España es mucho más que la pandereta de estos políticos que nos gobiernan, por @pablombelena

Cuando ayer vi el esperpento provocado por doña Esperanza Aguirre metiéndose en el fútbol para no hablar de la huelga de educación que tenía en sus calles y ayudar a olvidar sus ‘malas cuentas’ públicas, pensé… somos un país de pandereta. Somos un país de chiste. Somos una vergüenza. España ‘is different’, sí, pero por ser ridícula. Luego le contestaban compañeros de su partido, vascos y catalanes, así como de otros partidos. Ya estaba montada la guerra. Luego, la Justicia la permitía la manifestación ultra de fascistas franquistas el mismo día de la la final de la Copa del Rey, este viernes, cuando estén por las calles los aficionados del Barça y del Athletic.

Este miércoles amplié mi sentimiento de indignación al ver la mayoría de las portadas de la prensa del día, valorando a sus modos y usos la huelga de ayer en educación. Gente que pretendía, tan sólo, protestar por los recortes en la enseñanza haciendo valer su dignidad, su libertad de expresión y la lucha por sus derechos. Pues no, algunos periódicos sólo veían a alborotadores y violentos, vagos y maleantes que atacan a pobres políticos baleares. Patético. Después de ver esas portadas, también me asqueé con la mayoría de la prensa de este país y pensé: tenemos una prensa de pandereta, de chiste, acorde con esta sociedad, con este país.

Cuando se me fue el cabreo de encima por toda esta situación volví a caer en mis tesis: no, no somos de chiste. Seguimos heredando malas costumbres del pasado y aún nuestros gobernantes son de chiste. Tocan la pandereta. Pero nosotros sabemos tocar y dirigir toda una orquesta sinfónica si hace falta. Cuando conoces a empresarios, emprendedores, héroes callejeros y mundanos que levantan este país cada mañana (o cada noche, que el trabajo vespertino y nocturno también existe, como Teruel), se te disipan las dudas. Es cuestión de tiempo de que arreglemos este país y castiguemos a estos políticos donde se merecen: en las urnas. Harán falta una o dos generaciones. Pero ganaremos. La gente que estudiamos o nos esforzamos, que trabajamos o queremos hacerlo, son, somos, los que hacemos y haremos mejor a España.

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