‘El copia-pega es una falta de respeto al autor, al lector y una admisión de mediocridad’, por @aprensamadrid

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Según David Jiménez (@DavidJimenezTW), corresponsal de “El Mundo” en Asia y bloguero, la práctica de copiar y pegar es “una falta de respeto al autor y al lector, que es engañado, y una admisión de mediocridad”. Durante el tuitdebate “El ‘periodismo’ de copiar y pegar”, organizado por la Asociación de la Prensa de Madrid (APM) –@aprensamadrid– el 17 de abril, aseguró que es “difícil encontrar otro país en el que el copia-pega se haga con más descaro que en España”.

La proliferación de la práctica de copiar y pegar centró la segunda sesión de #Tuitsyperiodigno, serie de debates en Twitter de la APM sobre la profesión periodística y asuntos relevantes que afectan a su ejercicio cotidiano. Aunque “el copia-pega siempre existió” –añadió Jiménez–, “la jungla de internet abruma. La originalidad es la excepción”.

“El copia-pega no lo ha traído internet”, dijo Ramón Salaverría (@rsalaverria), periodista e investigador en medios digitales. “El problema es que con internet se detecta fácilmente y se denuncia”. Para el director del Departamento de Proyectos Periodísticos de la Universidad de Navarra, incurrir en esta praxis supone “una doble falta: de respeto (hacia el legítimo autor y el lector) y de inteligencia (porque te cazan siempre)”.

Por su parte, Antonio Delgado (@adelgado), periodista, bloguero y analista de tendencias, recordó que “el copia-pega no es exclusivo del periodismo digital”. Además, hizo hincapié en que esta práctica no es producto de la gratuidad de la información, ya que “también se produce a menudo en medios de pago”. Ni de la gratuidad ni “de la precariedad: es una mala praxis profesional consentida por editores y redactores”, estimó.

Asimismo, Antoni M. Piqué (@ampique), periodista y consultor en desarrollo de contenidos y organización de la redacción calificó copiar y pegar “como un mal comportamiento de uno, no un mal uso de la tecnología o una consecuencia del salario bajo o del exceso de trabajo. Asimismo, el coeditor de Paper Papers lamentó que se critique solo el plagio en los textos y no se le dé tanta importancia al de imágenes, diseños gráficos e ideas visuales.

Empresas periodísticas: contenidos sin calidad y precariedad
Según Salaverría, el desinterés de “muchas empresas periodísticas” por los contenidos de calidad contribuye a la extensión del copia-pega. “Estimulan un periodismo más preocupado por la cantidad que por la calidad”, explicó.

“Me temo que, con el desmantelamiento de las redacciones por la crisis, aumentará el copia-pega”, afirmó Nemesio Rodríguez (@RdrguezNemesio), vicesecretario de la APM. “La precariedad no debe excusar la mala praxis periodística de copiar y pegar, pero es un hecho que la fomenta”.

Tanto Rodríguez como Borja Díaz-Merry (@BorjaDiazMerry), periodista de Europa Press, señalaron que las agencias de noticias son las principales perjudicadas no solo por el copia-pega, sino también por el plagio de exclusivas. “Los jefes de redacción no fomentan que se evite, muchos consienten el plagio”, aseveró Díaz-Merry.

En palabras de Josu Mezo (@malaprensa), profesor de la Universidad de Castilla-La Mancha y editor de Malaprensa.com, “sin duda, parte de la causa del copia-pega es una cuestión de recursos, pero también hay fallos de formación y rutinas evitables”. “Cuando hay un plagio –agregó–, la reacción de los medios suele ser tímida, en la tradición de que ‘rectificar es de nenazas’”.

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