El vacío como escultura, por Noelia Jiménez (@njimenez79)

A veces los artistas se sacan de la manga conceptos que difícilmente entienden los que se ponen frente a sus obras. Cosas de genios, supongo. O que ser un incomprendido siempre vende (he aquí el ejemplo de la restauradora del eccehomo de Borja, pobre, estrella de la incomprensión sin pretenderlo).

Fotos: Javier Arroyo / Prime Time Comunicación

Se trata de ir más allá sin pasarse de frenada, ser original sin pecar de estupendo. Dar con una idea que te represente y que a la vez signifique algo más allá de tu universo.

Fotos: Javier Arroyo / Prime Time Comunicación

Por eso me llamó la atención la exposición de Mar Solís en el IVAM. Porque su escultura es a la vez materia y espacio (si es que el espacio no es en sí mismo alguna forma de materia). Y es precisamente en ese vacío inabarcable donde cobra sentido la madera que se puede tocar, con la sensación de vértigo que a uno le provoca colocarse bajo una estructura de aspecto liviano sabiendo que en realidad es recia.

Fotos: Javier Arroyo / Prime Time Comunicación

Mar Solís, La línea, la curva, la elipse.
IVAM (Institut Valencià d'Art Modern), hasta el 14 de octubre.

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