El resplandor. Stanly Kubrick, por Nieves Corral (@nievescine)

Película dirigida por Stanly Kubrick.  Basada en la novela de Stephen King.

La historia cuenta cómo el protagonista comienza a padecer unos inquietantes trastornos en su personalidad al poco tiempo después de llegar a un alejado hotel, con su mujer y su hijo. Debido al aislamiento, comienza a notarse insomnio provocado por sus propios fantasmas interiores que no lo dejan tranquilizarse,  relajarse mientras trabaja y escribe su libro.

Detrás de la línea dramática principal, vemos otra serie de representaciones simbólicas, indicios subliminales, crítica socio histórica e indagaciones de índole psicológica en torno a la naturaleza del ser humano y  del mal.

Wendy es una mujer vulnerable y débil ante su marido, Kubrick nos resalta el machismo como una de las manifestaciones de las relaciones de poder amo-criado. En algunas ocasiones para poder verla realmente aterrada o humillada, el director la humilló en público delante de los compañeros de la película. Se dice que la escena en la que la vemos retroceder las escaleras con el bate de béisbol ante el ataque de su marido ha sido una de las secuencias que ha exigido nunca más tomas a un director.  A Dany lo podemos ver como un niño sensible, con percepción extrasensorial, como un sexto sentido que le dice muchas cosas que ocurrieron o van a ocurrir, con miedo a su padre por las premoniciones que va teniendo.  Jack es un hombre que va sufriendo una serie de cambios en su personalidad debido a la incomunicación, el alcohol, el aislamiento, conversaciones que tiene con supuestas personas del hotel, que tal vez solo existan en su mente.

En un principio la familia está de acuerdo, piensan que el lugar será muy bonito, pero todo va cambiando con el paso de las semanas y los meses debido a la actitud de Jack.

En las primeras secuencias, vemos el niño frente al espejo, hablando con su dedo como amigo imaginario, pensamos que él mismo se pregunta y se contesta que quiere ir al lugar pero de pronto comienza a tener una sensación extraña, unas alucinaciones, una serie de imágenes que le rondan a la cabeza, digamos que un pálpito. Posteriormente vamos descubriendo que el niño tiene como un poder mental, presiente muchas cosas que han pasado en ese lugar, unas sensaciones extrasensoriales horripilantes del hotel, como  dice al cocinero afro-americano con quien mantiene una conversación: “un amigo que vive dentro de mí y me dice muchas cosas que no puedo contar a nadie”.  Dick explica a Danny que él y su abuela compartían esta habilidad telepática, a la que él denomina “el resplandor”. El niño pregunta si hay algo de lo que deba temer en el hotel, especialmente sobre la habitación 237. El señor le confiesa que el hotel en sí tiene resplandor y guarda muchas historias, aunque no todas son buenas, pero bajo ningún concepto debe entrar en esa habitación. A lo que no hará caso, entrará y se llevará una sorpresa nada agradable, saldrá con una serie de heridas y algo traumatizado.

Las características del solitario y frío lugar, tiempo después que las grandes cantidades de nieve bloquean el acceso, imposibilita que puedan entrar y salir de los alrededores del hotel, se encuentran aislados socialmente, impidiendo cualquier tipo de ayuda del exterior del hotel y de la zona.

Pasando un mes, podemos ir comprobando que el protagonista va adquiriendo mayor violencia verbal contra la mujer, va perdiendo los nervios, le habla con malas palabras, quedándose la esposa un poco bloqueada.

Los ojos del marido nos perturban cuando se para a mirar algo fijamente y la música nos acentúa el momento, no sabemos lo que está pensando, nos llena de miedo y angustia al no saber lo que le corre por la mente.

Los diferentes paseos del niño en el triciclo por los pasillos del hotel nos van angustiando cada vez más. La imagen de las gemelas asesinadas que vemos cuando el niño se para delante de la habitación 237, nos sobresalta un poco. Se vuelven a ver las gemelas en el pasillo, esta vez que le hablan, la mente del niño la ve asesinadas en el pasillo rodeadas de sangre junto a un hacha durante unos segundos, las palabras de las niñas nos ponen la piel de gallina.

El protagonista se ve dentro de una espiral de violencia contra su esposa y su hijo, que parecen estar siendo víctimas de fenómenos sobrenaturales. Su risa irónica y sus miradas penetrantes con esos ojos, nos atemorizan.  La esposa se encuentra incapaz de salir de ese lugar debido a sus características, y a que el marido se ha encargado de romper toda comunicación con el exterior, rompiendo la radio y el coche.

Vemos una secuencia, en la que el señor que habló con el niño en un principio, tiene una extraña sensación mientras ve la televisión, y en la siguiente imagen vemos al niño asustado y temblando, con  unas imágenes que muestran la habitación 237. Digamos que el niño y este señor tienen un poder “mental” para comunicarse a través de la distancia, lo que le llamó anteriormente “resplandor”. Este señor llama al hotel y el teléfono no se encuentra disponible y consigue llamar a la policía para que se ponga en contacto con el hotel por radio, lo que al estar averiada la radio, es imposible. Emprende un viaje en avión y luego en coche para llegar al lugar donde presiente que algo malo está ocurriendo.

Al niño tumbado en la cama, se le aparecen en la mente la palabra “murder”, al revés “asesinato”, y enseguida ve en su mente la riada de sangre que aparece en el pasillo, comienza a gritar. Jack va a la habitación 237, donde supuestamente la mujer ha hecho daño a su hijo y se encuentra a una joven a la que besa, aunque más tarde se lo niega a su esposa y dice que no ha visto nada. El negar este hecho da lugar a que quiera negar esa historia que realmente ocurrió, no lo toma como una advertencia, sino que parece ser el poder de la atracción del mal. Ha ignorado la historia y se encuentra predestinado a repetirla.

La espeluznante conversación del camarero con Jack en el baño pone la piel de gallina, empiezan a tener importancia en la agresividad física que comenzará a tener con su hijo y su esposa.  El camarero menciona la figura del cocinero afro-americano, denominándole despectivamente “un negro”, con quien Dany guarda esa telepatía, y el camarero con sus opiniones  hace crecer más el odio en Jack, para que según él de su merecido a Wendy y Dany, que no quieren que progrese en su trabajo. Por tanto, el esposo comienza a ver a su esposa y su hijo como los enemigos que se interponen en el camino de su éxito como escritor.

Tras golpear Wendy a Jack con un bate de béisbol, lo encierra en una habitación para que no salga, pero se da cuenta que tanto el coche como la radio no funcionan.  El camarero con el que habló en otra ocasión anterior, le habla mientras está dentro para retarlo a que de su merecido a su esposa y su hijo, pero en ningún momento lo vemos, está fuera de campo y al no verlo en ningún momento durante la conversación, nos podría dar la sensación que se trata de una fantasma de su imaginación, aunque oímos el ruido que se va a abrir la puerta.

Mientras la madre duerme, el niño coge el cuchillo y un pintalabios, con el que pinta en la puerta “redrum”, asesinato al revés. En ese momento la madre se despierta, oyen los hachazos que está dando el padre en la puerta, coge el niño y se encierran en el baño. El padre se comporta como un auténtico neurótico, psicópata con mirada de asesino que nos refuerza la sensación de angustia, inquietud, ansiedad e impaciencia deseando que llegue el final para ver cómo va a terminar todo, queremos dejar de ver esas imágenes que aparecen de pronto y nos sobresaltan hasta ponernos en corazón en la boca de miedo.

El señor, tras muchos esfuerzos en la carretera, consigue llegar al hotel, y el padre tras un hachazo consigue deshacerse de él. La madre va subiendo las escaleras y las sombras mientras nos perturban, al mismo tiempo que los sonidos nos inquietan. En una de las habitaciones ve a un señor tumbado en la cama junto a otra persona con un disfraz, algo surrealista e incomprensible. Como loca, corriendo por los pasillos de pronto se queda aturdida al ver el río de sangre que sale por unas puertas y va recorriendo todo el pasillo. Mientras tanto el niño sale de la casa huyendo y el padre detrás de él para cogerlo, con un hacha, se adentran en el laberinto de arbustos abarrotado de nieve y el padre va siguiendo las huellas, pero Dany consigue despistarlo. Las miradas de Jack nos causan pavor porque se vuelve como loco al ver que ha perdido el rastro del niño. Los diferentes planos subjetivos de los distintos momentos a lo largo de historia nos meten dentro de su mente para ir descubriendo su psicosis y su estado de locura, el penetrante blanco de sus ojos nos va reforzando esa sensación de perturbación y pánico. No consigue salir del nevado laberinto, pero la imagen final nos deja consternados, una imagen indescriptible que nos deja sin palabras, mejor verla. Esta imagen junto al sonido hace que perdamos el sueño al dormir.

Desde el principio hasta el final vemos una serie de movimientos de cámara, como panorámicas, gracias a los steady cam se pudieron grabar los diferentes travelling por los pasillos o los recorridos por el laberinto hacia adelante, hacia atrás…, que desde primera hora nos van inquietando y nos va despertando ese nerviosismo por dentro. Tanto estos movimientos de cámara, grandes planos generales, planos detalle de los rostros y gestos, como el resto de elementos del lugar, los espacios tan amplios y solitarios provocando ecos a cualquier hora del día, nos van angustiando. La iluminación, tanto en el exterior como en el interior apagada, nos refuerza más la sensación de frío en el lugar, de día iluminación natural y de noche iluminación artificial con tonos blanquecinos o anaranjados, neblinas en el exterior por la noche, colores llamativos en algunas partes del decorado como en las formas de las alfombras que nos perturba la mente en alguna ocasión, la música inquietante en algunos momentos clave cuando los movimientos de cámara están más acentuados y nos quieren llevar a la más absoluta angustia, la presencia de imágenes que no sabemos si están en la mente del niño o si son fantasmas que rondan por el lugar, si pasaron si no pasaron.  Los tonos apagados del lugar contrastan con el color rojo de los sofás que nos puede reforzar la sensación de nerviosismo.

Pienso que el plano secuencia del final nos da la sensación que el protagonista ha estado en el hotel desde muchos años atrás. Como también nos provoca esta sensación cuando el camarero viene a decir: “yo no he sido vigilante aquí nunca, ha sido usted de toda la vida, yo a mis hijas y mi esposa les di su merecido porque no me dejaban de hacer mi trabajo”. Todo ello, lo que nos provoca esa confusión mental de no saber en qué época se ha situado esa historia, si el protagonista estuvo antes en el lugar, el por qué de esas fotografías si en el hotel no ha estado nadie desde que se fueron los empleados y lo dejaron a él a cargo, (se dice que el director confesó que el de la fotografía no es Jack sino de su antepasado), el por qué de la fiesta con toda esa gente en el salón del comedor si no había nadie en el hotel, el por qué de la pareja que se encuentra en la habitación con uno de ellos disfrazado, el por qué si el camarero de la barra veía tanta violencia de Jack con su familia no hacía nada, ¿existía realmente o era una figura de su mente?  Son muchas cuestiones que nos vamos planteando a lo largo de la película, pero aún así no existe una explicación racional de la historia, cada vez que la vemos descubrimos cosas nuevas y seguimos sintiendo pavor ante las mismas imágenes, vamos dándole otras explicaciones a otros detalles, a los diferentes elementos que componen la historia.

Vemos esas dualidades en los personajes, el Jack pacífico al principio y el Jack neurótico del final; esa Wendy sumisa y frágil al principio y fuerte capaz de dar un cuchillazo al marido cuando intenta entrar al baño dando hachazos; el Dany sensible del principio que piensa que dentro de él tiene a alguien que le habla, y el Dany del final que ve en su mente los más horripilantes de los sucesos habidos y por haber; el camarero que lo acompaña al baño tan amablemente pero que resulta ser quien asesinó a sus niñas en el hotel, las diferentes mujeres que se encuentran en la habitación 237… y como estas, otras muchas a lo largo de la película.

Una historia en la que su director huye de explicarnos el terror con pelos y señales, dejando la puerta abierta a todo tipo de interpretaciones.

En Inglaterra la han valorado como la película más terrorífica de todos los tiempos después de “El exorcista”.

 

Bibliografía:

www.filmaffinity.com

http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article1068.html/

www.fotogramas.es

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