Fábrica de jabón, buscando la sostenibilidad con el Medio Ambiente, por @CamareroGmez

A principios de años caía en mis manos una pequeña noticia que me llamó la atención, una joven estudiante argentina, afincada en nuestro país desde hace diez años, había inventado una "fábrica de jabón". Un electrodoméstico sostenible de bajo consumo con el que se consigue transformar el aceite de uso doméstico en jabón biodegradable. El nombre de esta emprendedora es Analía Blanco, licenciada en Diseño de Muebles y Packaging y con un Máster Oficial de Diseño impartido por la Universidad Cardenal Herrera CEU, especializado en Diseño de Productos. Fue a lo largo de este curso dónde Analía descubrió su vocación profesional: mediante el diseño mejorar la calidad de vida de las personas tanto a nivel funcional como emocional.

Así que me puse manos a la obra y contacté con esta joven diseñadora a través de mail. La respuesta a mi petición de entrevistarme con ella para que me contara su emprendimiento fue rápida, así que concertamos un día para poder conocernos y con cámara de fotos en ristre y una pequeña grabadora en mi bolso me dirigí al lugar acordado.

El día se levantó soleado, aunque frío. El largo invierno que atravesamos este año se resistía a abandonarnos. La cita era a media mañana y el lugar concertado, el incomparable marco de la madrileña Plaza de Oriente. Como siempre procuro hacer, llegué con un cuarto de hora de adelanto y con la imagen de Analía retenida en mi cabeza. Personas de todo tipo pasaban ante mi y yo intentaba ver en cada uno de aquellos rostros la imagen de ella. Tras cinco minutos de espera, la vi aparecer, al llamarle la atención, esbozó una afectuosa sonrisa que me indicaba que la entrevista iba a ser muy agradable.
Analía Blanco consiguió en 2011 el Primer Premio del concurso internacional de diseño James Dyson Award con su proyecto de Fábrica de Jabón. Esta creación consiste en un electrodoméstico con el que se evita la contaminación del agua, como consecuencia del vertido de aceites en el fregadero, a la vez que soluciona el problema del continuo almacenaje de estos residuos para luego tener que llevarlos al contenedor de basura o un punto limpio. El diseño está basado en la industrialización del proceso artesanal tradicional de fabricar jabón casero de toda la vida. Aprovecha el calor emitido en la reacción química permitiendo de este modo reciclar el aceite sin tener que consumir otro recurso más como la electricidad para generar calor.

Práctico y fácil de usar. Lo único hay que hacer es añadir los ingredientes y “Fabrica de Jabón” se encarga de hacer el resto sin necesidad de que estés allí presente. Cuando acaba el proceso automáticamente se rellenan los moldes quedando listos en 48 horas, después se desmoldan. De esta manera el aparato nos ayuda a deshacernos de un residuo tan contaminante y molesto como el aceite sin tener que salir de casa y en el momento que más nos convenga. El aceite usado se convierte en un nuevo producto a la vez que cuidamos del medio ambiente y ahorramos dinero en productos de limpieza.
Analía va desgranando, mientras tomamos un café, el origen de esta idea. "Soy diseñadora industrial y mi propia formación hizo que siempre estuviera pensando la manera de poder mejorar, tanto a nivel profesional como personal, el entorno en el que vivimos, desarrollando aparatos que nos permitan una economía sostenible con el Medio Ambiente a través del reciclado de residuos como plástico, vidrio o cartón. En estos casos, su transformación está más o menos conseguida, pero el reciclaje del aceite me intrigaba particularmente. Aproveché que en esos momentos cursaba un Máster de diseño en la Universidad Cardenal Herrera-CEU de Valencia en el que había una asignatura de diseño sostenible. Este fue el detonante".

Después de la buena acogida que tuvo como proyecto de final de Máster, Analía vio en él la oportunidad para presentarlo a los Premios James Dyson Award. "Ganar el premio Nacional me supuso un cambio total en mi día a día, la obtención del mismo coincidió con la pérdida de mi puesto de trabajo. Inmediatamente mi chip varió, patenté la idea y me sentí atraída por la idea de llevarlo a cabo para su futura comercialización. Esto supuso incrementar mi formación en el mundo del emprendimiento, una filosofía desconocida hasta ahora para mí". 

Me comenta Analía que su primer planteamiento era intentar sacar ella misma el beneficio al electrodoméstico mediante la creación de una empresa en la que "fábrica de jabón" fuera la carta de presentación para un negocio que se dedicaría a la innovación, desarrollo y creación de productos que recuperasen tradiciones sostenibles con el Medio Ambiente traducidas a la época actual. "Tenemos que conseguir ser sostenibles, pero evolucionando. En principio esta máquina está destinada al ámbito doméstico, familiar. Aunque en un futuro podría ser útil en el ámbito de la empresa".

A principios de 2012, esta emprendedora se incorporó a la incubadora Socialnest, una ONG que ayuda a transformar ideas en empresas que mejoran el mundo. Para ello cuentan con una comunidad de emprendedores, profesionales, empresas, universidades y escuelas de negocio comprometidos con mejorar nuestra sociedad y el mundo que aportan sus conocimientos y experiencias para ayudar a los emprendedores sociales a poner en marcha sus empresas. Según me indica Analía,  "su importancia radica en su programa de mentorización formado por expertos en diferentes materias que colaboran voluntariamente y que nos apoyan durante el desarrollo del proyecto. Actualmente tenemos la estrategia elaborada y el proyecto de negocio, estamos buscando financiación tanto pública como privada. Pero las concesiones públicas tardan en llegar una vez aprobadas con lo cual hay que arrancar con algo de inversión inicial que estamos intentando conseguir a través de financiación privada".

¿Qué opinión tienes de la filosofía del emprendimiento?. "Es necesario que todo aquel que quiera emprender sea consciente de que cada uno de nosotros podemos desarrollar habilidades, algunas intrínsecas a nosotros y de las que somos conocedores y otras, que están ocultas y es necesario trabajarlas y potenciarlas. Es importante conocerse a uno mismo y una vez que se logra ese conocimiento, el crecimiento personal es exponencial. Hay que saber medir los esfuerzos y, sobre todo, buscar las estructuras de apoyo en las que uno puede confiar para que el recorrido se haga más llevadero y llegue a buen puerto".

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*