El Málaga, más cerca de su sueño de Champions, por @FutbolRH

Llegó el gran día que todos los malaguistas estaban esperando; La Rosaleda, de gala, ambientazo como pocas veces se ha visto, y una banda sonora - esa de la Liga de Campeones - que impresiona en vivo, engrandeciendo aún más si cabe todo lo que rodea a la máxima competición continental. Y el Málaga salió al campo como debe, a morder, a dominar, un equipo que se juega su futuro en el partido más importante de la historia del club. A pesar de que algunas voces indicaban que el equipo podía salir descentrado por todo lo que ha pasado este verano, lo cierto es que Pellegrini y los suyos han sabido captar perfectamente la importancia del momento, y transmitirla al césped desde el minuto 1.
Así puestos, la primera parte no tuvo color. O sólo dos, según se mire. El Málaga fue dueño absoluto del partido, del balón y de las ocasiones. La pareja formada por Toulalan - que aún no parece en su mejor nivel físico, pero volvió a demostrar que es uno de los mejores recuperadores de Europa - y Maresca, dota al centro del campo malaguista de una buena mezcla trabajo/talento, e involucra más en el juego a Isco, muy participativo, que deberá asumir más galones tras la salida de Cazorla. Cuando el de Benalmádena aparece, el Málaga conecta en ataque, carbura. Lástima que éste equipo ande necesitado de la figura de un nueve referencia que cristalice todo ese juego ofensivo; sorprendió Pellegrini colocando al trending topic Fabrice Olinga como titular, y el chico respondió con muy buena nota, dejando otra vez detalles muy interesantes, sobre todo en movilidad y capacidad para jugar con sus compañeros. Apunta maneras. 
Dicen que en el fútbol los partidos se ganan por las bandas, y ahí hubo mucho y bueno. Eliseu ponía verticalidad, velocidad y disparo, mientras Joaquín ponía sutileza y juego combinativo, apoyados por las incorporaciones de Gámez y Monreal - esas incorporaciones que crean las superioridades en ataque tan necesarias para un equipo grande. Y en las bandas ocurrió todo lo trascendente; por ahí llegó el primer gol en un córner que Demichelis remató en el área pequeña tras el toque de Welligton, y una gran combinación entre Joaquín e Isco, que acabó con el remate de Eliseu en el segundo palo puso el 2-0 en el marcador.
Pero a estas alturas de la temporada, parece difícil mantener toda la concentración e intensidad que el Málaga mostró en la primera fase del partido. Sea por cansancio, o tal vez por conservadurismo, lo cierto es que el Málaga cedió algo de terreno en la segunda mitad, y el Panathinaikos, un equipo excesivamente tímido y romo con el balón hasta este momento, pudo meterse de lleno en la eliminatoria. Gozó de varias ocasiones claras, que sólo el desacierto de sus rematadores y la buena actuación de Willy Caballero se encargaron de evitar, y permiten al Málaga acercarse un poquito más a su gran sueño de estar en la fase de grupos de la próxima Liga de Campeones.
Algunas claves del partido...
1 Agresividad en la recuperación, movilidad arriba. El Málaga salió enchufadísimo, consciente de lo que se jugaba. Arrinconó a Panathinaikos durante buena parte del choque, y le dio dolores de cabeza a su defensa gracias a la movilidad de jugadores como Joaquín, Eliseu, Isco o Fabrice.

2 El juego por bandas. Ante la poblada defensa griega, el Málaga supo aprovechar su buen funcionamiento por banda. Monreal y Gámez se incorporaban bien, e Isco y Fabrice aprovechaban bien los espacios en los costados. Por ahí llegaron los goles.

3 Una pizca de suerte. Cuando las fuerzas flaquearon, el Panathinaikos tuvo opciones. Algunas muy claras, pero la suerte estuvo del lado blanquiazul. La pizca necesaria para ganar este tipo de partidos.


Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*