Estamos locos, por Carlos Matías (@carlosmatiasb)

En España hay más de tres millones de microempresas con menos de diez empleados y otras ciento veintiún mil con menos de cincuenta, que suponen el 99,3% del empresariado nacional y generan ampliamente los seis millones de puestos directos de trabajo en todos los sectores, de los que viven otros ocho millones de personas de forma indirecta. Son también las más débiles, pues seis de cada diez necesitan financiación para seguir existiendo, pero quienes pueden dársela (bancos y Estado) se la niegan en el 25% de los casos, y pretenden imponer a otro 60% de ellas unas condiciones peores que antes. ¿Alguien lo entiende?

Paralelamente, el Gobierno de Rajoy no escatima ayudas a estos mismos bancos, con dinero de todos los ciudadanos: a los más de 41.000 millones de euros del “rescate” de 2012 (prestado a un tipo de interés del 0,5% y con un plazo de devolución de hasta 15 años), hay que sumarle el “regalo” de 30.000 millones más, según acuerdo del Consejo de Ministros del viernes 29 de noviembre, reconociendo para la banca créditos fiscales por las cantidades que provisionaron para cubrir la pérdida del valor de sus activos inmobiliarios.

No hay político que se precie que no hable de su preocupación por los parados, que no diga que apoya a los emprendedores y que no tenga su “receta anti crisis” particular. No suelen desaprovechar la oportunidad de sacar pecho en presentaciones de libros sobre las “vidas ejemplares” de empresarios poderosos del pasado y en homenajes a los empresarios poderosos del presente, para mostrarnos “la luz” que nos disipe la oscuridad de nuestras penurias. Pero su “bla, bla, bla…” no se traduce en la práctica y quienes necesitan dinero siguen como siempre: sin ver ni un euro.

Hoy es Rajoy. Pero antes hubo otros gobernantes que no fueron más sensibles a las necesidades del pequeño empresariado y del emprendedor español. Prueba de ello es que cuatro de cada diez empresas creadas en 2006 no llegaron a 2009 con vida en España. Aquel 2009 desaparecieron más de 344 mil, frente a las menos de 268 mil que fueron fundadas. En 2010, prácticamente una de cada cuatro ni siquiera resistió los primeros doce meses abierta, y pese a las buenas estadísticas que han salido a la luz el 3 de enero, no hemos bajado de los cuatro millones de parados desde septiembre de aquel ejercicio hasta nuestros días, con periodos de más de cinco millones de personas en las colas del INEM.

El 97% de las empresas creadas o desaparecidas en 2011 tenían cuatro asalariados o menos, y el 72,2% de las que cerraron no tenía ninguno. Hoy resisten 3.049.707 microempresas con 4.076.179 empleados. Sumadas a las más de veinte mil de tamaño mediano (entre 50 y 249 empleados) son más de ocho millones de puestos directos de trabajo y aportan el 70% del PIB.

Todos estos datos están sacados de los “retratos” de la pyme española de 2012 y 2013, elaborados por la Dirección General de Industria y de la Pequeña y Mediana Empresa; la Encuesta sobre Acceso a Financiación de las Empresas del Instituto Nacional de Estadística (INE) del año 2010, publicada el 26 de mayo de 2011, y de los Indicadores de Demografía Empresarial del año 2011, dados a conocer por el INE este 26 de noviembre último.

No ayudar a estas empresas a obtener financiación para poder subsistir es como hacerse el “harakiri”. Una auténtica locura.

 


Carlos Matías es periodista y 'web-xplorador' de la Nueva Comunicación digital de las personas, emprendedores, profesionales, pymes y microempresas.
Editor de TusMedios.es

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