El Camino: una película que dispara nuestra nostalgia, pero no aporta nada, por @MartaLobera

Tengo que ser sincera, mi historia con Breaking Bad no es sencilla. La serie siempre me dio mucha pereza y reconozco que acabé viéndola porque la gente era muy pesada y no paraban de hablar de lo maravillosa que era. El caso es que la empecé y obviamente acabó gustándome mucho, aunque nunca entrará en mi podio de favoritas. Es innegable que Breaking Bad es de las mejores series de la historia y nos regaló joyas como Ozymandias, que es seguramente una de las horas de televisión más emocionantes que he visto en mi vida. Así que, como es lógico, años después del final, había mucha curiosidad por ver qué iba a contarnos Vince Gilligan en la película El Camino. Y también había mucho miedo de que fuera una auténtica decepción, algo que por desgracia se ha cumplido. A partir de aquí, SPOILERS por doquier

El Camino tenía todas las papeletas para ser una buena película. Para empezar está centrada en  Jesse, lo cual es un punto a favor, porque es uno de los personajes clave y más queridos de la serie. Según apuntaba el trailer, nos situaría justo después del final de la serie, con Jesse huyendo hacia adelante y escapando por fin de todo el infierno que había pasado. Y sí, la película nos traslada ahí, pero lo que parecía que sería una historia llena de tensión, con Pinkman superando el último obstáculo hacia su libertad (o no), se queda un poco en la nada. No hay emoción, no hay tensión y lo peor de todo es que apenas hay historia.

Durante dos largas horas vemos como Jesse sufre estrés postraumático tras tanto tiempo secuestrado, cómo intenta conseguir dinero para desaparecer de la misma manera que hizo Walter en su momento y cómo recuerda a las personas que han marcado su vida en los últimos años. Todo esto no suena tan mal, el problema es que parece que se han olvidado de cómo contar esto de forma interesante y, sobre todo, aportando algo nuevo a lo que ya nos contó la serie. A la película le falta ritmo y al final no dice nada que no diéramos por hecho con el maravilloso final de la serie. Jesse escapa, no es fácil, pero al menos escapa, como ya vimos en el último capítulo e Breaking Bad y El Camino es una reiteración de todo eso, pero en 124 eternos minutos.

Aaron Paul Breaking Bad Netflix
© Imagen: Netflix

Me sorprende la falta de tensión. Ni el capítulo más flojo de Breaking Bad se hacía tan anodino y poco interesante. Jesse ha sufrido mucho, ya lo sabíamos, su vida ya no va a ser la misma de antes, ya lo sabíamos, tiene que huir y desaparecer, ya lo sabíamos ¿No había algo más que contar de Jesse Pinkman? ¿esto es lo que quedaba por saber de uno de los pilares indiscutibles de Breaking Bad?

A todo esto le sumamos que esos últimos obstáculos que Jesse tiene que superar para poder largarse y empezar una nueva vida, tampoco son gran cosa y, visto lo visto, no daban para mucho.  No sé si es que ha habido falta de inspiración o esta película solo tenía ganas de hacerla Aaron Paul, que lo da todo para volver a ponerse en la piel de Jesse.

A nivel técnico la película está a la altura, volvemos a Albuquerque, a esos colores áridos, a esos planos abiertos, seguidos de otros imposibles y originales. En ese sentido El Camino respeta por completo la esencia de la serie. Tiene una fotografía preciosa y nos devuelve de lleno a la atmósfera que tanto nos gustó en su momento.

Apuntando directamente a la nostalgia

Estaba claro que la película también se esforzaría por hacernos recordar, rememorar los buenos momentos que nos dio la serie y, sobre todo, volver a los personajes que nos hicieron enamorarnos de ella. El Camino empieza con un flashback de una conversación entre Mike (Jonathan Banks) y Jesse (quizás este es mi cameo favorito de toda la película). Más adelante volvemos a ver a Todd en una interminable secuencia. Unos minutos que se hacen eternos donde nos reafirman que el personaje interpretado por Jesse Plemons es un auténtico psicópata. Este es quizás el tramo más lento de la película y en el que se entretienen con situaciones innecesarias. Sí, me costó mantener los ojos abiertos.

Aaron Paul Jesse Plemons
© Imagen: Netflix

Había también muchas dudas sobre si encajarían de alguna forma un cameo de Bryan Cranston y, como era de esperar lo han hecho. No podía no haber un flashback con Walter/Heisenberg. No ha sido ninguna sorpresa. Nos llevan a una conversación entre Jesse y Walter cuando estaban empezando a cocinar y vender la mítica blue meth, hablando del futuro y qué harán cuando todo eso acabe. Entiendo que la intención era emocionar, recordar esa época donde todavía no se habían metido en asuntos tan horribles y turbios, pero me resultó el cameo más forzado y frío. Quizás tenía demasiadas expectativas, o quizás ahora tengo el corazón de piedra y nada me emociona.

Tampoco podía faltar una aparición de Jane (Krysten Ritter), el gran amor de Jesse. Y, aunque ahí mi nostalgia se disparó a todos los niveles, tengo que reconocer que también tuve una sensación agridulce.

Jane Krysten Ritter
© Imagen: Netflix

Sentí una pequeña gran decepción al no ver a Skyler White en ningún sitio, ni siquiera una mención sobre qué ha sido de ella. En mi cabeza un encuentro entre Jesse y Skyler tras la muerte de Walter habría sido algo muy potente.  No sé si es que la propia Anna Gunn no ha podido participar o ha pasado del tema, harta de recibir tanto odio por su personaje. O implemente nadie pensó que sería buena idea, pero desde luego habría disfrutado mucho de semejante momento.

Quizás otro punto que ha jugado en contra de El Camino y que ha hecho que estos cameos me chirríen un poco es que se nota demasiado el paso del tiempo. Breaking Bad acabó hace 6 años y la mayoría de actores han cambiado bastante, como es lógico. La película se ambienta justo después del final de la serie y, aunque han intentado que se note lo menos posible con la caracterización, es más que evidente que está más mayores. Tanto es así que en algunos momentos resultaba casi paródico verlos caracterizados como al principio de la serie. Y sí, es cierto que lo más importante es la interpretación y que el reparto es muy bueno y puedes ver a los personajes a pesar del cambio físico, pero yo no podía dejar de pensar en el final de Los Serrano, cuando Teté y Guille, que ya estaban muy creciditos, tuvieron que volver a disfrazarse de niños para esa sonada secuencia final.

El Camino Netflix
© Imagen: Netflix

En definitiva, El Camino me aburrió soberanamente. Es larga de una forma innecesaria, lenta y no ha aportado nada nuevo o interesante ni al universo Breaking Bad, ni al personaje de Jesse Pinkman. Realmente nos quedamos exactamente igual que con el final de la serie, con Jesse huyendo en coche después de superar obstáculos horribles y escapando por fin de todo el caos y el peligro que generó Heisenberg. No puedo quitarme esa sensación de decepción, quizás mis expectativas eran muy altas, pero tampoco pasa nada. La película no estropea o ensombrece la serie ni su final y es una cita obligada para todos los fans. Seguramente para muchos habrá sido una buena forma de volver a ese estilo tan marcado de Vince Gilligan, los paisajes áridos de Albuquerque y, sobre todo, volver a disfrutar de los personajes.

¿ Y a vosotros qué os ha parecido El Camino? ¿Os habéis aburrido tanto como yo, o os ha gustado?

 

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