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El ideal de la UE en su (escasa) solidaridad con los refugiados, por @josmurgui

 
cartel que da la bienvenida a los refugiados en Donostia

Un cartel que da la bienvenida a los refugiados. /San Sebastián-Donostia. J.M

Miles de personas aguardan en la Unión Europea o ante la Unión Europea (UE), incluidos niños, con la esperanza de poder ejercitar el derecho de asilo, la propia UE lo ha negado y lo niega con rotundidad, el acuerdo suscrito con Turquía el pasado 8 de marzo por el que, a cambio de cierta cantidad de dinero y “liberalización” de visados, Turquía “gestionará” el asunto de los refugiados.

Europeos claman aterrados ante la actitud de la UE.

¿Es el proyecto de solidaridad y protección de Derechos Humanos con el que se identifica la UE una realidad (parcial o no) o se trata de un ideal inserto en el imaginario colectivo europeo?

He tenido la sensación de que era la pregunta que rondaba tras las protestas de muchas personas en pedir un trato más “solidario” de la UE respecto de las miles de personas, incluidas niños, que huyen del horror en Siria, Afganistán o Irak. Decía una usuaria de Facebook: “vergüenza de ser europea”. Otra usuaria comentaba: “¿Cómo es posible que esto esté pasando en Europa y nadie sea capaz de hacer algo?”.

Y así, de manera sucesiva.

Como si en Europa, o vamos a ser más concretos, en la Unión Europea, ya que por ejemplo Turquía es parte de Europa, pero aún se encuentra en proceso de adhesión en la UE, no tuvieramos un pasado vergonzoso, y la UE fuese todo un ejemplo a seguir en cuanto a protección de derechos humanos porque se solidifica exactamente sobre un pasado pacífico y conciliador: sucede al revés.

Parece que hemos olvidado las ejecuciones en masa, las dictaduras implantadas y mantenidas con el derramamiento de sangre civil que prosiguieron y hasta se perfeccionaron en Europa.

He recordado a “la Viena de 1989″ que “constituía un buen lugar para ‘pensar’ Europa”, donde se sentía ese “abismo de silencio que separaba el tranquilo presente de Europa de su incómodo pasado” y he pensado que la UE es como aquella Viena de la postguerra “un impresionante edificio que descansaba sobre los cimientos de un nefando pasado”.

La recuperación de Europa tras ambas guerras mundiales constituía un auténtico “milagro” y parece hacerse evidente que el “modelo europeo” surgió tardíamente y en gran parte por accidente. “La Europa postnacional había aprendido las amargas lecciones de la historia reciente para dar lugar a un continente conciliador, pacífico, resurgido cual ave fénix de las cenizas de su pasado asesino y suicida”.

stop wars

Stop wars: El horror que (se) generan (en) las guerras. /Donostia-San Sebastián. J.M

Incluso el ideal de Europa del que se escapan los países del Este, que no parecen encajar en los valores predominantes que tenemos de la UE, como si Europa fuera tan solo Alemania, Francia, Inglaterra y Europa del Sur.

¿Hemos olvidado que no tenemos un pasado tan pacífico y solidario como el que nos gustaría tener? o ¿Acaso clamamos solidaridad por haber tenido precisamente un pasado insolidario?

Las protestas de todas esas personas respecto de la respuesta de la UE ante los refugiados no se encaminan a denunciar el incumplimiento del derecho de asilo en el que la UE incurre. Eso me llama mucho la atención.

Cuando se protesta en España contra los continuos casos sobre corrupción, al menos lo que se observa en redes sociales, personas que se quejan mediante mensajes, noticias por aquí y por allá, fotografías satíricas… y cosas por el estilo, no se hace un llamamiento de solidaridad al Gobierno, o a la propia Europa, si no que se habla en términos de cumplimiento de penas, independencia de justicia… todo en un ámbito que abarca el cumplimiento o el incumplimiento de la legislación. Pero al contrario, cuando se habla de la UE y los refugiados, o del acuerdo de la UE con Turquía, no se hace mención al reconocimiento del derecho de asilo, si no a la solidaridad.

El asunto de la solidaridad hay que cogerlo con pinzas. En función de qué concepto se tenga de solidaridad, hablaremos de intervención o no, de asistencialismo. Nos encontramos ante una situación masiva de muchas personas que huyen del horror, no vienen en busca de caridad, si no que son personas, y como personas que son, con independencia del lugar de nacimiento u origen, tienen dignidad y en base a eso son sujetos de derechos, entre los que la Declaración Universal de los Derechos Humanos 1948 reconoce el derecho de asilo, si especificamos la protesta en el incumplimiento del derecho de asilo, ya no nos referiremos a esos pobrecitos que vienen a Europa, si no a personas que tienen derecho a la protección legal recogidos en Protocolos Internacionales.

derecho de asilo recogido en un instrumento universal

Derecho de asilo recogido en un instrumento universal/ Creación propia. J.M

Estabilidad europea, en los logros de Stalin y Hitler

Si algo he pensado con claridad es que, tras la negativa de la UE a la posibilidad de ejercitar el derecho de asilo, parece hacerse más que evidente que la estabilidad europea a día de hoy descansa aún en los logros de Josef Stalin y Adolf Hitler, a pesar de enfrentarnos a un futuro multicultural.

La Primera Guerra Mundial “afectó al empleo doméstico, destruyó el comercio y devastó regiones enteras”, la Segunda Guerra Mundial supuso una “reordenación étnica”, es decir, gracias a la propia guerra, “la ocupación, los ajustes de la frontera, el exilio y el genocidio, casi todo el mundo vivía ahora en su propio país, entre su propia gente” .

He observado también en las redes sociales fotografías de exilios anteriores en la historia europea, como si a la par de ese inserto en el imaginario colectivo del ideal de la UE hubiese también cierta cabida a los horrores de las grandes violencias y los genocidios que hemos sufrido. Y se reactivase el pasado.

¿Qué tipo de violencia es la respuesta de la UE?

Negar el derecho a ejercitar el derecho de asilo (por lo tanto incumplir la Declaración Universal de los Derechos Humanos 1948 en su artículo 14: derecho a pedir asilo en cualquier país en caso de persecución ), negarlo a cualquier precio, llegar a un acuerdo con Turquía a cambio de un precio, Turquía gestiona el “problema” de los refugiados, aunque Turquía atraviesa un momento muy delicado en su propio país: lucha contra sí misma, lucha contra el denominado ahora Daesh (existen voces que alarman sobre su supuesta implicación), lucha contra el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) o el TAK tras el último fallido proceso de paz el pasado julio.

Una verdadera pena ver cómo los pasos dados en el contexto del proceso de paz se han ido al garete: alivio ciudadano, cierto (aunque escaso, pero al menos cierto) reconocimiento de los derechos de los kurdos… todo al traste para volver de nuevo a atentados y violencia desmesurada, en un país, cuya mitad adora al Jefe de Estado (Recep Tayyip Erdogán) y la otra mitad lo odia, por querer seguir los principios laicistas del padre de la República turca Mustafa Kemal Atatürk, y cuyo balance se mantiene aún, habrá que ver los acontecimientos que depara el tiempo, sin que medie prevención de momento.

Ante ese acuerdo suscrito entre UE y Turquía, entre los miles de artículos que debieron publicarse y las miles de denuncias que debieron de hacerse a través de las redes sociales en referencia a la desvergüenza y la poca solidaridad de la UE, leí por casualidad un artículo escrito por un ex fiscal en España, publicado en una de las grandes cabeceras de España, que aseguraba que la actitud de la UE era de genocida pasiva.

Importancia de utilizar con rigor el concepto de genocidio

En un contexto de enfado colectivo (al menos en las redes sociales, aquí también se debería de reflexionar sobre el activismo en las redes sociales y el activismo en la vida real) cuando se publica mucha información que alimenta la opinión pública.

El término genocidio surgió durante la Segunda Guerra Mundial, aquella guerra que parece supuso una reordenación de la población en base a criterios étnicos. Un término que costó mucho en su categorización y definición, y que todavía es objeto de debates polémicos. Pero el jurista Lemkin consiguió que fuera definido el término “genocidio” del de crimen contra la humanidad.

El genocidio describe y analiza la realidad de un exterminio a gran escala y subraya una especificidad en el pensar y en el hacer. La frontera entre genocidio, violencia colectiva, democidio y polificidio resulta compleja. Lo que sí se mantiene es que en el genocidio intervienen seis cuestiones fundamentales: perpetradores, intención de aniquilación, intenciones y motivaciones, escala, métodos de aniquilación y naturaleza de los grupos de las víctimas.

Según el artículo 2 de la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio (1948), “se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados (…) perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso” entre los que se indica “matanza de miembros del grupo, lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo; sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que acarrean destrucción física, total o parcial, medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo, traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo”.

No parece que la UE haya tenido una intención previa de destruir a los refugiados habiéndolos identificado con anterioridad como un grupo nacional, étnico, racial o religioso que quiere destruir, habiendo utilizado para ellos mecanismos que masacran.

¿Se trata de un incumplimiento de la legislación internacional o de una violencia colectiva?

pintada en favor de los refugiados

Pintada que da la bienvenida a los refugiados, en una ola de solidaridad de la ciudadanía. /Bilbao. J.M

Susto europeo ante el incumplimiento del derecho de asilo

Respecto al susto que muchas personas se han llevado al comprobar que la dirección que la UE está tomando desde la consolidación de la crisis económica, y por tanto, también política, no es precisamente de solidaridad y de protección de derechos humanos. Hace algún tiempo que la UE ha tomado otra dirección: lo vimos de una manera muy sutil con aquella familia de rumanos a la que se le negó una ayuda en Alemania por el hecho de ser rumana, de un Tribunal alemán, representa una gran brecha, se asienta en un principio discriminatorio, o la propuesta de Cameron, primer ministro de Reino Unido, un país que siempre ha ido al ritmo que ha querido en la UE, de que se limite el acceso a las prestaciones sociales a los ciudadanos europeos que se muden al Reino Unido, lo cual en la UE debería de ser un escándalo, pero aquella sentencia respecto de la familia rumana abrió ya camino, y no hubo un clamor colectivo entre los europeos en contra de  la escasa solidaridad del gobierno alemán respecto de sus residentes.

Y llegado a este punto, ahora, el incumplimiento del derecho de asilo de miles de personas acaba en Turquía. Hay que tener cuidado con el asunto de la solidaridad, no vayamos a pensar que la solidaridad es como en la cooperación, nosotros los europeos arreglaremos el mundo. No creo que estemos en disposición de hacer eso, dado los problemas que tenemos en nuestra propia casa, y las columnas sobre las que se sustenta la UE, que no son precisamente pacificistas ni conciliadoras, lo que no quiere decir que la UE no sea un éxito en su construcción, ni un “milagro”, pero sí es criticable, y en este caso, me inclino respecto de su incumplimiento claro del derecho de asilo.

Y a ti ¿qué te parece esta situación? ¿cuál es tu opinión respecto de la actitud de la UE? ¡Compartamos opiniones en los comentarios! Los contesto todos :)


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