¡Estoy sola!, por @MilagroMendoza

Esta expresión no es exclusividad de las mujeres solteras. En consulta es habitual que féminas casadas o con parejas y muchas con hijos identifiquen a la soledad comoVela uno de sus primeros malestares emocionales. Sea en una consulta individual o de pareja.

Conviene subrayar que la soledad tiene una causa diferente para cada persona. Una ruptura amorosa, un cambio de residencia por motivos laborales, educativos, y la viudez, son causas que se escapan de control. Sin embargo, hay quien no logra superar fracasos amorosos y ante el miedo a sufrir otra decepción, se aísla.

Es necesario recalcar que sentir la soledad en convivencia revela problemas en el vínculo afectivo. Algunas mujeres ante la presión familiar o social entran en relaciones amorosas sin darse el tiempo necesario de conocer a la otra persona. Compartiendo la vida con la pareja se revelan diferencias de comunicación, estilos de vida, gustos alimenticios, hábitos de higiene y organización sumados a los choques de caracteres de ambos miembros de la pareja. El miedo a la soledad o a envejecer sola empuja a que estas féminas apenas conozcan a un hombre atractivo a entrar en la convivencia producto de la idealización, en la cual magnifican las cualidades del otro. Tal cual cazadora tras su presa comienzan a colmar de atenciones al otro para que se quede. Las conductas o situaciones que observan prefieren ignorarlas. En el fondo la fantasía de “yo lo cambio” prevalece. Así inicia una lucha de poder que aleja a la pareja.

Teniendo en cuenta que existe otra faceta, la mujer que cumple el propósito por el cual el hombre convive: Tener hijos. A causa de la maternidad y de la crianza queda relegada a quehaceres en el hogar razón por la cual profesionales, estudiantes universitarias, abandonan sus metas a solicitud de su pareja creyendo que es una situación temporal que más tarde se vuelve permanente. El abandono de las metas, sueños y talentos a solicitud de otros se transforma en resentimiento o vacío existencial años más tarde.

Por otro lado los hijos al crecer ocupan su espacio con otras personas y actividades. La pareja vive su mundo. La mujer que dejo de vivir su vida ahora se siente colocada aSALA-VACIA un lado, sin alguien que le escuche, comprenda o la acompañe en el hogar. Cada pedazo del pastel se transforma y separa del centro quedando aislada de amistades, actividades productivas o sociales que enaltezcan su valía personal.

Todavía cabe señalar que en la intimidad duerme acompañada en silencio. Cualquier comentario despierta una queja en el esposo que termina dando vuelta en la cama. Arrebatos de ira ante la incomprensión de la tristeza de la mujer, quien para el hombre lo tiene todo: ¡qué más quieres!… todo se resume a una casa, electrodomésticos, ropa, plantas… todo, en una casa vacía. Acompañada en las noches y en silencio los domingos.

Así que esto ocurre cuando se espera que la pareja cubra las necesidades emocionales, psicológicas y socioeconómicas. La realización y satisfacción personal deriva de lo interno de nosotras. La frustración, decepción, rabia, resentimiento se manifiesta en cambios emocionales como tristeza o agresividad. El vacío del nido cuando los hijos se marchan aumenta el dolor causado por la soledad.

Para ilustrar mejor desde los cuentos infantiles se inculca a las féminas que el príncipe azul es su media naranja. Nunca está completa hasta que lo encuentra. Pero los cuentos infantiles son eso: cuentos. Desde la infancia se inculca la falsa premisa que se necesita al otro para ser valiosa.

En síntesis la realidad es que la soledad que sentía antes de aparecer la pareja reaparece estando en el matrimonio. Sin comunicación sentimental, comprensión emocional ni metas o proyectos comunes. No existe la valoración de los aportes y talentos de la mujer en el hogar. Se da por sentado que su deber es lavar, cocinar y cocer… como señala la canción infantil.

Resumiendo la mujer siente que no es querida ni valorada repercutiendo en su imagen personal. Creyéndose inferior, desvalida, fea y aislándose en su casa ante el miedo que le produce el cambio. Guarda para ella sus sentimientos evitando la discordia con su marido. Para los hijos son los achaques de la vejez. Para ella es una muerte en vida.

Para terminar si la mujer no busca ayuda, habla y se activa, otro no lo hará por ella. Lo único que la ata son sus pensamientos

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*