El nuevo terrorismo se hace visible en París, por Josune Murgoitio (@josmurgui)

“Ahora los extremistas están por todas partes, aparecen y desaparecen y casi ni nos enteramos. Por eso, incluso son más peligrosos”, comentaba un lector, en respuesta a la necesidad de controlar el miedo y mantener la resistencia, elemento que los terroristas que han conmocionado París, Francia y parte del mundo también, han sabido utilizar muy bien durante estos pasados días (terrorismo provocador).

controlar el miedo durante y después de un ataque terrrorista

La contención del miedo y evitar la polarización me recuerda al movimiento que se creó en Estados Unidos: “We are not afraid”. / Grecia. J.M

¿Cómo ha ocurrido algo así? ¿Por qué actúan de esa manera? A tiro limpio en una redacción, después por las calles, luego con rehenes, abatidos en una imprenta, bajo las siglas de un ¡grande Alá! Debe horrorizar a la población musulmana, abrumada de ver cómo su religión se mezcla con Kalashnikov, muertes y destrucción. Comentarios racistas también, mucho ruido por todas partes y unidad cívica/política: políticos que encabezaron la manifestación de ayer en París, aunque algunos de ellos tengan mucho trabajo que hacer en su propia casa, como el presidente de Turquía o el presidente de Israel, entre otros, pero es positivo que se reúnan para condenar estos ataques. Si no hubiesen asistido, también recibirían críticas. Brave Readers considera positivo que se reunan.

Los terroristas mataron, retuvieron y causaron horror bajo el convencimiento, o así informaron los medios, de que no les importaba morir en nombre de Alá. Esto genera mucho impacto. ¿Morir en nombre de un Dios? Se cumple el dicho del gran experto en terrorismo Alex Schmidt: “aquel que es terrorista para alguien, es el luchador por la libertad del otro”. Imagino que toda la maquinaria del horror que desataron en París habrá sido interpretada por los suyos como una liberación o consecución de sus objetivos políticos, y habrá sido, desgraciadamente, motivo de alegría.

¿Qué se ha hecho visible?

El terrorismo es un fenómeno muy dinámico, complejo, cambia, y cambiará, seguramente influenciado por factores geopolíticos, demográficos, tecnológicos e ideológicos. El terrorismo se “adapta” y usa toda la maquinaria disponible hoy en día para propagar el miedo. Internet es una gran ventaja para ellos. Ellos quieren que tú sientas miedo.

Habría que preguntarse de dónde nace ese “nuevo tipo de terrorismo basado en creencias religiosas y que mantiene un mayor fanatismo, más mortal y penetrante que el terrorismo antiguo y más instrumental”, por ejemplo en comparación con el de grupos de izquierda o grupos nacionalistas o separatistas. Entender de dónde viene, qué quieren y cómo actúan es clave.

Lo que ocurre en otros lugares puede llegar a tener cierto efecto en la propia casa, me refiero a Siria, Irak, Pakistán, Afganistán… lugares que pensamos lejanos, pero no son tan lejanos. La desestabilización de otros países nunca es provechosa para el propio y las acciones militares en otros países también tienen efecto. De hecho, expertos y (algunos) periodistas llevan tiempo alertando de las consecuencias de lo que ocurre en Siria, por ejemplo, con la creación del Estado Islámico, Irak…

Jóvenes europeos que se unen a la yihad. Eso deja boca a bierta. Provoca espanto. ¿Cómo puede ser? ¿Están locos? Lo cierto es que no existe un perfil concreto de terrorista. Estos jóvenes se han criado en Francia, son nacionales, europeos, se han criado en Europa, con determinados valores, sin asistir a la vida en una situación de pobreza, que se da por supuesto es el caldo de cultivo para el terrorismo. Diferente de esto es cómo de integrados se han criado. Los estudios desmienten una correlación entre pobreza y terrorismo, así lo demuestra el académico James Piazza en su obra “Rooted in Poverty?: Terrorism, Poor Economic Development, and Social Cleavages”. De hecho, la mayoría de los terroristas estudiados no corresponden a la clase social baja, si no más bien media-alta, por ejemplo: Osama Bin Laden era una persona bastante rica. El terrorismo en nombre de los pobres suena más bien a manipulación que a un objetivo político real. En este sentido, Alan Krueger y Jitka Malecková investigaron la relación entre pobreza, educación y terrorismo. Comprobaron que el terrorismo era más bien “una respuesta a ciertas condiciones políticas y sentimientos longevos de indignación y frustración que tienen muy poco que ver con la economía”.

Procesos de radicalización/desradicalización. La necesidad de plantearse, investigar y trabajar en qué ocurre para que esos jóvenes se radicalicen, qué radicaliza,  qué no, quién lo hace, cómo desradicalizar, si es que se puede. El proceso de desradicalización funciona si el terrorista expresa voluntad. Cómo tratar a todas esas personas que se han unido a la yihad en Siria y han vuelto a Europa. ¿Para qué vuelven? ¿cómo vuelven? La tarea de las autoridades es muy importante en este sentido. Algunos vuelven muy deprimidos, asustados, otros en cambio, no. Según el doctor Jamie Shea, asistente para desafíos emergentes de la Seguridad en la sede de la OTAN, se calcula que unos 11.000 combatientes extranjeros han ido a reunirse con los grupos yihadistas en Siria, de los cuales entre 3.000 y 4.000 habrían salido desde la Unión Europea.

“Hay procesos por los cuales un individuo se convierte en extremista, también ha procesos en los que el extremista renuncia a la violencia, abandona un grupo o un movimiento, incluso, rechaza cualquier visión radical”, afirma el experto Angel Rabasa. De hecho existen personas, que fueron terroristas, que actualmente son expertos en prevenir el terrorismo.

La cultura de la paz es imprescindible, en todos los ámbitos de la sociedad. Estamos acostumbrados a resolver los conflictos a través de armas, guerra y destrucción. Estamos acostumbrados a apoyar este sistema-guerra. ¿Cuál es el beneficio de la fabricación y distribución de armas? ¿Por qué continuamos apoyando una guerra cuando asistimos horrorizados a las consecuencias de la violencia? ¿Nos gustan esas imágenes, de gente muerta, sangrando? Quizás, debieramos empezar a cambiar de perspectiva.

La violencia representa el mayor fracaso de la política. Los gobiernos deberían plantearse qué han hecho mal, si es que están interesados en un orden social basado en la paz, para averigüar cómo pueden rectificar y salvaguardar la seguridad, no buscar una respuesta inmediata a un hecho puntual como la atrocidad de los ataques terroristas en París. Para eso quizás podrían tirar de las manos de los expertos y académicos en terrorismo/ contraterrorismo. Los académicos hace tiempo que alertan de la necesidad de más coordinación y cooperación para poder hacer frente, con los recursos necesarios, al fenómeno terrorismo.

Sin olvidar, el contraterrorismo debe respetar los derechos humanos, la protección de los derechos humanos y las libertad es uno de los pilares básicos de la Unión Europea (sé que esto es muy teórico y produce contradicciones con decisiones/actuaciones de la Unión Europea, pero es lo que nos diferencia de Estados Unidos por ejemplo). No respetar los derechos humanos produciría a la larga otra espiral de violencia, es precisamente lo que detestamos.

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