El ladrillo aragonés busca alternativas para sobrevivir, por @RocioSampietro

Debido a los recortes presupuestarios, el ladrillo aragonés todavía tiene más difícil esta coyuntura económica. Cada vez son más las empresas que cierran sus negocios y los autónomos que se dan de baja en la Seguridad Social, concretamente, la comunidad ha registrado 210.563 afiliados menos, según el último informe de la Asociación de Trabajadores Autónomos de Aragón (ATA). Ahora la supervivencia del sector exige la formación para tener otras posibilidades laborales.

Polígonos industriales vacíos y naves en alquiler. Esta es la realidad a la que se enfrentan muchos empresarios como Antonio Ramallo, jefe de una pequeña constructora en Huesca. Su empresa, especializada en la realización de estructuras de hormigón, se ha visto obligada a minimizar costes y a reducir la plantilla de trabajadores para evitar el cierre. “Como no existen obras nuevas, hemos tenido que reorientar nuestro trabajo y abrirnos a nuevos campos, como la obra civil y la rehabilitación”, explica Ramallo. Además, el mercado laboral se ha vuelto más competitivo por lo que los trabajadores han tenido que formarse para mantener el puesto en el sector. El dueño de la constructora posee el título de transportista.  “Ahora las grandes empresas de transportes y servicios tienden a subcontratar a autónomos. Esto resulta más económico que mantener a asalariados y así minimizan costes”, afirma.

Ha sido uno de los motores principales de la economía española, por ello, según un informe de la Fundación Economía Aragonesa,  es el sector que más empleos ha destruido. Manuel Miguel Torres, gerente de la Federación de Asociaciones de la Construcción de Huesca afirma que actualmente hay 16.000 desempleados en la provincia y un importante volumen de trabajadores son del sector de la construcción.

              Antonio Ramallo trabaja con su propio camión realizando portes para otras empresas.

Antonio Ramallo trabaja con su propio camión realizando portes para otras empresas.

Los recortes en las administraciones públicas y el actual stock de vivienda impiden la realización de nuevas obras y por lo tanto la evolución de la construcción. Amado Ferraz, asesor de empresas de la gestoría Giné en Huesca, cree que la solución es esperar a que el mercado sea capaz de absorberlas. Todo dependerá de la oferta y la demanda. No obstante, Ramallo opina que las PYMES deberían recibir más ayudas de las entidades financieras.

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*