El Gran Hermano del Ejército, por @CarlosPenedoC

La revolución tecnológica de la logística militar permite conocer en tiempo real recursos y necesidades

Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Desde el Centro de Gestión del Transporte se puede geolocalizar
cualquier vehículo del Ejército de Tierra en cualquier punto de
España (Foto: Carlos Penedo).
El Ejército de Tierra tiene su Gran Hermano en Villaverde (Madrid), tres centros de gestión logística en proceso de integración que vigilan y reciben información de todas las unidades de toda España y que permiten saber al minuto la demanda y estado de material y su movimiento.
Todo el mundo sospecha que Inditex-Zara debe de tener una muy buena gestión interna y así es, su modelo logístico y de distribución es pieza clave de su liderazgo mundial y se estudia en las escuelas de negocio. Menos conocido es el Ejército de Tierra, que debe gestionar vestuario y equipo para 80.000 efectivos, 10.000 vehículos de ruedas, 3.000 vehículos acorazados, 5.000 sistemas (misiles, cañones), 15.000 equipos CIS (sistemas de información y telecomunicaciones), 20 millones de litros de combustible, munición (el dato es confidencial), servicios de acuartelamiento y alimentación, y apoyo logístico integral en zona de operaciones (misiones en el exterior). Lo anterior se refiere a la llamada logística de intendencia, la adquisición y gestión de grandes programas de armamento se manejan por otro conducto.
En un proceso progresivo, durante los últimos años se han ido incorporando al acuartelamiento San Cristóbal, a 10 kilómetros de la Puerta del Sol de Madrid, un centenar de personas y mucha informática para controlar las tripas del Ejército.
Son el centro de gestión –CEGAL- del denominado Sistema de Apoyo Logístico del Ejército de Tierra. Estrella Digital se ha ido a conocerlo y traslada aquí sus impresiones, que se sitúan más allá de la evolución normal de los tiempos y acercan lo visto a una revolución tecnológica que enmarca este asunto en la gestión de la información, la ingeniería de sistemas y no llega al big data –gestión de ingentes conjuntos de datos- pero se acerca.
El CEGAL formalmente se convertirá en entidad única el 1 de enero de 2015, a partir de la unión física y la actuación integrada de los órganos de gestión y control de los actuales Centros de Gestión de la Distribución (CGD), del Mantenimiento (CGMT) y del Transporte (CGTP), que ya comparten espacio y medios, y se ocupa de resolver todas las peticiones de abastecimiento, mantenimiento y transporte que generen las unidades del Ejército de Tierra.

El corazón del Gran Hermano

En 2007 el Ejército puso en marcha el plan NOGAL, con el objetivo de promover la modernización del apoyo logístico, se diagnosticaron problemas y se implantaron proyectos de mejora, “una nueva organización del apoyo logístico”, en palabras del coronel Luís Sierra, jefe del Centro de Gestión de la Distribución. Sierra es quien denomina informalmente al centro que dirige como “Gran Hermano de toda la gestión logística”, con el significado del personaje de la novela 1984 de George Orwell, el ojo que todo lo ve, no en referencia al formato televisivo que encierra en un espacio prefabricado a un grupo de personas para que se despellejen. Aquí no hay mucha gente.
El canal informático que gestiona toda la cadena es el SIGLE, que conecta en red y donde se cargan los datos desde cualquier unidad de toda España. El sistema permite manejar un Almacén Virtual Único con todos los recursos del Ejército para su control.
El PCAMI controla la calidad y distribuye las
raciones de campaña que comen los militares
en maniobras y operaciones en el exterior
(Foto: Carlos Penedo).
Desde el CGD se han promovido mejoras en los procesos de abastecimiento y en los sistemas de información logística. Además, se ha impulsado un cambio cultural en las unidades usuarias ligado a la medición de indicadores y a la consecución de objetivos. En vista de los resultados obtenidos con la creación del CGD en 2007, se han activado dos centros más en 2012 para la gestión de las funciones de mantenimiento y transporte, que constituirán en breve el nuevo Centro de Gestión del Apoyo Logístico (CEGAL).

Controladores del tráfico terrestre

El Centro de Gestión del Transporte controla los 13.000 vehículos y resto de medios de transporte del Ejército de Tierra (también los tiene aéreos y navales). CGTP es el único centro de control de transporte del Ejército, una especie de controladores en este caso principalmente de medios terrestres capaz de identificar y geolocalizar en pantalla  el origen, destino, ruta, unidad, carga de cualquier vehículo en movimiento por todo el país.
Por su parte, el Centro de Gestión del Mantenimiento persigue el objetivo de conseguir la mayor disponibilidad operativa del material, el seguimiento de los recursos y la elaboración de procedimientos normalizados  para su mejor uso.   La función de mantenimiento está bastante descentralizada, ya que el flujo de las peticiones que emiten las unidades se dirigen hacia los escalones que deben apoyarlas, aquí se maneja información y se emiten directrices.

Uniformes de gestantes

Hasta aquí, los tres centros mencionados gestionan información. Luego llega la fase de mover el material.
Contiguo a las instalaciones de gestión se sitúa también en Villaverde el Parque y Centro de Abastecimiento de Material e Intendencia. El PCAMI es un órgano logístico centralizado del Ejército de Tierra, creado hace más de 125 años, y cuyo trabajo está enfocado fundamentalmente a proporcionar al personal militar y a todas las unidades del Ejército, las prendas de vestuario y equipo, raciones de campaña, guiones y banderas, material de acuartelamiento y campamento (contenedores de 21 pies con duchas, cocinas, almacenes móviles, refrigerados) y material móvil de Intendencia, necesario para el cumplimiento de los cometidos que tienen asignados, tanto en territorio nacional como en operaciones en el exterior.
Su historia no da idea de su actualidad: cuenta hoy con un almacén robotizado único en España, capaz de gestionar 27.000 palés distribuidos en ocho interminables pasillos que se opera desde el exterior por una única persona.  Por allí circulan, aseguran que incluso por la noche, más de 1.000 referencias textiles de vestuario y equipo, artículos distintos sumando prendas y sus diferentes tallas.
El coronel Rafael Castro, responsable del centro, pone especial interés en destacar la importancia de los laboratorios del PCAMI, donde se elaboran los requisitos técnicos de vestuario y alimentación de campaña del Ejército, y también están acreditados para realizar ensayos, pruebas de diverso tipo (resistencia al calor, agua, uso) y certificar la calidad de lo que visten y comen los militares.
Se puede decir también que en el PCAMI son responsables del contenido y la distribución de los 10 menús colectivos existentes, en latas de tres kilos, y los cinco tipos de menú individuales más otros dos menús de campaña previstos para militares de religión musulmana, que los hay y no son pocos. Independientemente de la confesión religiosa, el objetivo es meter 3.500 calorías en el cuerpo del interesado.
El PCAMI cuenta con un taller textil con menor plantilla que en el pasado (buena parte del vestuario militar está externalizado desde 2008 y lo gestiona una UTE de empresas civiles), pero que aún conserva la confección de chalecos antifragmentos, de tallas especiales o de una curiosidad: 448 uniformes de gestante en 2013, uniformes para militares embarazadas, lo que es un indicador indirecto del crecimiento de la familia militar en un año.

Maestranza acorazada

Otra forma de manejar el material es su mantenimiento.
Almacén robotizado del PCAMI, con capacidad
para gestionar 27.000 palés de material textil
(Foto: Carlos Penedo). 
En Villaverde encontramos también el principal parque de mantenimiento de sistemas acorazados –PCMASA 1-, por donde han comenzado ya a pasar la completa revisión de los 10 años de vida los 239 carros de combate Leopardo y donde tienen el conocimiento técnico para reparar los 700 vehículos blindados de ruedas –BMR y VEC-.
Como otro ejemplo de su actividad, estas instalaciones han recibido los vehículos blindados utilizados por el contingente militar español en Afganistán o Lïbano, con decenas de miles de kilómetros de patrullas, y se vuelven a poner a punto antes de enviarlos a sus unidades de origen.
En todas estas instalaciones se podría decir que el Ejército de Tierra espía, se espía a sí mismo.
Se dice que la información reduce el riesgo de equivocarse en la toma de decisiones. El Ejército de Tierra, que supone la mayor parte de las Fuerzas Armadas, que representan la mayor parte de la Defensa, cuenta hoy con gran volumen de información y de forma inmediata. A partir de ella se toman las decisiones por parte del jefe de Estado Mayor del Ejército, de la Defensa o el ministro de Defensa.
Aunque a nadie se escapa que la información nunca es neutral, y quien la captura, gestiona y analiza tiene poder. Al menos, el poder de conocer la organización como ningún otro.

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