Entrevista al grupo Nostalghia, por Sergio Guillén (@renacerelectric)

Podrían ser siluetas, meros recuerdos, un momento vivido en la sinrazón de no encontrarse a uno mismo cuando se palpa la carne con los dedos. Sin embargo, Nostalghia es una apuesta musical con textos muy reales que, a la postre, nos conseguirán hacer dudar, sí, pero de nuestra visión y de esa manera de discernir particular que entendemos como correcta. Unos días antes de ofreceros al análisis a su EP Quizá Nos Oyenhemos decidido adentrarnos en su mundo que, sin duda, es el nuestro, aunque a algunos les cueste profundizar en sus inmensidades.

En vuestro portal oficial se puede encontrar un texto explicativo sobre lo que colma, agita y hace moverse al cuarteto, unos párrafos a los que se ha titulado “La nostalgia, nuestra deidad”. Es este avance un camino de retorno al ayer y es que, como bien se remarca allí, somos creadores de recuerdos. Adentrad a nuestros lectores en la filosofía que late en el interior de Nostalghia.

Queremos “envolver” con nuestra música a aquel que nos escucha, que las notas se conviertan en niebla y se deje llevar por ellas. Que nuestros instrumentos se metan por cada poro de su cuerpo y le transporte a otros lugares lejanos, que no conozca pero que sienta nostalgia por ellos. Nostalghia no es alegría ni tampoco desesperación, es justo el punto medio en el que de vez en cuando todos nos sentimos a gusto, pero que desde luego recordamos como los momentos más importantes de nuestras vidas.

Este EP titulado Quizá Nos Oyen es vuestro primer trabajo oficial, una obra de seis estaciones que, escuchándola detenidamente, realmente parecen ciclos que comienzan y, con “El Mar”, concluyen más allá del propio disco compacto. ¿Qué hay tras esta estructura?

No me gusta mucho hablar del significado de las letras, es mucho más interesante que cada uno forme sus propias ideas. Pero es verdad que el disco lo planteé como un recorrido, es una especie de road movie en la que paramos en distintas estaciones, estados de ánimo o Ideas. El disco nace de las ruinas, como se ve en el videoclip de “Quizá Nos Oyen”, y ahí empieza el camino que espero tarde mucho en acabar.

Vuestro videoclip de “Quizá Nos Oyen” está grabado dentro de un edificio abandonado, unos habitáculos sus estancias en auténtico estado de decrepitud. No queda otro recuerdo de la vida que las marcas y los olvidados dibujos y firmas que ilustran sus paredes. ¿Cómo surge la idea de plantearlo en dicho lugar?

Traté que siguiera el mismo concepto del disco, ese nacer de las ruinas. Además me encanta el cine de Tarkovski en el que se muestra mucho eso, la construcción humana en ruinas frente una Naturaleza inmensa y que abarca todo. También me gustaba la idea de que el principio del disco representara el final del mundo de las apariencias de Platón, que la cueva se hubiera agrietado y las piedras se acumularan por la pantalla. A partir de ahí nos encontramos con la realidad de las Ideas, es un nuevo comienzo.

¿Descartasteis material para este EP o están todos los temas que deseabais? ¿Hay ya composiciones en la recámara para un segundo asalto en formato corto o tenéis pensado que el siguiente paso ya sea en larga duración?

Teníamos más canciones, pero estas son las que más nos gustaban en ese momento. Tenemos más y ya estamos pensando en grabar el LP después del verano o finales de año. Hay unas ganas enormes, pero grabar un disco es muy caro y hay que hacerlo teniendo las cosas muy claras. En cuanto podamos desde luego que empezaremos con ello.

La profundidad de vuestras letras hace que cualquiera de vuestros conciertos deba ser tomado con la seriedad que corresponde. ¿Cómo planteáis las presentaciones en directo para que se pueda producir esa intimidad que lleve a la reflexión?

Sin grandes artificios, simplemente tocando e intentando dejarnos llevar por la intensidad de las canciones. Tratamos de no dejar silencios, que entre canción y canción se mantenga un sonido envolvente para no perder al oyente. Intentamos engancharle y no soltarle hasta el final. Por eso no me gusta mucho hablar. Rompe el momento mágico de un directo.

¿Hay algún literato, algún escritor que os marque por su forma de tratar con anterioridad los temas que en vuestro disco se pueden encontrar?

Es difícil decir esto. Hay montones de cosas que nos van influenciando, se acumulan en nuestro interior e igual las que creemos que nos condicionan más a la hora de escribir o de pensar están en un plano que no nos afectan, pero sí otras que tenemos más escondidas. Es cierto que, por ejemplo, nada más terminar de leer El Lobo Estepario escribí la letra de una canción llamada “Nostalgia”, pero quizás el libro sólo fue una mecha que activó una parte de mí que me hizo escribir esa letra. Es posible que esos sentimientos los tuviera ya conmigo y la letra de la canción no fuera una descripción del libro como pude creer en su momento. Lo que es seguro es que no nos conocemos tanto como podríamos pensar...

¿Cuál diríais que fue la clave para afrontar la grabación de un EP con tamaña carga emocional?

La clave es trabajar mucho las canciones para poder dar al automático e intentar dejarte llevar con los matices. Echamos en falta más tiempo en el estudio, casi no nos dio tiempo a poder relajarnos, pero llevábamos los temas bien aprendidos y parece que algo suenan.

Y, finalmente, ¿podrías decirme cuál es el tema preferido de cada uno de los componentes del grupo y las razones de dicha elección?

Hablaré por el resto y creo que puedo decir que el preferido es “Volver”. Es un tema que cuando lo tocamos en el local de ensayo desprende mucha energía y además se nos hace corto. Creo que esto es porque aunque haya partes en las que la canción explote, no lo hace del todo, siempre mantiene ese juego de calma y caos y no terminas nunca de sentirte saciado con las partes más potentes. Esa sensación de no haber liberado toda la rabia acumulada en el tema hace que nos guste tocarla una y otra vez y espero que la gente que la escuche le provoque la misma sensación de querer oírla muchas veces seguidas. He intentado mantener ese espíritu en el videoclip: no termina, se mantiene abierto.

por Sergio Guillén

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