El Gobierno, un mes sin Jones, por Carlos Matías (@carlosmatiasb)

Andan los ministros de Rajoy más excitados que los Reyes Magos cuando se inauguró Toys ‘R’ Us. Que vengan sus Mágicas Majestades con un buen cargamento de “relaños”, porque a nuestros mandatarios ni siquiera con la ducha fría que recomienda Arias Cañete y con las vacaciones navideñas se les pasa.

Por ejemplo, José Ignacio Wert confesó hace poco que cuando se da una luego tira las toallas de forma desordenada. Habrá que ver cómo deja el cuarto de baño, hecho unos zorros y con el suelo plagado de charcos, lo cual no queda nada ‘fashion’, y menos si se trata de un ministro que lo es de Educación. Aunque tampoco puede sorprendernos en su caso, sabiendo cómo dirige el Ministerio.

Nacho (llamémosle así por recortar, como hace él) se ha abonado a los cortes en la enseñanza pública manteniendo, eso sí, los conciertos. Pero ojo, no confundamos; que ha suprimido la música y el resto de materias artísticas, porque las considera poco importantes. Los conciertos que le gustan a Nacho son los de los colegios privados, especialmente los que separan a niños y niñas, aunque el Tribunal Supremo lo considere discriminación. Para los demás cortes, Nacho ha pedido un machete y un armero turolense, Ricardo Lop, labrador, panadero y con más de veinte años de tradición como comerciante de armas blancas, le ha regalado uno con más de 45 centímetros de hoja. ¡Qué peligro! Ya veremos qué ocurrencia tiene ahora, cuando acaben las vacaciones escolares.

A Nacho sólo le gustan estos conciertos, y a Jorge Fernández Díaz, titular de Interior, sólo las concertinas. Que se lo pregunten a los magrebíes que intentan pasar a la desesperada a Ceuta y Melilla, aún a riesgo de sus vidas, huyendo del hambre y la miseria que sufren en su país, por no hablar de la represión.

“Represión”, palabra maldita. En España no hay represión, no; qué va… ¿Que los jóvenes acamparon en la Puerta del Sol y usaron las redes sociales para convocar al personal a rodear el Congreso y manifestarse contra Zapatero por la crisis, el paro y la pérdida de derechos conquistados a lo largo de los tiempos? Sin problema: Jorge prohíbe las protestas contra el Gobierno y las “ofensas a España”, a las autoridades y a la policía. ¿Qué a ocho ‘mossos d’Esquadra’ se les puede caer el pelo porque un vídeo indiscreto ha demostrado que dieron una paliza mortal a un empresario? Pues tomar imágenes de los agentes queda prohibido y listo: problema resuelto también.

Quiso el ministro Fernández que a quien osara desobedecer le cayera un “puro” de 30.000 euros. Una multa que debía considerar muy comedida, porque al principio quería imponerla de 600.000 ‘pavos’, pero debieron decirle que se pasaba tres pueblos.

Eso sí, multas con carácter de “gubernativas”, sin tener que pasar por el molesto trámite de que intervenga algún juez. No vaya a ser que como los jueces también andan levantiscos contra Gallardón se pongan respondones.

Y en esto que a la “chusma” se le ocurre volver a rodear el Congreso y se arma la marimorena, y no precisamente con villancicos.

Otra nerviosa es Soraya. Hace dos años llegó a La Moncloa buscando conspiradores por todos los rincones, debajo de las alfombras, sospechando que todo el mundo podía maniobrar en su contra, a sus espaldas, entre las sombras... Ni siquiera la calmaba la “gran retranca” de su marido (son sus palabras, que conste). Y es que nadie la valoraba cuando empezó a ejercer de vicepresidenta. Después de dos años en el cargo parece ahora más centrada, uy, perdón, quiero decir más afianzada, a pesar de las tarascadas que intercambia con María Dolores de Cospedal. Otra que baila: la presidenta manchega y secretaria general del PP es capaz de llamar al orden a un periodista cuando escribe su apellido sin el “de” antes de “Cospedal”, que ya se sabe que el “de” queda muy aristocrático y viste mucho, en directo y en diferido.

¿Y Montoro? ¿Qué le pasa a Montoro, que todo el mundo le dimite, cuando no los cesa él? A este paso, va a quedarse vacío su Ministerio de Hacienda, o por lo menos su Agencia Tributaria, que lleva varias semanas sin levantar cabeza.

Primero fue cesada la jefa adjunta de la Oficina Técnica de la Dependencia de Control Tributario y Aduanero de la Delegación Central de Grandes Contribuyentes, de la AEAT (Agencia Tributaria), por haber mantenido una sanción de 450 millones de euros a la multinacional mexicana Cemex, en contra de las instrucciones dadas por la Delegación Central. Tras el cese fulminante de esta alta funcionaria, dimitió su jefe directo. Ignacio Ucelay, y días después, 3 de diciembre, dio portazo Luis Jones como director de Inspección de la AEAT, por sus "discrepancias" con el director general, Santiago Menéndez.

Así pues, desde el martes 3 de diciembre, el Gobierno de Rajoy se ha quedado sin Jones y así llevamos un mes.

Ya no hay Jones para reconocer que tres facturas de la infanta Cristina emitidas a Aizoon y relacionadas con Nóos son falsas, pero se han dado por buenas para librar a la hija del rey de un posible delito fiscal, a pesar de que antes fueron consideradas “ficticias” por la propia Hacienda. Ni hay Jones para meterse a fondo a investigar las grandes fortunas, a las que se dedican sólo un 20% de los recursos frente al 80% empleados para atosigar a los contribuyentes más modestos, a los profesionales liberales y a los autónomos.

No. Definitivamente, el Gobierno de Rajoy parece que se ha quedado sin Jones y ni con el año nuevo tiene pinta de que vaya a recuperarlos. Que vengan, que vengan los Reyes Magos y les regalen lo que les falta, que es precisamente “lo que hay que tener” para que España vuelva a ser un país feliz y próspero, si es que alguna vez consiguió serlo del todo.

 


Carlos Matías es periodista y 'web-xplorador' de la Nueva Comunicación digital de las personas, emprendedores, profesionales, pymes y microempresas.
Editor de TusMedios.es

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