'Dinero y moral', por Javier Astasio


Foto EFE 
Quienes, por suerte o por desgracia, ya vamos teniendo "una edad" y  llevamos por tanto ya mucho tiempo padeciendo la hipocresía de las clases dominantes de este país conocemos a la perfección el cínico mecanismo que permite a muchos de quienes la integran atender a un  tiempo a las pasiones y la rígida e intolerante moral que parecen imponerse y nos imponen. El truco está, como casi siempre, en el dinero y el patrimonio de que disponen.
Así, durante décadas, los guardianes de la moral del anterior régimen se han aliviado las urgencias de sus "bajas pasiones" retirando "señoritas" que conocían en discretos burdeles, señoritas con las que, a veces, llegaban a "fundar" familias paralelas, con hijos a los que no llegaban a reconocer, pero de los que se ocupaban de por vida, facilitándoles estudios o, al menos, una colocación estable y decente.
Es la misma moral que persigue a las mujeres que no pueden permitirse tener un hijo, por cualquiera que sea la razón que se lo impide, mientras llevan a sus hijas, hermanas o esposas a discretas clínicas en el extranjero, donde nunca van a quedar expuestas a que nadie acceda a los ficheros. Todo bajo la más absoluta de las discreciones, porque lo importante es salvaguardar la higiene del cuerpo y del apellido.
El resto de mujeres que tienen la misma necesidad de amar y ser amadas, que sufren, al igual que los sufren las niñas bien, los abusos de novios, familiares, amigos o desconocidos, se ven obligadas a recurrir a oscuras parteras, métodos inciertos y de alto riesgo o a resignarse a tener un hijo no deseado que va a marcar su vida para siempre, impidiéndole terminar sus estudios, conservar un empleo o buscar una pareja.
No es otra cosa que la maldita moral, en este caso católica, que regala el perdón a quien se dice arrepentido y establece mecanismos para "amortizar" esos hijos no deseados facilitando su adopción a través de mecanismos no siempre claros, no siempre legales, con la justificación a-moral de que están entregando a estos hijos del pecado a familias de orden y católicas. Es algo que se ha dado y se da en este país y que hace unos años, no tantos, se hacía "por las bravas" y que hoy encuentra otros mecanismos más sutiles para el mismo fin, porque se puede quitar un hijo sin más o se puede quitar bajo una dura presión social convenientemente ejercida, disfrazando el robo como solución.
Es la moral de quien considera a la mujer como ganado, dispuesto siempre para el placer y el reposo del guerrero, novio, amante o esposo, dispuesta a darle hijos y a sacrificar su propio yo en aras de la familia, reducida a poco más que animal de compañía, con el que a veces se puede hablar hasta de fútbol.
Es la doble moral, sustentada por el dinero. La misma que ha llevado y lleva algunos personajes a ocultar su verdadera opción sexual, disfrazándola bajo matrimonios postizos y de conveniencia que les permitan seguir siendo bien vistos, intachables y dignos de alcanzar puestos de responsabilidad.
El proyecto de ley aprobado por el Gobierno nos ha vuelto a colocar a los ojos del mundo civilizado en el papel de la más negra de as Españas, no hay más que leer la carta remitida por Francia al gobierno mostrando su preocupación por el retroceso que supone la obra de Gallardón, un proyecto que nos devuelve a tiempos ya superados y abriendo de nuevo y aún más la brecha que separa a los hombres y a las  mujeres por razón de cuna, condenando en público lo que con dinero puede hacerse "de tapadillo", imponiendo una moral insoportable, salvo que el dinero permita abrir resquicios por los que escapar de ella.
 
Puedes leer más entradas de "A media luz" en http://javierastasio2.blogspot.com/ y en http://javierastasio.blogspot.es y, si amas la buena música, síguenos en “Hernández y Fernández” en http://javierastasio.blogspot.com/
 

Deja un comentario

Su dirección de email no será pública.


*