Europa: periodismo en alerta roja, por Reporteros Sin Fronteras (@rsf_es)

Aún no hemos llegado al ecuador de 2018 y ya contabilizamos un periodista asesinado en el seno de la Unión Europea tras el de la maltesa Daphne Caruana, eliminada mediante un coche bomba el pasado mes de octubre delante de su domicilio. Segundo, en menos de medio año. Esta vez se trata de un periodista esloveno, Jan Kuciak, que fue tiroteado el pasado 28 de febrero junto a su novia en su casa cerca de Bratislava, un escenario que nos recuerda el de la periodista rusa Anna Politostkaya, en octubre de 2006 en el rellano de su piso de Moscú, a quemarropa.

Kuciak es, por tanto el, segundo periodista asesinado en Europa en tan solo cuatro meses y doce días tras Daphne Caruana, el 16 de octubre de 2017. Un común denominador de estos asesinatos es el ámbito en el que los profesionales trabajaban: la investigación periodística. Si la rusa investigaba torturas en Chechenia, Caruana lo hacía en posibles casos de corrupción y conflictos de intereses de numerosos políticos próximos al primer ministro de Malta, relacionados con la N’Dragheta. Por cierto, que otra investigación sobre los papeles de Panamá. Kuciak, en la misma línea, indagaba sobre el primer ministro eslovaco y el secretario del Consejo de Seguridad del Estado, también con vínculos con la mafia, calabresa.

Hasta hace poco tiempo no era habitual que ocurrieran asesinatos de periodistas en la Unión Europea, pero hoy empieza a no ser una rareza. Porque una cosa fue el múltiple asesinato de los periodistas de Charlie Hebdo por el jihadismo islámico y otra muy distinta es que se ejerza un terrorismo de Estado aun cuando sea de forma colateral. Y esto hay que resaltarlo. Ya no sólo asesinan a profesionales de la comunicación en México, Pakistán o India, por citar sólo algunos países no comunitarios. También pasa aquí, en el corazón de la vieja Europa.

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