El Papa Francisco resucita la Iglesia, por Natalia Laura Méndez Villa (@Hipatalia)


Las iglesias de todo el mundo cada vez están más vacías; pero la ausencia intenta explicar con la pérdida de la fe, la falta de tiempo, un cambio de mentalidad generalizado... ¿o ya somos capaces de vivir sin la figura superprotectora?

Las religiones, nazcan donde nazcan y recen de la forma que lo hagan, todas, tienen en común a un ser supremo, todopoderoso y omnipresente que nos protege, nos guía y lucha y vela por nosotros. La antropología ha demostrado que desde el inicio de los seres racionales hemos tenido esta figura. Psicólogos y sociólogos lo explican, dejando de lado el debate de la existencia de un dios; según los estudiosos el humano tienen una necesidad psicológica de creer en ese “algo más”, en una finalidad para la vida y, sobre todo, en ese Edén (o infierno, o purgatorio, o resurrección), en ese lugar al que ir cuando morimos. No podemos o nos negamos a aceptar que si morimos todo se acaba.

Pero la huída de las iglesias es un hecho. El rechazo a muchos de sus ideales llena periódicos y noticiarios. Manifestaciones antieclesiásticas proporcionan titulares casi a diario. En Europa se ha vivido en los últimos años el descenso más fuerte de cristianos, más de 1500 iglesias quedaron sin uso. Le Monde des Religions (diario francés) afirmaba ya en 2007 que Francia no era un país católico, tras una caída del 30% de católicos galos, tanto en sus instituciones como en la mentalidad. Para la mayoría de los ingleses el culto de Nochebuena es su única visita anual a la iglesia. En Duisburgo, donde se encuentra la mayor mezquita europea, las iglesias están desapareciendo por falta de feligreses; incluso han llegado a afirmar que en 30 años no habrá centros de culto cristiano. En España el número de feligreses cae un 3% de media cada año. Este fenómeno afecta también a Sudamérica; por ejemplo en México el número de fieles ha caído un 16%. En Venezuela en 20 años hay casi un 20% menos de cristianos.

Frente a estos datos tenemos el conocido como el Efecto Francisco, pues pocas semanas después de su elección, y tras los primeros titulares ofrecidos en contra de la corrupción, la pobreza, etcétera, aumentó el número de confesiones y asistentes a misa. El
Papa Francisco ha conseguido mejorar la imagen de la Iglesia Católica, muy dañada últimamente por escándalos de pederastia especialmente. Esto se atribuye a su lenguaje claro y directo, y a sus ideas “modernas”. 

Jorge Mario Bergoglio, nació en Buenos Aires, Argentina, en 1936. Tras una larga carrera en la Iglesia y unos extensos y diversos estudios (químicas, humanidades, filosofía y teología) fue elegido como Papa el 13 de marzo de 2013, como el primer Papa de la Compañía de Jesús. El Papa Francisco se ha ganado la aprobación de la sociedad cristiana con muchos actos “extraordinarios”. Pese a que la Iglesia promulga la vida simple y sin lujos para poder compartir con los que menos tienen, por ejemplo, muy pocos de ellos dan ejemplo de sus palabras. Sin embargo Bergoglio prefirió trasladarse a la Casa de Santa Marta para vivir, en una habitación con un salón, un crucifijo, un baño y una cama; y no en el Palacio Apostólico Vaticano, usado por todos los papas desde principios de 1900. Otros actos sorprendentes del nuevo Papa, respecto a sus predecesores, son, por ejemplo, que la Misa del Jueves Santo la realizase en un reformatorio de menores (en lugar de la habitual Basílica de San Juan de Letrán), donde lavó y beso los pies de 12 reclusos, mujeres y hombres de distintas religiones. Se trata de un Papa que no tiene pelos en la lengua al hablar de políticas o políticos, varias han sido las ocasiones en las que ha criticado abiertamente a la sociedad y Gobierno argentinos por no impedir el aumento de la pobreza, por el “acostumbramiento a la pobreza” que sufre el país. Ha llegado a declarar que "los pobres perseguidos por pedir trabajo, y los ricos que son aplaudidos por huir de la justicia". De la misma forma ha resaltado y censurado la fuga de capitales que sufre el país con «aproximadamente 150.000 millones de dólares de argentinos en el exterior, sin contar los que están fuera del sistema financiero, y los medios de comunicación nos dicen que siguen yéndose de Argentina, aproximadamente, otros 2.000 millones de dólares más al mes».

También es conocido su interés por unificar a la sociedad desde el punto de vista religioso, con afirmaciones dirigidas a islámicos o ateos del tipo «que nunca prevalezcan las diferencias que separan y laceran, sino que predomine el deseo de construir lazos verdaderos de amistad entre todos los pueblos». Y la mejor forma de hacer mella en la sociedad es uniéndose a sus movimientos, motivo por el que Bergoglio tiene Twitter desde hace tiempo (aunque ahora utilice el oficial del papado @Pontificex).

El principal problema de la Iglesia es su pensamiento arcaico y retrógrado en temas como la homosexualidad, el sexo, el aborto y el papel de la mujer. Los hombres y mujeres actuales quieren tener sexo con otras, o añadidas, motivaciones que procrear; y para ello es necesario el uso de anticonceptivos. Las mujeres luchamos por nuestro derecho de decisión, y son cientos los grupos proabortistas alrededor del mundo; de la misma forma que luchamos por la igualdad en la sociedad y cualquier tipo de cargo, incluso en las instituciones religiosas. La homosexualidad, sus matrimonios y derechos a formar familias, es un tema aceptado, al menos, en gran parte de Occidente.

Sus esfuerzos no solo tienen que luchar contra una tendencia natural de alejamiento de las iglesias o creencias religiosas; sino con escándalos como la pederastia, los asesinatos, encubrimientos de delitos, riquezas de personajes eclesiásticos frente a la pobreza mundial... por eso yo pregunto: ¿el alejamiento del cristianismo es por evolución natural de la sociedad o por el desengaño generalizado de los fieles al ver que sus guías espirituales tienen, en muchos casos, el alma más negra que sus súbditos?


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