El corralito español y sus cómplices, por Javier Astasio

El pasado sábado y gracias a un reportaje de  Informe Semanal, el veterano programa de la,todavía y pese a Cristóbal Montoro más objetiva  de nuestras televisiones, la 1 de TVE, centenaresde miles de españoles se enteraron de que, engañados por sus bancos, habíanperdido todo control sobre sus ahorros, al invertirlos embaucados con añagazas quese repiten en todos los casos, en un producto, las participaciones preferentes,que, sin saberlo, quedaba a perpetuidad en manos de la entidad. Había nacido elcorralito español.
Todo esto ocurre cuando ha pasado apenas una década desdeque el presidente argentino, Fernando de la Riva, decretó las restricciones ala libre disposición del capital depositado en los bancos de para evitar –así  lo justificó- que el pánico descapitalizase labanca y colapsase el sistema.
Gente de toda condición se despertó aquel día mucho másempobrecida de lo que se había ido a la cama la noche anterior, porque en unaeconomía “dolarizada” gran parte de los depósitos  y los créditos se efectuaban en la monedanorteamericana.  La prohibición semantuvo vigente varios meses y concluyó con una reforma del cambio peso dólarque, en la práctica, supuso una devaluación del cuarenta por ciento de los depósitos.
Raro era el día que los telediarios y los periódicos abríansus ediciones con las imágenes de ciudadanos indignados, cuando nodesesperados, a las puertas de los bancos cerrados a cal y canto. Finalmente, aquellamedida supuso la caída de dos gobiernos y una paralización de la ya renqueanteeconomía argentina, de la que se beneficiaron algunas multinacionales, variasde ellas españolas, que aprovecharon las rebajas para hacerse con lo mejor delsistema productivo argentino.
Pues bien, ahora, casi una década después aquí en España,con el silencio cómplice de la misma prensa que abría ediciones con el caso argentino,la banca española ha levantado su propio corralito, mucho más perverso ytaimado, en torno a los ahorros de más de un millón de españoles.
Todo tiene su origen en la burbuja inmobiliaria que produjoel recalentón de la economía española y que llevó a los carísimos gestores delas entidades a poner todos sus huevo en la cesta del ladrillo, entrampándoseen suelo, promociones y viviendas que reflejaba en sus balances a precio de unmercado sobrevalorado artificialmente que acabó desinflándose y dejando unenorme agujero en sus cuentas.
Se intuía que la banca española no era tan solvente comodecían sus responsables o como afirmaba Miguel Ángel Fernández Ordóñez,encargado de vigilarla, mientras empleaba sus apariciones públicas en regañar alos trabajadores, reclamando la bajada de los salarios. Pero, como la realidades contumaz, Bruselas, pese al denodado esfuerzo de las autoridades y la prensade aquí, acabó señalando la enfermedad de la banca española y exigiendo paraella un tratamiento de choque.
Fue entonces cuando los bancos y cajas cerraron el grifo delcrédito, comenzaron a recibir ayudas de la Administración y emprendieron unaloca carrera para captar fondos, sin  importar dónde ni cómo. Y alguien decidió queel dónde era en su cartera de clientes y el cómo, emparedando sus ahorros.
Todos –Caja Madrid, hoy Bankia, La Caixa, BBVA, Santander,etc.- lo hicieron y lo hicieron a conciencia. El producto trampa era el mismo yla estrategia también, por lo que cabe pensar que un cerebro gris, por encimade todos ellos, tuvo la idea, diseñó el plan y hasta dio cursillos a losempleados encargados de entrampara  susclientes.
Se inventaron las participaciones preferentes ¿suena acliente VIP y a propiedad, verdad? Pues no. Porque, en lugar de tomar tú unaparte del banco, es el banco el que toma –y para siempre. Aunque ese dato estámás que oculto- parte de tus ahorros. La estrategia de captación es propia delas sectas o de quienes practican el timo de la estampita: llamada a casa deldirector de la sucursal, “date prisa” porque sólo es para unos pocos y el plazose acaba mañana… o pasado” te dicen, te presentas y, como siempre, te aturdencomo trileros y te dicen que, a los cinco años, puedes recuperar la inversión.En fin que sales de allí como si fuese el rey del mambo.
Pasan los meses y los intereses se van pagando. Nada te hacesospechar den dónde te has metido. Entre otras cosas, porque nadie dice nada.La prensa convencional, la de mayor tirada, no dice nada o, al menos, no lodice en primera. Sí comienza a habar de ello la prensa especializada, pero¿quién la lee? Y, claro, uno se lo explica porque los medios de comunicaciónatraviesan graves dificultades, los bancos y cajas se gastan una pasta en publicidad,les tiene pillados por los huevos -perdón, por los créditos- y, aunque seempeñan en aparentar lo contrario, son de moral “distraída”
Pero la marea de afectados desconcertados, entre los que hayancianos, disminuidos, analfabetos, jubilados, parados y, en general,  gente humilde y confiada va creciendo. Algunosse están organizando a través de ADICAE para presentar, si cabe, una demandacolectiva por lo que a todas luces es un engaño. Y uno espera que así sea yque, no sólo se restituya a los engañados el control sobre sus ahorros, sinoque se castigue a todos los actores que han intervenido en esta tragedia. Losdirectivos de las entidades, sus directores locales y empleados, colaboradoresnecesarios en el embaucamiento, el gobernador del Banco de España, la ComisiónNacional del Mercado de Valores que no advirtió con publicidad  suficiente de lo que estaba pasando y, sifuera posible, esa prensa engañosa que oculta las noticias que afectannegativamente a su caja.
Ahora, algunas entidades, tras comprobar que a Bruselastampoco le sirve esta tramposa captación de fondos, pretenden canjear lasparticipaciones preferentes por acciones, y lo hace en un momento en que labolsa, especialmente algunos valores, se tambalea cada mañana.
En fin, practicas tercermundistas, propias de dictaduras enuna democracia que presuntamente se ha dotado de mecanismos de control ypersecución de acciones irregulares y delitos. Lo que tengo claro es que, de no encontrar una solución y pronto, más de un banquero y más de un bancario va a necesitar escolta, porque creo que va resultar cierto lo que ley en un cartel del 15-M que "es más delito fundar un banco que atracarlo"

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