Ejemplos de machismo en el mundo de la información, por Óscar Gutiérrez (@Oscar311295)

Me gustaría hablar de alguno de los tristes ejemplos en los que el machismo se ha acompañado al periodismo, principalmente en casos deportivos. Célebres son las salidas de tono machistas del Loco Gatti, exfutbolista, colaborador de Josep Pedrerol. Un ejemplo de ella fue cuando en noviembre de 2009, en el programa Punto Pelota, dónde ante un comentario de la periodista Irene Junquera la mandó a lavar los platos porque no sabía lo que es una pelota. Ante las críticas respondió que “las mujeres no estaban genéticamente preparadas para el fútbol”. En programas posteriores, lejos de pedir disculpas, le quitó importancia y crítico que las mujeres se cabreaban por cualquier cosa. Actualmente sigue de colaborador de Pedrerol en el programa “Chiringuito de Jugones” en Mega. Siguiendo en el periodismo deportivo, pasemos a hablar de Roberto Palomar, peso pesado en el periodismo deportivo en este país, tertuliano en “El Partido de las 12” de Cope y con 30 años en Marca a sus espaldas.  Pues bien, el señor Roberto Palomar escribió en 2006 una columna en 2006 en el blog Matador con el título ¿Por qué las mujeres juegan mal al fútbol? En este artículo hacía una clara diferenciación en entre deportes de chicos y deportes de chicas, dónde básicamente decía que las mujeres no servían para jugar al fútbol pero a pesar de que el título del artículo era ¿Por qué? No daba ninguna razón. Sus excusas en ese mismo artículo hacían referencia a que una mujer le podría alegar porque no hacían los chicos ejercicios de gimnasia rítmica, su respuesta, “Los tíos no hacemos barras asimétricas porque nos daríamos en los huevos”. Desgraciadamente en España, como en el sur de Europa destacamos en despreciar a las mujeres en el periodismo deportivo. En el norte de Europa hay más tradición de mujeres en este ámbito. La periodista lituana Karina Kvasnovia, explicaba esto en una entrevista en Jot Down en 2013 así. “En la antigua Unión Soviética no era algo raro el ver a una mujer presentando los deportes, porque al principio las presentadoras de deportes eran exdeportistas, así que nadie dudaba de sus conocimientos. La tradición siguió y nadie distingue entre periodistas deportivos hombres y mujeres. “. Por cerrar el apartado del periodismo deportivo me gustaría hablar de porque el diario AS tiene cada día una chica despampanante en su contraportada, la manera de tratar Marca el deporte femenino, con títulos como “Los mejores glúteos del  atletismo femenino” artículo publicado el 2 de septiembre de 2015. No solo es extensible al periodismo deportivo, hay varios casos de periodistas que no tratan este tema que dirigen periódicos en este país. Empecemos hablando del precursor en esta escuela, Salvador Sostres, el cual  tiene en su historial justificar que un asesino estrangulara a su novia “Es normal que un tío pierda la cabeza”, alegó que “las mujeres no deberían ir a restaurantes de más de 100 euros” porque “el lujo gastronómico era cosa de hombres. Su mayor esplendor fue cuando en 2010 ante un grupo de escolares comentó por micrófono abierto un desfile de Victoria´s Secret. "Las chicas jóvenes de 17, 18 o 19 años, que es ahí cuando tienen la carne en su punto", dijo, acompañado por la risa socarrona de Ussía. "Esa tensión de la carne, esas vaginas que aún no huelen a ácido úrico, que huelen a santidad y parecen lionesas de crema. No pican, son de primer rasurado". Pasemos a hablar del historial de Alfonso Rojo, el cual por ejemplo llamo pardilla a una mujer que había sido víctimas de abusos sexuales (el titular, de hecho, era: Un falso novio de postín camela a una pardilla en Barcelona y se la lleva de esclava a Rumanía). También destaca por haber llamado gorda a dos políticas, a Beatriz Talegón en la televisión de Castilla la Mancha o a Ada Colau en la Sexta Noche.  Sigamos con el señor Marhuenda, de perfil paternalista ha alegado en numerosas ocasiones que “Habrá que enseñar a las mujeres a no quedarse embarazadas”. Ahora  hablemos de Eduardo Inda, el cual ha asegurado ante varias mujeres, como por ejemplo la diputada de Podemos Tania Sánchez, que “no tenía opinión propia” o “que “siempre estaba enfadada”. Para terminar me gustaría hablar de que en el periódico ABC, Antonio Burgos, el día de la mujer respondió con una columna ¿Y el día del hombre? Seamos claros, no me gustan algunos métodos misándricos de culpabilizar a todo lo que venga del sexo masculino. No me gustan las cuotas, aunque considero que es el mejor método que hemos descubierto hasta la fecha para resolver el problema de discriminación hacia la mujer en los puestos directivos. Mi petición es simple, evolucionemos, que estos casos no se repitan, que los argumentos que se utilicen en una tertulia sobre un tema sean exclusivamente de ese tema. Así, el periodismo recuperará la buena salud.

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