El entramado de buscar trabajo, por Josune Murgoitio (@josmurgui)

Llama la atención querer tener un trabajo, si por tal se entiende el trueque de tiempo-conocimiento por ingresos correspondientes para llegar a fin de mes, conceptos que cada vez se asimilan en menor medida en España. Una piensa, vamos a ver, cómo está todo: mal. De acuerdo, qué se puede hacer.

desigualdad social

Paradigma España: personas que tienen supuestas cuentas en Suiza, disfrutan de las maravillas de un chalet en la orilla del incumplimiento de la Ley de Costas y personas que no tienen ni un techo. /Madrid. J.M

Resulta curioso comprobar cómo han cambiado las cosas en los últimos años. Aquella idea ilusoria de que estudiar en la universidad era sinónimo de trabajo digno; trabajo nada más licenciarse. Las expectativas creadas en el sistema en el que nos criamos eran altísimas. Hace falta regular. Pues bien, si es por regular, se regula: a ver qué me gusta hacer y qué estoy dispuesta a conseguir para lograrlo. En un contexto de ensayo-error, además. Concibo aquellas expectativas como una escalera mecánica. Las expectativas pasadas estarían en lo alto, una empieza a bajar cada uno de los escalones: este es mi trabajo ideal, pero esto no me gusta, la vida es excesivamente inestable, ayss cómo funciona el mundo laboral, no me llaman. Siguiente fase: este trabajo, se aproxima, pero no me llaman. Consiguiente fase: necesito dinero, ya da igual. Y de buscar en lo que más te gustaría, a lo que te gustaría un poco menos, después cambiar la forma de ver las cosas y pensar que de todo se aprende, de todo se puede sacar algo bueno y que lo importante, más allá de aquellas expectativas maravillosas que nos inculcaron y nos creimos, es vivir, y ser dignos. Y saber que todo es temporal. Aunque por supuesto que existen excepciones, ya sea por golpe de suerte o contacto, una accede a lo que realmente quiere. Lo cual debiera implicar no volver a quejarse en la vida.

Escuché en las noticias que Cáritas había realizado un estudio en el que indicaba que la crisis había impactado con especial relevancia en la juventud, menores de 30 años, y las personas ancianas, mayores de 60 años. Los 30 es como la edad límite horrorosa: la gente alrededor empieza con familia, uniones matrimoniales (ya no se ven tan disparatadas), todo es serio y las ayudas a la vivienda y al emprendimiento empiezan a disminuir, incluso los descuentos o cuando se solicita una beca. ¡Necesitamos que el plazo de edad se alargue! Aunque sienta cierto escepticismo ante los estudios continuos que se sacan (creo que fue a raíz de leer 1984 de George Orwell, cuando dejé de creer en ellos, al igual que esos estudios sobre lo bueno que es tomar dos litros de agua al día, un día dicen;  buenísimo, otro día; malísimo, y una se siente desolada ante informaciones contradictorias), lo cierto es que la juventud está fastidiada. 

El circo del capitalismo

¡Bienvenidos al circo del capitalismo! Recordemos que el capitalismo no lleva siete años, sino unos cuantos más. /Lekeitio. J.M

Existe ansia de trabajar, la juventud brilla, veo muchísimo talento a mi alrededor, y creo que ante la dificultad y el tremendo horror de la crisis, algo estamos aprendiendo: paciencia. Bendito concepto que jamás hemos aprendido. Tengo la sensación de que nos hemos criado en un sistema que no admitía paciencia, lo veo sobre todo en comparación con la juventud que conozco en Turquía: allí lo tienen tan difícil, pero son muy pacientes. Nosotros sin embargo nos hemos criados en la mecánica: esto quiero, esto tengo. Además de forma inmediata y sin mover mucho el culo. Y claro, en tiempos tan difíciles, esa mecánica ha dejado de existir, y se requiere mucho sacrificio, mucho esfuerzo, una suerte de mover el culo, y saber esperar. Tener confianza.

Una de las preguntas que me he planteado es cómo buscar trabajo: esa mecánica fantasmagórica de plataformas de búsqueda de empleo como Infojobs… hay miles. Una podría estar un año entero rellenando currículums en todas esas plataformas, metiendo horas delante del ordenador  e inscribiéndose en las ofertas que aparecen. ¿Cuántas horas al día buscáis trabajo?, pregunté. Ofertas hay, he deducido, lo que no sé es si realmente los currículums se leen, una no sabe si esos datos personales que depositamos en las miles de plataformas llegan en realidad a los destinatarios. Entonces, ante la fascinación que eso me provoca, he planteado: ¿conoces a alguien que le llamen de Infojobs? ¿es efectivo?. Algunos me han dicho que no, otros que sí, creo que resulta según las carreras o según el puesto. “Solo llaman para trabajos basura”, me dijo una amiga. “Hay que ir a las empresas y echar el CV”, me aconsejó otra amiga, queriendo decir que la eficacia de esas plataformas…

Modalidad freelance

He descubierto al mismo tiempo una modalidad que desconozco si es nueva o no, pero que intuyo se ha expandido con el tema de la crisis, la crisis ya forma parte de nuestra vida, una ve cada céntimo que gana como si de oro se tratara, y ya no piensa en comprarse un pantalón o un libro, si no en ciertas cañas y en algún viaje. Es impresionante cómo hemos minimizado los gastos a las máximas prioridades.

Esa modalidad consiste en freelance. Al menos en periodismo y escritura he visto ofertas de proyectos: necesitamos 10 artículos semanales, haz tu propuesta. Y una piensa, por Dios, cuánto cobro el artículo. Y ve muchísimas propuestas. Comentaba recientemnte un chaval que se trataba de una especie de subasta del  trabajador. A mí lo de freelance particularmente me resulta agradable, se tiene libertad, no se dan explicaciones, pero los precios muchas veces son irrisorios, y una se ve en cuatro curros mensuales para llegar a fin de mes. Eso también me llama la atención: cada vez se ve que se combinan más diferentes mini trabajos para llegar a fin de mes.

¿Cómo acceder a la oferta oculta?

Lo curioso es la oferta oculta. “Hay trabajo oculto”, decía una amiga. ¿Cómo acceder a él? ¿A través de contactos? ¿Y si no tienes contactos?, pregunté. Me respondió: “es muy difícil”. Ya ni las prácticas de un máster te aseguran la permanencia en la empresa u organización o lo que sea. Además resulta que en estos tiempos de crisis, poca oferta y mucha demanda, no todas las personas están muy dispuestas a ayudar, la competitividad ha aumentado una barbaridad, no vaya a ser que peligre la seguridad personal del puesto, que eso ya no existe.

Llama la atención el artículo que publicó el New York Times sobre las “conexiones personales” en España para lograr objetivos laborales, en referencia al pequeño Nicolás. Ese chavalín que se fotografió con el poder, tuvo acceso a él, y al parecer lo hizo a través de supuestos contactos personales. Todo un predecesor, en caso de que la conducta denunciada sea cierta, de la “normalidad” de la corrupción. El calendario de España está plagado de casos de corrupción, sin embargo, no de nuevos reclusos, y eso cabrea e indigna, todos son muy amiguitos y se ayudan entre ellos: cobro una comisión y al dedo te coloco aquí o allá.

A ver si el esfuerzo y la suerte nos coloca, y en vez de bajar expectativas, las subimos, con honestidad y dignidad, hasta lo alto de esa escalera.

Es la última llave del llavero la que abre la puerta. Frase que leí en un libro de Paulo Coelho. A veces, cuando busco respuestas, leo sus obras, abstrayéndome del contenido religioso.
Tal vez no te mande lo que quieras, si no lo que necesitas. Frase que se me quedó grabada mientras veía una serie en relación a una persona que estaba enfadada por lo que le había tocado en la vida.

¡Un saludo!

 

 

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