El efecto calendario no existe, por Joan Anglada Salarich (@themoneyglory)

Octubre, un mes arriesgado para las finanzas. Piense en el crack de 1929; pasó en octubre. La burbuja del 87? Explotó el mismo mes, el día 19, y el Dow Jones cayó un 22,6% en una sesión. Navidades también es una época complicada para la bolsa, así como también las vacaciones de verano. Por eso los norteamericanos avisan con su “Sell in may and go away”. Estas reacciones son conocidas popularmente como el efecto calendario, los movimientos extraordinarios de los mercados provocados por los días del año. Una teoría, que raya la superstición y que en la práctica no existe.

Calendari

Josef Lakonishok y Seymour Smidt son los investigadores que pusieron los fundamentos de la teoría en un documento titulado “Are Seasonal Anomalies Real? A Ninety-Year Perspective”. Después de un análisis que comprendía 90 años de rendimientos bursátiles, los autores llegaron a la conclusión que los resultados de los últimos días de la semana, del mes, del año, y de los períodos estivales, no eran normales. El calendario tenía consecuencias en la psicología de los mercados.

Aunque los dos profesores alertaron de los posibles errores, causados por la exploración de datos – el data mining -, su investigación alimentó la literatura financiera y otros estudios del comportamiento de los activos financieros, en periodos concretos en el tiempo.

Con el paso de los años, los resultados de Lakonishok y Smidt se les han ido sumando todo tipo de explicaciones. La reducción de ganancias en la declaración de la renta es el motivo para que los rendimientos de las bolsas sean bajos en el mes de diciembre y se recuperan en el mes de enero. La alta volatilidad de los lunes se explica por el lapsus del fin de semana, que mantiene a los inversores sin actividad, impacientes por volver a negociar.

Ryan Sullivan, Allan Timmermann, Halbert White, denunciaron la retorica de los profesionales, hechas a priori del estudio. Los profesores de la Universidad de California presentaron el año 2001 “Dangers of data mining: The case of calendar effects in stocks returns”. En este documento estudiaron el impacto de los movimientos anormales en periodos concretos en el tiempo, en un universo de datos mayor que el de Lakonishok i Smidt.

Los autores llegaron a la conclusión que los rendimientos registrados el lunes, el viernes y el mes de enero, no son significativos. El efecto calendario no existe. Los profesores de California alertaron de que esta teoría era una construcción hecha a partir de patrones en un conjunto de datos, con la ayuda de la literatura financiera posterior. Es lo que Nassim Taleb llama falacia narrativa: había “la necesidad d’encajar una serie de hechos/datos (conectados entre sí o inconexos) dentro de una narración o patrón”.

Cierto o no, para los amantes del folclore y las leyendas de las bolsas el efecto calendario continuará existiendo. En lunes entrarán en acción, el mes de mayo huirán corriendo y en Halloween volverán a la guerra. Otros, nos mantendremos cautos todos los días y seguiremos el consejo de Mark Twain: “Octubre: Uno de los meses particularmente peligrosos para especular con acciones. Los otros son julio, enero, septiembre, abril, noviembre, mayo, marzo, junio, diciembre, agosto y febrero.”

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