El Parlamento Europeo aprueba el CETA, por Emilio Fuentes Romero (@efurom1)

Cuentan las crónicas que el Parlamento Europeo ha recibido "con largos aplausos" al primer ministro canadiense, Justin Trudeau, con motivo de su visita a Estrasburgo para cerrar el CETA (Acuerdo Económico y Comercial entre Canadá y la UE).    ¿Hay motivo para tanto entusiasmo? Veamos:   El acuerdo llega tras ocho años de negociaciones  para eliminar las tarifas a los bienes y servicios que se comercian entre la UE y Canadá.   El acuerdo, apoyado aquí por PP, PSOE y Ciudadanos, tiene en Europa sus partidarios y sus detractores.   Entre los primeros destaca la Comisión Europea que calcula  que el acuerdo permitirá aumentar las exportaciones a Canadá en 12.000 millones de euros al año, lo que supondría la creación de más de 150.000 puestos de trabajo y un ahorro de 500 millones de euros en aduanas.  
  Los detractores, agrupados en la plataforma No al TTIP/CETA, señalan que el pacto concede más poder a las multinacionales (muchas de ellas filiales estadounidenses), favorece la privatización de servicios públicos y significa un paso atrás en los derechos sociales y ambientales.
 
  Para sus partidarios, el Acuerdo es "un hito simbólico en tiempos de políticas aislacionistas y proteccionistas", en una clara alusión a la llegada de Trump a la Casa Blanca.   Para sus detractores, "son precisamente acuerdos como el CETA  los que han contribuido a catapultar al poder a personas como el actual presidente de EEUU".    Las espadas están en alto: Aunque la Comisión y el PE han dado su visto bueno al acuerdo, ahora los parlamentos nacionales y regionales tienen la palabra...  

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