España debuta en la Eurocopa con un empate frente a Italia, por Adrian Vogel (@adrianmundano)

España debuta en la Eurocopa con un empate frente a Italia (1-1). En un bello partido, con fases de dominio alterno, oportunidades para ambas selecciones (San Iker volvió a lucirse y tuvo más trabajo que Buffon, porque los nuestros estuvieron desacertados en los remates). Y varios factores sorpresa que abren interrogantes.

La primera es el estado de los azzurri. Trastocados por el escándalo de las apuestas -la otra vez que sucedió algo parecido se llevaron el Mundial del 82, el del naranjito-, llegaban al torneo tras dar un pésima imagen en los tres encuentros de preparación. Su solidez defensiva es incuestionable. Al igual que su técnica individual. Pero además nos encontramos con un equipo que no solo estaba bien armado, también quería jugar la pelota y terminaba sus rápidas incursiones rematando. Su medio campo, liderado por el incombustible Pirlo,  va a dar mucha guerra. Y atención a Maggio, su lateral derecho.

Del Bosque -soy bosquimano de toda la vida- por su parte sorprendió con unas variantes que podríamos calificar como frivolidades. Y no me refiero al hecho de jugar sin un delantero centro. Aunque, la verdad, este planteamiento en competición oficial sin haberlo probado anteriormente… El caso es que en principio poblar nuestra linea media, previendo la estrategia italiana, no parecía una mala medida. Solo que en la primera parte no funcionó, salvo en el inicio. Sobábamos la pelota en demasía y no buscábamos la portería rival. La excepción era David Silva, tan incisivo como desafortunado en sus disparos. El canario e Iniesta (el mejor del campo) sí intentaban avanzar, profundizar. Pero no encontraban apoyo. Y ahí hubo un jugador que nos complicó la vida: Cesc Fábregas (por otra parte autor del gol del empate). El catalán comenzó la temporada como un tiro. Goleando. Pero la ha terminado de suplente en el Barça, precisamente en el decisivo tramo final de la temporada. Su inclusión en el once titular me dejó a cuadros. Y más aún cuando, por ejemplo, tenemos a Mata (reciente ganador de la Champions con el Chelsea). Incisivo en el área, con olfato de gol, buen llegador desde la segunda linea, excelente media punta, etc. Y hasta hace bien poco compañero de Silva en el Valencia. El problema es que tenemos en la lista de la selección a demasiados suplentes en sus equipos (y titulares que han perdido el puesto).

La posición de Busquets sobre Pirlo fue otro desacierto táctico: sacó al culé de su sitio habitual y retrasó a Xabi Alonso. A una zona donde se impone más la labor de corte que la de timón. Tampoco entendí el cambio de Silva, autor del magistral pase de gol a Cesc, a no ser que hubiese problemas físicos que desconozco. Estaba siendo, después de Iniesta, uno de nuestros mejores futbolistas y su salida se produjo justo después del tanto.

Otro ataque de entrenador, en este caso de Prandelli, fue dejar a Di Natale en el banquillo. Cuando apareció en la segunda mitad inauguró el marcador. Superó en velocidad a Piqué -a quien dejó en evidencia- y se plantó solo frente a Casillas.

Y por último la entrada de Navas antes de la de Torres también me asombró. ¿Para qué queremos un extremo si no tenemos un delantero centro de referencia para pasarle el esférico? Al de Fuenlabrada -suplente en su club- le seguimos esperando. Parece que poco a poco va recuperando esa chispa de velocidad. Ahora le falta afinar para reencontrase con el gol. Aportó frescura al ataque, dispuso de tres ocasiones (falló estrepitosamente en la primera y su vaselina en la tercera pudo haber sido el tanto del campeonato) y achantó a los defensas.

Esperemos -y confio plenamente en ello- que nos dejemos de pruebas y experimentos y volvamos a ser La Roja.

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