El telediario de la calle, por @JosefinaLpez

Creo que no hay nada en estos momentos más arriesgado que salir a la calle, salgas con el cometido que salgas. Lo mismo te entra una comercial de Naturhouse para ‘invitarte’ a perder peso que te para una señora para preguntarte por la consulta del psiquiatra, y ambas te han llevado sin quererlo a un recodo desconocido y sorprendente al facilitarte una información de la que podrías prescindir porque sus preguntas, aunque no lo parezcan, no te llegan de forma aleatoria, ambas te ven como una semejante, es decir, como a una que le sobran kilos y le falta cordura.
Luego están los voluntarios de organizaciones que están portafolios en mano pidiéndote dos minutos que sabes de sobra que como te detengas serán veinticinco. Respeto y admiro su labor. Yo no sabría hacerla. Sin embargo, reconozco que su presencia, muy incrementada en los últimos tiempos, en cualquier zona de gran tránsito, me ha hecho cambiar de ruta en varias ocasiones. No es falta de solidaridad, es otra falta la que me impide atenderles y adherirme a la causa, por muy digna y justificada que esté. 
Me sorprenden y mucho las campañas tan feroces que están desarrollando en los últimos meses, pero más si cabe la cantidad de jóvenes que aceptan este trabajo, que además ejercen con alegría. Lo que también es un dato a tener en cuenta. Y luego están los que piden, también muy extendidos por las calles de una ciudad. Estos ya no se sitúan en las principales vías urbanas, cualquier trozo de acera les es válido, sobre todo si el trozo es la entrada y salida de un supermercado. También están las colas cada vez más grandes en las sedes de Cáritas para recoger comida y ropa, por no hablar de la gente que se moviliza para recolectar productos para los bancos de alimentos.
Esa es otra, la solidaridad que también se puede percibir en una ciudad. ¿O acaso no ha sido la calle la que ha abortado cientos de desahucios? 
Además, han proliferado las tiendas de segunda mano, de venta de productos low cost y hay muchos, muchísimos locales comerciales vacíos. Lo que también son datos bastante definitorios del actual momento.
Así es la calle, un rápido vistazo in situ te ofrece más información que un telediario. Y, desde luego, para mí los titulares son de informativo de Telecinco, tristes e incluso agresivos. Y eso que no entro en las conversaciones que se oyen mientras caminas, muy reveladoras de la situación de cada uno.

Por eso, aunque los medios de comunicación recogen desde hace semanas declaraciones de los responsables políticos sobre el fin de la crisis con mensajes de que lo peor ha pasado y que 2015 será el año de la recuperación, que ya hay crecimiento o brotes verdes, yo prefiero salir a la calle para comprobar la verdad de esas informaciones. Aún no la he encontrado y si hay algo de lo que me fíe más en estos momentos es de los datos que me proporciona la calle, aunque sea para recordarme que he ganado kilos.

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