El rescate no fomenta el crédito a familias y empresas, por Ernesto Carratalá

Dos más dos son cuatro por mucho que se empeñe Mariano Rajoy quien está demostrando tener una mayor capacidad de insulto a la inteligencia que su antecesor, - ya es decir-, Zapatero.

Que Rajoy salga en Moncloa, el día después de la fecha más nefasta para la economía española, atribuyéndose un éxito inexistente y dejando al personal con la boca abierta es algo a lo que nos tenía acostumbrados el anterior inquilino de la Moncloa. Pero lo que colma el vaso de toda paciencia ciudadana es que sea capaz de asegurar que con esa “línea de crédito” que nos han otorgado desde Europa, “la banca reactivará el crédito a familias y empresas”. Es decir, habrá crédito a particulares por lo que el consumo y el mercado inmobiliario se reactivará. Y las empresas obtendrán dinero para invertir y podrán crear puestos de trabajo. Ecuación fácil: se reactiva la economía, baja el paro y la crisis se acaba. Y yo voy y me chupo el dedo.

El idílico escenario que nos “vende” Rajoy sería perfecto, incluso con la convulsa respuesta de los mercados a la que asistimos, de no ser porque al Presidente se le olvida un pequeño detalle.

Se ha prestado poca atención a que las entidades financieras españolas tienen que hacer frente, antes de que finalice el año, a vencimientos de deuda de 120.000 millones, y otros 80.000 en 2013. Eso es lo que verdaderamente preocupa a los inversores institucionales. ¿Cómo van a refinanciar estos compromisos cuando los mercados mayoristas están prácticamente cerrados?. De ahí que, a pesar del “colchón” que, dicen los de Economía, nos facilitará esa “línea” de 100.000 millones, los analistas duden de que la situación se haya resuelto. Ni mucho menos. Seguimos asistiendo a la fuga de accionistas de los grandes, Santander y BBVA, cuyas acciones no hacen mas que bajar, y de los medianos, Bankinter, Popular, etc, con títulos infravalorados, muy por debajo del precio habitual y con un continuo goteo a la baja.

Luis de Guindos lo señalaba cuando no era ministro. La posibilidad de que, en un mercado totalmente cerrado, la banca no logre refinanciar esta deuda, es uno de los principales riesgos a los que se enfrenta la economía española. Lo verdaderamente extraño es que ahora se “olvide” de este pequeño detalle a la hora de evaluar las consecuencias de una banca que, encima, tiene que arrastrar con una nueva normativa que les obliga a provisionar no sólo los riesgos fallidos, sino incluso los activos sanos, los de los buenos pagadores. Menos dinero para los maltrechos balances.
Con un panorama como el descrito, ¿quién se va a atrever a poner a disposición de sus clientes, por muy solventes que estos sean, el poco dinero que tienen?

Mucho me temo que el señor Rajoy también nos ha mentido sobre este asunto. No habrá reactivación del consumo. Todo lo contrario. La cosa apunta a pérdida de poder adquisitivo como consecuencia de una subida de al menos dos puntos del IVA, incremento de tasas e impuestos especiales, congelación para los pensionistas y una bajada casi segura de sueldos tanto en el sector público como privado.

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