EL PASTEL DE AGUIRRE, por Javier Astasio


El mayor bluf de la era Aguirre, que los madrileños estamos pagando con paro, recortes, empleo basura y copago farmacéutico, costó ciento cinco millones de euros, a los que sólo la comisión de investigación creada por la oposición en una Asamblea distinta, con Podemos y Ciudadanos en sus escaños, ha podido seguir la pista. 
El "Campus de la Justicia", el mayor proyecto de la era Aguirre, si olvidamos el "pa' habernos matao" del mafioso y frustrado proyecto de Eurovegas, fue poco más que una borrachera de nuevo rico, en la que las "rondas" se pagaron a tocateja a los mejores estudios de arquitectura, un fin de fiesta del era del ladrillo, del que apenas ha quedado un edificio de dudoso gusto -el "donuts" lo llaman- en medio de un descampado que se pagó, habría que saber a quién, a precio de primera línea de playa en la Riviera francesa.
La comisión, después de bucear en las cuentas del proyecto y de reclamar una y otra vez al gobierno de Cristina Cifuentes facturas y documentos ha comprobado que gran parte de los millones que costó han desaparecido o no están suficientemente justificados, hasta el punto de que el libro mayor del tal proyecto, algo así cono el libro de contabilidad de cualquier empresa, ha desaparecido, puesto que, después de un año buscándolo, la Comunidad de Madrid admite que no lo encuentra.
Puede ocurrir que alguien le hubiese tomado cariño y, en el relevo de administraciones, Aguirre primero, Ignacio González, después, y, por fin, Cristina Cifuentes, hubiese decidido ponerlo a salvo, llevándoselo a su casa, para dejarlo en un altillo, como aquel millón olvidado por Granados en casa de sus suegros. Puede que lo haya hecho y haya olvidado que lo hizo, pero yo, que soy desconfiado, más si se trata de algunos y sus chanchullos, tiendo a creer que el libro, más de ficción que de ensayo, ha corrido la misma suerte que los discos duros de los ordenadores de Bárcenas.
La verdad es que tengo derecho a desconfiar, porque, con demasiada frecuencia, cuando se investigan política o judicialmente las cuentas del PP, desaparecen las pruebas que policías y jueces tienen que reconstruir después.
No entiendo y me asombra que un personaje como Esperanza Aguirre, que ha estado en el centro de tantas y tantas corruptelas acaecidas en el territorio que gobernaba con mano de hierro, de tantos feos asuntos como se han dado en el partido que presidía en Madrid, no se haya enterado de nada. No entiendo que tenga el cuajo de decir que no se ha enterado de lo que la prensa publicaba ayer sobre la desaparición de las cuentas del "Campus de la Justicia" de Madrid, una ogra tan necesaria como faraónico fue su proyecto, de la que no tengo la menor duda, se ha beneficiado el partido, aunque sólo haya sido por la propaganda que se hizo a su costa, o la gentuza que rodeaba a la condesa.
No exagero, estoy hablando de millones y millones desaparecidos o mal empleados, empezando por una ceremonia de colocación de su primera piedra que costó, mejor dicho, por la que se pagaron millón y medio de euros. La primera piedra de un proyecto que contaba con más jefes que empleados y que se presentó en las cuatro esquinas del planeta, sin haber levantado una sola pared del mismo. Es la guinda del pastel que nos dejó Esperanza Aguirre, para empezar de cero en el Ayuntamiento, que ha convertido en tribuna para sus chascarrillos que, a mí, como diría un castizo, maldita la gracia que me hacen. Sólo espero que más tarde que pronto, esta mujer que tanto daño ha hecho a los madrileños, acabe pagando su pastel.

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