¿EN VOTOS O EN METÁLICO?, por Javier Astasio


Amén de lo que tienen de estéticos y gratificantes los primeros resultados de la "operación Lezo" no hay que desdeñar lo que tienen de edificantes. Ver a todo un ex presidente de comunidad autónoma. heredero político de la mujer que, pasase lo que pasase, supiésemos lo que supiésemos de sus líos y trampas, escuchásemos lo que escuchásemos salir de su lengua venenosa, ganaba de calle al PSOE, su único adversario hasta la aparición de Podemos y Ciudadanos en las urnas... verle así, rodeado de guardias civiles, sumiso y obediente, él que siempre se sintió tan altivo, tan por encima de los demás, ha sido como un soplo de esperanza para todos esos ciudadanos que, como yo, creemos en la justicia de los jueces, aunque no tanto en la de los tribunales. imaginarle hoy entre rejas compensa, no sabéis cuánto, tantos y tantos disgustos y desvelos como nos ha deparado su paso por el poder.
Decía que los primeros pasos de esta "operación Lezo", que sin duda acabará siendo el "caso Canal", tienen mucho de didáctico. En primer lugar, nos permite soñar con ese anhelo de que la Justicia, así, con mayúsculas, alcanza a todo el mundo. En segundo lugar, porque n os ha mostrado la tenacidad y la dignidad de funcionarios, como los jueces y fiscales involucrados en el caso, dispuestos a defender su trabajo y a no doblegarse ante el poder, ni siquiera el más cercano. lo que, en el caso de los fiscales "rebeldes", ha permitido el acopio de las pruebas que permitirán castigar los abusos de Gonzáles, secuaces y familia.
También nos ha permitido entrar en las cloacas del poder para comprobar como hay quien confunde lo público con lo privado o pretende al menos hacernos creer que lo confunde, cuando tiene más que claro cuáles son sus cuentas y comisiones y cuáles las del partido. Porque, esa es otra, espero que el impermeable Rajoy n pretenda hacernos creer que esto "es una trama contra el PP", como se atrevió a decir en los primeros pasos de la Gürtel. En este caso, parece que hay pruebas, ya desde el primer momento, de que nos sólo se llenaron los bolsillos del ex presidente, sino que también acabaron enjugando deudas y tapando agujeros electorales de su partido.
Y es en estas que no puedo dejar pasar el papel de Esperanza Aguirre, experta plañidera, Houdini de la política, que se refugia cada vez que puede en el dudoso argumento de su cínica ignorancia y el de que nunca ha hecho nada irregular o que nunca se ha beneficiado del botín saqueado. Algo que me permito poner en duda, entre otras cosas nunca hemos sabido a qué se dedicó exactamente en esos meses que trabajó como presunto "caza talentos", inmediatamente después de haber puesto su empeño y la dignidad de la Comunidad e Madrid al servicio de los intereses del sospechoso "rey del juego", Sheldon Adelson, para convertirnos en esclavos de la mafia de los casinos. Nunca sabremos cuánto, de quién ni por qué cobró lo que cobró y que más parecía eso que su compañera de partido, María Dolores de Cospedal llamó una indemnización en diferido con simulación de salario. O eso o es que quien le contrató quería montar una "granja" para suministrar ancas de ranas resabiadas y corruptas a los tribunales.
Más aún, aunque Esperanza Aguirre no hubiese visto un sólo céntimo en metálico de lo saqueado por González, Granados y todas sus ranas, la condesa cobró el rédito en votos de todas esas campañas que le permitieron ganar elecciones, una tras otra, alejándose del resto de partidos en medios y en difusión, gracias a todas esas inyecciones de dinero que quienes se beneficiaban de contratos con la administración suministraban a las empresas que trabajabas para las campañas populares, de modo que lo facturado directamente al partid resultaba insultantemente ridículo.
Lo que quiero decir, por si no se me ha entendido, es que del botín del saqueo del Canal de Isabel II salía la pasta que Ignacio González y sus secuaces esconden en vete tú a saber qué cuentas en qué paraísos fiscales, pero también una parte de los escaños que la han mantenido durante años al frente de las instituciones madrileñas. Es decir que, si la señora Aguirre, de lo que nos han robado a todos los madrileños sus ranas, no ha recibido nada en metálico, sí ha cobrado en votos, y de sobra, por haber colocado a sus ranas en los puestos clave desde los que llevan años robándonos.

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