Dolorosamente injusto, por Javier Astasio

 

Otra vez estamos como con Franco. Con la subida del IVA que entra en vigor mañana, todos, ricos y pobres, pagaremos igual por todo. Tengo la impresión de que la gente aún no es consciente de ello y de que, cuando lo sea, cuando compruebe que no le llega para comer carne de vez en vez, cuando le suban el pan, el detergente, la leche, el transporte y casi todo lo que, hasta ahora, con mayor o menor dificultad, compraba habitualmente.

No sé si quienes vuelven ahora mismo de sus vacaciones son conscientes de que a los bolígrafos y cuadernos que necesitan los niños para el cole les van a subir el IVA hasta el 21%. Eso, siempre que el personaje más mentiroso y cobarde que ha pisado la moqueta del Palacio de la Moncloa, por una vez dijo ayer la verdad, porque, en lo que respecta a la credibilidad de Rajoy, ninguno pondríamos, no ya la mano, un dedo en el fuego.

¿Nos hemos parado a pensar que esos lápices y cuadernos están gravados con el mismo impuesto que los carísimos bolsos de Rita Barberá, el mismo que los trajes de Camps o el jaguar del ex marido de Ana Mato? Pensaréis que no es lo mismo, porque se los regalaban. Pero no es del todo cierto, porque quienes los pagábamos éramos nosotros con lo que nos robaban quienes se los compraban.

Esos mismos que "se lo llevaban crudo" a nuestra costa, esos que negociaban con el Adelson de turno, porque Bernie Ecclestone, el amo de la Fórmula Uno, es tan mafioso como él, esos que, también, anunciaron una rebelión contra la subida del IVA -la de "los" chuches, que diría Rajoy- mucho más justa, segura, que esta canallada de mañana, todos esos, callan, asienten y justifican que a una pobre jubilada le "quiten" de la cesta de la compra el mismo porcentaje que le quitan a la duquesa de Alba por sus gafas estrafalarias, sus tintes de colores increíbles, sus vestidos y las copas que les paga a sus palmeros.

Nos dicen desde el Gobierno que el IPC de agosto, o como se llame ahora, subirá cinco décimas, una cifra récord. Lo que no nos dicen, porque, si lo han calculado, no se atreven a hacer públicos los resultados es lo que subirá el de septiembre, con una subida generalizada del 13 % en lo que consumismos. No me atrevo a pensarlo, del mismo modo que no me atrevo a pensar cuánto se retraerá el consumo, cuánta gente dejará de ir al cine o al teatro, cuántos agricultores, ganaderos, obreros ¿os suena? porque ya no se dice obrero, taxistas o dependientes de comercio se quedarán en el paro, cuántas pequeñas tiendas, cuántos cines, cuántos teatros, tendrán que cerrar, cuantos actores, cuantos novelistas, poetas o músicos, de los de a pie, no los sabina, los serrat o los pérez reverte las pasarán canutas para pagar la luz y el teléfono.

La respuesta no puede ser otra que muchos, demasiados, porque un solo despido, un solo creador pase dificultades siempre son demasiados. Mientras, estos señores que toman decisiones tan injustas siguen llevando a sus hijos a colegios concertados del Opus y otras sectas que pagamos todos con nuestros impuestos. Ayer, Tomás Gómez reveló que, sólo en Madrid, se les regalan 26 millones de euros, los mismos que se han recortado en becas de comedor para alumnos menos pudientes.

Esta noche, la Costa del Sol se ha levantado en llamas. Y, más allá de la desgracia que so supone, no sé si será una metáfora o un presagio de lo que puede ocurrir cuando los españoles sean conscientes de lo que empieza dentro de catorce horas y que va aser dolorosamente injusto.
 
 

Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/


 

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*