Europa, parada y fonda, por Emilio Fuentes Romero (@efurom1)

El término turismofobia es nuevo. Cuando me fui de vacaciones a finales de julio, todavía no habían aparecido las pintadas del "Tourist, go home".  Los medios nacionales e internacionales rápidamente han descubierto aquí su "serpiente de verano" y están dispuestos a explotarla a fondo. Pero como dice Victor Parkas, el término turismofobia "etimológicamente, no tiene sentido": no hay miedo al turismo. Hay miedo a que te suban el alquiler, a que te echen de tu casa o de tu barrio, a perder tu empleo.  Más correcto sería hablar de turismo de masas y de la gentrificación de las ciudades como una de sus nefastas consecuencias. 
Ahora bien, esa animadversión al turismo de masas no es nueva. Miguel Delibes, en Europa, parada y fonda, un libro que recoge sus viajes por cuatro países europeos (Italia, Portugal, Alemania y Francia) en los años 1956-1960, escribe sus impresiones sobre Venecia y Florencia: "..yo me limito a aconsejar a los presuntos visitantes de esta ciudad (Venecia) que lo hagan fuera de la temporada turística y, de no ser posible, que se lleguen a la Plaza de San Marcos a las seis de la mañana y, después de sentirla, recorran en una góndola los canales silenciosos de la ciudad que paulatinamente va abriéndose al nuevo día. Entiendo que es la única manera de gustar Venecia en su propio jugo..." (p.69) "El lector puede imaginar lo que es Florencia en estas fechas si piensa lo que sería un museo lleno de niños jugando al balón y persiguiéndose en bicicleta entre las estatuas. No es otra cosa Florencia en la primavera de 1956..." (p.85). Ya sé que hay una enorme distancia que existe entre las "prehistóricas" quejas de Delibes y el asalto a un bus turístico: Ese es el camino que hemos recorrido en nuestro país, sin atender voces como la de Javier Elzo,que lleva más de 30 años denunciando que en España prima el ocio sobre el derecho al descanso y al trabajo. ¿Cuántos años llevamos oyendo hablar de Magaluf, de LLoret de Mar, de Gandía, de Salou...sin que nadie mueva un dedo?

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*