España y Europa, o aquel 'Largo viaje de un día hacia su noche', por @pablombelena

Muchos recordarán la obra de Eugene O’Neill de fantástico título, tan trágico como el argumento de la misma. Así veo yo a esta España que todos amamos y que se nos va de las manos, como la Europa del bienestar. Ese día que amanecía cada mañana en Europa, con un Estado del bienestar, sanidad pública, más o menos universal y plena dependiendo de cada país, una educación pública y de calidad garantizada para todas las clases sociales, un sistema financiero justo y unos gobiernos que gobernaban para el pueblo tras una lección que todos asumieron tras el horror de la Segunda Guerra Mundial y la posterior guerra de pugna entre los modelos comunista y capitalista.

Esa Europa, esa España, mueren con esta crisis. Una crisis que nos han vendido como una única causa del agotamiento de un ciclo económico, pero luego convertido en un agotamiento de un modelo de sociedad y economía pública, perfecto para justificar los recortes y el fin de los bienes públicos. La crisis comenzó como un revés del sistema financiero, una crisis de deuda que poco a poco tuvo una única solución para los ‘popes’ de la economía: ahorrar, cortar el grifo de todo y esperar a que el temporal pasara. Los más ricos sobrevivían (Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza, Austria, Suecia, Noruega…) y los más pobres pagaban los platos rotos, algunos rescatados y otros intervenidos de hecho, como España o Italia. En el país transalpino se impuso un gobernante que no venía de las urnas, Mario Monti. En España, vino de la voluntad soberana, Mariano Rajoy. Pero ahí es donde comienza el drama nacional ibérico: el Gobierno escucha más a los que presionan y olvida a su pueblo. Mientras, en Francia enarbolan la bandera de la ‘revolución’ anti-austeridad con el socialista Hollande como si fuera el mesías del centro-izquierda, que viene a acabar con el imperio del negro capitalismo de Merkel y Sarkozy, aliados de la gran banca, víctimas de una recesión en cadena que nunca termina.

No hace falta ser economista para saber que si no inviertes, no ganas. Si no te endeudas, tampoco creas economía. Los que ahora no perdonan la deuda es la banca, que nadie se olvida. La misma banca que los ciudadanos de Europa hemos ayudado a rescatar es la que nos pone la almohada para ahogarnos en la cama del enfermo que jamás se recupera. Esta gripe, que ya no es la española, sino la del capitalismo yanqui y europeo, ha evidenciado el fallo del modelo neocapitalista. Y qué más da: son los que mandan. Lo seguirán imponiendo, pese a quien pese. Islandia es el otro ejemplo: nacionalización de la banca, condonación de toda deuda. Un nuevo amanecer que permanece oculto en la gris Europa, de la que ahora formamos parte. Un largo viaje de un día hacia su noche…

2 Comments

Responder a Pablo M. Beleña Cancelar la respuesta

Su dirección de email no será pública.


*