alojado en el mismo hotel, un ex presidente de una caja bajo sospecha por sombrías maniobras financieras o un sindicato que facturaba al erario público hasta los imprescindibles cohíbas de la sobremesa, la Casa Real se ha sumado a esta cruzada nacional-choricista que asombra al mundo.

Eso sí, baja la prima de riesgo entre otras cosas porque el riesgo real está en las hijas, los yernos, los amigos de los ex presidentes de Gobierno o, en general, en los trincones de diverso pelaje que hacen patria quedándose a trozos con ella. Pese a estos antecedentes de todos es sabido, o así le parece a este Gobierno, que lo que de verdad ensucia, mancilla y deteriora la imagen de este país es que los trabajadores de Telemadrid, que no aguantan una pedrá y menos un despido, salgan a la calle clamando por sus derechos y en contra de las mamandurrias, el sectarismo y el despilfarro que han acabado con ese medio aunque siga en antena. O que las mareas, ya sean del color que sean, exijan que no se les roben los servicios públicos que con anterioridad han pagado con sus impuestos.

O que la gente, según género, esté hasta los cojones u ovarios de no tener trabajo o de tenerlo en precario o de tener un sueldo miserable o de ni siquiera tener nada o de que le echen de su casa mientras otras viven sus ‘martirios’ en palacios de Pedralbes o pisazos de Ginebra. Lo dicho. Somos unos insurrectos que a poco que nos quitan el pan, la sal, la vivienda y hasta la dignidad salimos a la calle, nos manifestamos y hasta algunos se acercan al Congreso con lo feo que queda eso en los informativos de la BBC. Nada que ver con lo bonito, edificante y atractivo que resulta ver los paseíllos por los juzgados de quienes se vendieron como ejemplos y sólo lo son de codicia desmedida y potencial impunidad. Que al juez que quiere hacer Justicia algunos le tengan por el delincuente sólo viene a añadir pistas de cuál es la verdadera ‘Marca España’. Una pena

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