El buen clima que se respira en Izmir, por Josune Murgoitio (@josmurgui)

Vista panorámica Izmir

Vista panorámica desde el ascensor de Izmir, desde el cual se observa parte de un extremo de la ciudad, que bordea el mar. /Izmir, J.M

El alivio que supone haber venido unos días a Izmir (Esmirna, en castellano), situada al suroeste de Turquía, una ciudad de unos cinco millones de habitantes aproximadamente, ubicada en los extremos de un mar relajado, más relajado que el Bósforo de Estambul me parece a mí. Estambul es una ciudad preciosa, el turista se deleita con los miles de edificios emblemáticos que tiene, el propio ritmo que desprende, pero desde Izmir se percibe diferente, excesivamente dinámica, la urbe que se niega a dormir, aunque a las noches repose sutilmente, pero la que fue capital del Imperio Otomano (muy presente aún en las conciencias de los ciudadanos de este país) “transforma” a las personas. Es un auténtico monstruo. Así me lo dijo un amigo mío en Izmir, aunque seguramente también habrá mucha gente a la que le guste vivir en ella (20 millones de habitantes, imagínese el tráfico y el conmoglerado en las calles). Un amigo me relató que conoce una pareja que se trasladó a Estambul y estaban muy estresados hasta que decidieron ahorrar para hacer un viaje por el mundo. (Es una tarea que tengo pendiente y ya empiezo a dar vueltas).

Izmir y EStambul en el mapa de Turquía

El lector puede hacerse una idea de dónde se sitúa esta ciudad, a unas ocho horas en coche de Estambul.

En Izmir, sin embargo, la vida rebosa más tranquilidad, no sé por qué, pero se respira en las calles, es más sosegada, dinámica también, pero no tan efervescente. Es además símbolo de resistencia del laicismo en Turquía y pro Atatürk (recordemos aquí también el daño que este fenómeno ha creado en la población kurda y también el rechazo que ha generado en la población musulmana prohibiendo el uso de símbolos religiosos como el velo en la Universidad). Pero ahora, pasadas las elecciones municipales, en el que el primer ministro Recep Tayyip Erdogán ha salido victorioso, por lo tanto su rival Gülen perjucidado (al parecer se libraba una batalla bastante secreta entre ambos a pesar de que este segundo “personaje” resida en Pensilvania) es de agradecer sentir la “resistencia” a la política de intento de restringir libertades que el primer ministro lleva a cabo (ha reabierto Twitter por orden del Tribunal Constitucional Turco en un tono muy propio de él).

Atatürk tallado en piedra en Izmir

Rostro de Atatürk, padre de la República de Turquía, tallado en piedra en Izmir/ J.M

casas en las colinas de Izmir

En coche se observan las colinas repletas de casas, que al parecer van a ser derruidas, pero que se percibe existe mucha pobreza en ellas/ Izmir. J.M

vista de casas en colina en Izmir

Realmente, la vista me impresiona/ Izmir. J.M

Izmir se erige como una de las ciudades más importantes del país, donde se respira libertad en comparación con otras ciudades y no se percibe tanta opresión como en Bursa, Estambul (en función del barrio…) o Diyarbakir (el tema de la mujer está muy mal, sin contar con la resistencia kurda a la opresión del Estado turco, aunque ambos hechos están muy relacionados). Grandes paseos al lado del mar tranquilo, calles aglomeradas también pero más tranquilas por los ciudadanos que pasean o se sisentan en las terrazas, es una ciudad particularmente bella. Los ciudadanos aquí me cuentan que tienen la costumbre del Raki-Fish. El Raki es una bebida con sabor a anís, se sirve en un vaso a su media altura y después se rellena con agua y un par de cubitos de hielo. Se acompaña con pescado. La cultura del pescado está muy interiorizada en esta ciudad (en Estambul también puede encontrarse, pero aquí la veo más). Y el clima es delicioso: 20 grados, sol, calorcito.

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