"El Liceu no está sobredimensionado de personal, es una falacia", por @Silvia_SRubio

Un agujero de millones de euros, un Plan de Viabilidad Económica que ataca antes a los trabajadores que a la programación artística del espacio, un director que sólo piensa en cómo meter la tijera para salvar el Liceu. Alrededor de unos 100 despidos en los últimos cuatros años. Uno de los juguetes más preciados de la burguesía catalana, arruinado por una pésima gestión cultural y que ahora sólo se puede arreglar a base de sacrificios obreros. Un drama que, como está ocurriendo en muchas otras empresas, instituciones y administraciones, están pagando los más débiles.

Tras el paro convocado por los trabajadores técnicos y administrativos del Liceu de Barcelona el pasado domingo, coincidiendo con el estreno de la ópera La leyenda de la ciudad invisible de Kitej, y que derivó en un retraso de media hora en el estreno, Mi Gatekeeper se reúne con Manuel Martínez, maquinista del teatro y presidente del comité de empresa de los trabajadores del Liceu. Quiero saber cómo están viviendo los trabajadores este momento de reajustes económicos y estructurales del teatro. La Vanguardia ya se encarga de cubrir y justificar el por qué de las decisiones tomadas Roger Guasch desde la Dirección General del Liceu.

Hemos quedado en la Plaza de la Virreina, en pleno corazón del barrio barcelonés de Gràcia. Hace una tarde estupenda y estamos casi en vacaciones de Semana Santa, por lo que todas las terrazas de la plaza están al completo. Pasamos al interior del bar Terra. Manuel pide una cerveza y yo tónica, y comienza comentándome que viene de una reunión comité de empresa y que el parón del domingo ha tenido su efecto.

¿En qué se basa el Plan de Estratégico de Viabilidad Económica 2014-2016 propuesto por la dirección general del Liceu? ¿Qué os pide este plan y qué le pedís vosotros a la empresa?

Es un plan bastante estándar, de conceptos ideológicos neoliberales, con el que pretenden demostrar que el problema final del teatro son los trabajadores, los salarios. Entonces, este plan de viabilidad tiene unas propuestas de cómo mejorar las ventas, cómo mejorara el mecenazgo y otras cosas, pero todo son cuestiones no tangibles, no saben si aplicándolas funcionarán, o no, a la larga. Sin embargo, la base salarial sí que se puede controlar, sí es tangible. Por lo tanto, este año ya han sido 24 los compañeros despedidos y 5 más que han cogido la baja voluntaria. Este era uno de los compromisos que les pedían los bancos para seguir ofreciéndoles créditos, y se ha acabado firmando. El siguiente paso para seguir reduciendo los costes económicos del Liceu es la bajada de sueldos. Y su propuesta es eliminarnos las dos pagas extras, lo que en realidad representa una bajada de sueldo de un 15% aproximadamente. Cuando conversamos con la empresa siempre nos exponen que lo que necesitan son cosas así de tangibles para seguir negociando con los bancos.

A nivel de programación, que tras esta última ópera de Kitej dicen que van a ser “óperas sostenibles” y con menos escenografía ¿qué más se podría hacer para seguir caminando hacia la sostenibilidad del Liceu?

Es difícil, esto se verá de aquí a tres o cuatro años, porque la programación ya está cerrada a tres o cuatro años vista. Aunque quizá sí que se podría hablar e intentar negociar con los solistas para que en lugar de hacer óperas demasiado costosas se les ofreciese la posibilidad de hacer otras más económicas, a ver si les interesa, o proponerles hacer un concierto en lugar de una ópera, sin cancelarles así su contrato. En cuanto a programación esto sí que se podría renegociar y cambiar. Otra cosa es que estén dispuestos a hacerlo, porque ahora mismo estamos sin director artístico. Joan Matabosch ya se fue, y todavía no se tiene claro quién será su sucesor, que, en todo caso, entraría en funciones en septiembre.

¿De dónde viene el agujero de más de 16 millones de déficit acumulado por el Liceu?

El agujero es poco creíble. Las cifras que se están publicando no son del todo ciertas. Nosotros no los sabemos con certeza, pero sí que tenemos claro que dentro de estos 16-18 que se están contando están ya contabilizados los 11 millones de crédito que se han solicitado a los bancos, por lo que el agujero se quedaría en unos 5 ó 6 millones de euros. El crédito no pueden considerarlo como déficit, sí como gasto. Pero si se juntan las cifras se está desvirtuando la realidad.

¿A quién apuntarías como culpable de este déficit acumulado?

Quien en última instancia controla los fondos del Liceu, que provienen del Ministerio de Cultura, la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y la Diputación, es la Consellería de Cultura, dirigida por actualmente por Ferrán Mascarell, quien ya estuvo al frente de esta consellería por unos meses en 2006, período en el que nombró a Rosa Cullell Directora General del Liceu (porque era amiga del partido, el PSC en el que Mascarell militaba antes de que Artur Más lo nombrara Conseller de Cultura en 2010 y se cambiase de bando). Cullell ya fue elegida para dirigir el Liceu por su experiencia en la gestión de conflictos económicos. Siempre se ha elegido a los directores generales dl Liceu por amiguismo, pero aún así no creemos que detrás exista ningún ‘caso Palau’.

Este es el año de implantación del Plan de Viabilidad, de cara a un cumplimiento de objetivos para 2016, pero vosotros ya lleváis varios años de plan de ajuste ¿qué ha pasado en estos años anteriores?

En 2010 empezaron los ajustes para los trabajadores del Liceu. Empezaron los despidos y las congelaciones y reducciones de salario. En estos cuatro años hemos asistido a una pérdida de poder adquisitivo de un 23-25%. Se han llevado a cabo alrededor de 100 despidos ya, que han dado lugar a sobrecargas de trabajo, sobre todo en el personal técnico y administrativo, y a externalizar servicios y tirar de empresas que subcontratan a trabajadores de refuerzo dependiendo del tipo de ópera y de las necesidades de la misma. Y todo esto es un fraude, porque vemos que los trabajadores que se han despedido realmente hacían falta y no sabemos si los que están contratando ahora les sale más económico o no. Decir que el teatro está sobredimensionado de personal es una falacia. Todo depende del modelo de teatro que se busque, y el modelo de calidad y profesionalidad que siempre ha buscado el Liceu necesita de todo este personal que ya se ha ido a la calle o que pueden terminar despidiendo.

¿Por qué el equipo artístico no secunda al técnico/administrativo, ni viceversa, para poder ejercer algo más de presión ante la empresa?

A pesar de que tengo muchos amigos en el equipo artístico, reconozco que tienen un punto ególatra que les pierde. Históricamente siempre ha habido diferencias entre ambos equipos y las sinergias entre ambos la siempre han sido muy difíciles. Ni siquiera entre coro y músicos ha habido nunca acuerdo ni apoyo para ejercer presión ante las medidas tomadas por la empresa. Cada grupo ha preferido siempre luchar antes por lo suyo que por lo de todos (CCOO por los músicos, UGT por el coro y CGT por el personal administrativo y técnico) y las dos veces que se ha intentado hacer movilizaciones conjuntas nunca se ha llegado a un acuerdo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA¿Cómo valorarías la huelga del pasado domingo?

Pues, los técnicos somos los únicos que hemos conseguido que el telón del Liceu no subiese. El pasado domingo paramos todos frente a la puerta principal del teatro y el estreno de una de las obras más importantes de la temporada se tuvo que retrasar durante treinta minutos. Y no estuvimos solos, también pararon muchos compañeros administrativos y hasta alguno del coro. Este parón no fue para fastidiar, si no para dar un toque de atención a la empresa y poder seguir negociando con ellos. Decir también que el parón fue un éxito, pero como ellos tienen a la prensa de su parte, esta realidad se ha visto bastante distorsionada en aquellos medios que lo publicaron, pero en el fondo ha sido un triunfo. Ahora el orden de los factores a aplicar para llevar a cabo el Plan de Viabilidad ha cambiado. Hasta que no hicimos ese parón el orden era: primero despidos, después rebaja salaria, y por último otras medidas. Y ahora el discurso ha cambiado. Está claro que despidos ya ha habido, pero ahora vamos a intentar jubilaciones parciales, bajas incentivadas (pasando de 24 días por año trabajado a 30, que es lo que le hemos propuesto a la empresa) y, por último rebajas de salario.

¿Crees que habrá mucho personal dispuesto a acogerse a esta baja incentivada si la empresa acepta este aumento de la indemnización que habéis propuesto?

En realidad sí. Quizá hasta una veintena. Es muy difícil trabajar como lo estamos haciendo ahora. El ambiente está muy crispado y los despidos que se han llevado a cabo este año están siendo desmoralizadores y aplastantes. No han sido de golpe. Hoy llaman y se va uno, mañana dos, la semana que viene otros tres más, de manera que vives y trabajas con el corazón en un puño y con mucha menos motivación porque no sabes si mañana te tocará a ti. Con este panorama creo que habrá gente que preferirá marcharse voluntariamente, dejarlo aquí y poner la vista en otros proyectos.

¿Por qué crees que la prensa no está haciendo caso a un problema tan grande de una empresa tan significativa, tanto a nivel de Barcelona y Cataluña, como a nivel nacional e internacional?

Bueno, hasta ahora los medios no cubrían nada porque la anterior dirección hizo todo lo posible para ocultar que existiera algún conflicto, pero desde que llegó Guasch han cambiado totalmente la estrategia. De la mano de su director de comunicación, Joan Corberá, un hombre muy experto y muy bien relacionado a nivel mediático, están haciendo una labor incansable de lavado de cara de lo que en realidad está ocurriendo. Y Guasch sale mucho en los medios diciendo que las medidas que se están tomando había que hacerlas así porque no existía otra vía y que van a conducir al reflote y la recuperación económica del Liceu y disparando contra los que luchamos ante tanto reajuste.

¿Cómo ves el futuro del Liceu? ¿Se terminará de cumplir el Plan de Viabilidad Económica 2014-2016?

Estoy convencido de que los trabajadores saldremos adelante, aguantaremos el golpe, aunque nos va a dejar muy tocados. Y luego el Liceu, como institución, va a remontar. Lo que necesita, sobre todo, es el apoyo de las instituciones públicas, pero es normal que ahora tampoco esté recibiendo ni desde Cultura ni desde el Ayuntamiento lo que debería recibir, porque están todas las instituciones así y el marco económico en el que estamos es el que es.

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