Don Quijote, por Emilio Fuentes Romero (@efurom1)





Decididamente, El Quijote de Reverte no ha tenido buena acogida por la crítica. Véase por ejemplo "El Quijote tuneado", de Santiago Amón  o el artículo de David Becerra, publicados en medios tan dispares como El Mundo o La marea.

Cabe preguntarse si, a estas alturas del siglo XXI, es necesaria una edición "popular y escolar" del Quijote. Como el propio Pérez -Reverte reconoce "hay numerosos Quijotes escolares" y Darío Villanueva añade que "desde el siglo XVIII se venían publicando en Francia e Inglaterra ediciones abreviadas".


Uno puede compartir con Pérez-Reverte que es una vergüenza que, en España, un alumno termine la ESO sin otras referencias del Quijote que las obtenidas en formato de comicla serie de dibujos animados de RTVE(1979) o películas como las de Cantinflas


Partiendo de la base de que el plan para realizar una edición popular y escolar data de 1912, el reto que  la Real Academia se debería haber planteado, un siglo más tarde,  es una edición digital e interactiva del Quijote, en la línea de lo que en su momento inició La Biblioteca Nacional.


De tal manera que, cuando un alumno de 15 años lea aquello de "un hidalgo de los de lanza en astillero, rocín flaco y galgo corredor..." pueda pulsar sobre los enlaces correspondientes que le expliquen qué es un hidalgo, le muestren las imágenes correspondientes o le remitan a otros enlaces en los que se relacione a Cervantes con Dante, Shakespeare, Montaigne o Goethe como padres de una literatura europea y universal.






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