El lado oscuro, misterioso y terrible de internet, por @jestremadoyroa

 

Explicación de DrosRotzank, seudónimo del periodista venezolano Angel David Revilla

 El Internet que la mayoría de usuarios conoce es sólo una parte ínfima del contenido real que se esconde en la red: información clasificada, páginas olvidadas y actividades delictivas se ocultan de los ojos de los motores de búsqueda convencionales.

Siempre que alguien pide una representación de Internet, los expertos recurren a la imagen de un enorme iceberg: en la superficie, toda la información al alcance de cualquier usuario a través de buscadores como Google, Yahoo o Bing!, y bajo el agua, escondido a los ojos de la mayoría de navegantes, una enorme masa de tamaño indefinido, con un fondo profundo y oscuro en el que muy pocos se atreven a adentrarse.

Se conoce como Internet profunda o Internet invisible (en inglés: Deepnet, Invisible Web,”Deep web”,Dark Web o Hidden Web) a todo el contenido de Internet que no forma parte del Internet superficial, es decir, de las páginas indexadas por las redes de los motores de búsqueda de la red. Esto es debido a las limitaciones que tienen las redes para acceder a todas las webs por distintos motivos.

A pesar de que muchos pueden pensar que nada escapa a Google, lo cierto es que millones de páginas son invisibles a su lupa.

La principal causa de la existencia de la Internet Profunda es la imposibilidad de los motores de búsqueda de encontrar o indexar el 95% de la información existente en Internet. Si los buscadores pudieran acceder a toda la información entonces la “Internet profunda” desaparecería, pero esto es imposible porque siempre existirán páginas privadas.

Los siguientes son algunos de los motivos por los que los buscadores son incapaces de indexar la Internet Profunda:

  •  Páginas protegidas con contraseña
  • Documentos en formatos no indexables
  • Enciclopedias, diccionarios, revistas en las que para acceder a la información hay que interrogar a la base de datos (Por ejemplo RAE)

 

Territorio sin ley

La gente tiende a pensar que aquello que no ve, no existe, por lo que no pocos creen que el concepto deep web no es más que una leyenda urbana como tantas otras que circulan por la red.

Sin embargo, en realidad existen páginas que no desean ser encontradas por la mayoría de navegantes, siendo el caldo de cultivo perfecto para llevar a cabo actos delictivos, pues todo está permitido por el anonimato que proporciona la red: pedofilia, tráfico de drogas y hackeo profesional son solo algunas de las prácticas más usuales, pues según se baja uno tiene la sensación de adentrarse en el mismísimo infierno.

Manuales de terrorismo, procedimientos para envenenar, narcotráfico, nazismo, lavado de dinero, compra de artículos robados, imágenes de tortura y sicarios en oferta conforman parte del contenido secreto y demente con el que puedes cruzarte si eres de los curiosos que desean conocer el otro lado.

Tamaño

En el año 2000 se estimaba que el tamaño del Internet Profundo era de 7.500 Terabytes de datos en unos 550.000 millones de documentos. Para comparar se estima que en aquella época la Internet superficial ocupaba 167 Terabytes y el contenido de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos tenía unos 3.000 Terabytes que no eran accesibles por los motores de búsqueda.

Estimaciones basadas en la extrapolación de un estudio de la Universidad de California en Berkeley especula que actualmente el Internet Profundo debe tener unos 91.000 TeraBytes.

Origen

Mike Bergman, en un artículo semanal sobre la Web profunda publicado en el Journal of Electronic Publishing, mencionó que Jill Ellsworth utilizó el término “la Web invisible” en 1994 para referirse a los sitios web que no están registrados por algún motor de búsqueda.

“Sería un sitio que, posiblemente esté diseñado razonablemente, pero no se molestaron en registrarlo en alguno de los motores de búsqueda. ¡Por lo tanto, nadie puede encontrarlos! Estás oculto. Yo llamo a esto la Web invisible.”

Bergman dijo que la búsqueda en el Internet hoy en día se puede comparar con una red de arrastre a través de la superficie del océano: una gran cantidad puede ser atrapada en la red, pero hay una gran cantidad de información que está en lo profundo y por lo tanto, se pierde. La mayor parte de la información de la Web está enterrada muy abajo en sitios generados dinámicamente, y los motores de búsqueda estándar no la encuentran. Los buscadores tradicionales no pueden “ver” o recuperar el contenido de la Web profunda, esas páginas no existen hasta que se crea de forma dinámica, como resultado de una búsqueda específica. La Web profunda es varios órdenes de magnitud más grande que la web de la superficie

La red profunda ha sido clasificada en varios niveles que representan la dificultad de acceso a ella, la frontera entre la superficie y lo oscuro es marcada por páginas de fácil acceso donde en ocasiones se cuela contenido indeseable.

4chan, uno de los foros de imágenes con más tráfico del mundo, es un claro ejemplo fronterizo, pues ha sido denunciada en muchas ocasiones por el contenido ilegal que suben algunos de sus usuarios.

Acceder a los primeros niveles de la web invisible es relativamente sencillo, aunque no podrá hacerse a través de navegadores como Firefox, Explorer o Crome, que son fáciles de rastrear.

La llave de acceso se llama TOR, y es un ‘navegador especial’, que permite leer a los usuarios contenido impensable, y lo más importante, borra las huellas del visitante.

Cada acción que llevamos a cabo en Internet deja un sendero, pudiendo ser rastreados con facilidad si llevamos a cabo actos delictivos, pero TOR consigue mantener el anonimato de los navegantes y ocultar sus movimientos, cosa que en muchos casos provoca que algunas atrocidades permanezcan impunes.

Esa facilidad para esconderse, permite a la pedofilia campar a sus anchas en la red profunda. A la entrada a estas páginas se explica el contenido que puede encontrarse allí, y lo más sorprendente, se advierte que cualquier usuario que trate de recriminar las acciones que se llevan a cabo será expulsado fulminantemente, dando a entender que en las profundidades no hay hueco para la ley.

Este contenido mantiene en jaque a los servicios de seguridad de todo el mundo, el propio FBI tuvo que suspender una operación contra la pornografía infantil en junio de 2012, al ser incapaz de rastrear su origen por culpa de TOR.

Incluso los activistas Anonymous, que conocen perfectamente el funcionamiento de la deep web, declararon la guerra hace años a las páginas que subían contenido de abuso a menores a través de la operación DarkNet, llegando a desmontar ‘Lolita City’ y publicando el nombre de más de 1600 usuarios que frecuentaban la página.

La web profunda es también un mercado negro, donde millones de dólares se mueven en transacciones que los usuarios desean mantener en privado, o en compras ilegales.

Silk Road, es el mayor mercado de estupefacientes de Internet, un lugar de encuentro para la compraventa de artículos prohibidos y para aquellos usuarios que desean mantener el anonimato en sus compras.

En ‘la ruta de la seda’ se puede vender cualquier cosa, en recientes estudios se ha estimado que tiene un volumen de negocio superior a 22 millones de dólares al año, y países como Australia detectan con frecuencia cartas con droga proveniente de la página.

Al contrario que la mayoría de tiendas online, cambia de dirección con cierta regularidad y está diseñada para garantizar el anonimato en las transacciones, tanto de los que compran como de los que venden, por lo que la tienda actúa como intermediario, guardando el dinero hasta la recepción del artículo, que en la mayoría de casos suele ser cannabis y derivados.

Las fuertes medidas de seguridad con las que cuentan páginas como Silk Road de nada servirían si fuese posible rastrear el flujo de dinero entre comprador, tienda y vendedor.

En ninguna de estas compras suele usarse dinero real, sino Bitcoin, una moneda ficticia, cifrada y descentralizada, que permite hacer transacciones anónimas de grandes sumas de dinero mediante Internet.

Wikileaks

Las posibilidades de interceptar fraudes y blanqueos con esta moneda son mínimas, lo que ha invitado a muchos a lucrarse de forma ilegal en internet. Si se bucea con cierta asiduidad por la deep web, puedes cruzarte con páginas que proporcionan cuentas de Paypal (pagos por internet) robadas por unos pocos bitcoins, sicarios dispuestos a todo a cambio de dinero o información clasificada a la venta al mejor postor.

No todo el contenido que se encuentra en la red profunda debe ser clasificado como malo. También se trata de un arma muy frecuente y potente contra la censura de algunos países, que persiguen a aquellos contrarios al sistema político de turno.

La primavera árabe es un claro ejemplo de la buena utilización del internet del subsuelo, a través de foros imposibles de rastrear por el Gobierno, miles de egipcios contaban su experiencia al resto del mundo y trataban de organizarse en secreto.

Cuando WIkileaks fue vetado en la mayoría de servidores de las webs de la superficie, también pasó su contenido a páginas imposibles de rastrear, para que los propios usuarios difundiesen de forma masiva el contenido, por lo que sin la web profunda no habría sido posible la filtración clasificada que puso en entredicho a los gobiernos de medio mundo.

(Fuente://zonaforo.meristation.com/foros/)

 

 

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