Díaz Ferrán entre rejas, por Javier Astasio

 
 
No sé cómo acabarán los procesos abiertos contra quien fue capo de capos en la CEOE y tan martillo de herejes socialistas y trabajadores como adulador colega de populares, especialmente de la condesa que sirve el tea party en Madrid. No sé cómo acabarán, pero cada minuto que pase entre rejas será un minuto de satisfacción para todos los ofendidos por tan despótico personaje, el mismo que se permitía dar lecciones y consejos a quienes reclamaban lo que era suyo, mientras él se llevaba a manos llenas los salarios de sus empleados, los impuestos de todos y el importe ahorrado céntimo a céntimo de quienes aquellas navidades quisieron volver a su tierra después de meses de duro trabajo en España.
Anoche Telemadrid, la televisión pública madrileña a cuyos trabajadores Esperanza Aguirre, que en tantas fotos aparece sonriendo entre bromas, abrazos, besos y apretones de manos con Díaz Ferrán, consideraba pintores de cámara de "su presidenta", porque así le gustaba llamarse ante ellos, la tele que los madrileños llevamos décadas pagando y ahora, después de convertirla en un erial para la audiencia, Ignacio González quiere malvender, se fue a la huelga y antes de pasar su pantalla "a negro" mantuvo durante media hora en pantalla una foto de Díaz Ferrán, la pieza cobrada unas horas antes por la Brigada Anti Blanqueo de la Policía Nacional.
En el caso de este empresario que era en sí mismo un insulto a la dignidad de los trabajadores y a la de los empresarios decentes, que también los hay en este país, llegar a un final así era lo previsible. Es más, me atrevería a decir que para muchos españoles, yo entre ellos, era el final deseable. Ese "quien a hierro mata a hierro muere" con que Jesús reprochó a Pedro su pronto violento y justiciero, se le ha venido encima a quien nos castigaba a trabajar más y ganar menos, todo lo contrario de lo que él practicaba, y que al final se ha convertido para los cada vez menos que han encontrado un trabajo en trabajar como esclavos y ganar una mierda.
Qué habrá pensado este tipejo, capaz de tosas esas fechorías, en la soledad de su calabozo, si es que ha ido a parar a uno ¿Se habrá encomendado a ese dios que le hizo llorar en la catedral, frente al obispo? ¿Se habrá golpeado el pecho como cuando entonaba la salmodia del "mea culpa" en la misma misa? ¿Habrá pedido hablar con su amigo el obispo al que tan afectuosamente saludaba?
Creo más bien que habrá pasado la noche haciendo la lista de lo que le han pillado y lo que no y preparando su estrategia de defensa, porque, al final, algún prestigioso abogado se encargará de encontrar justificación a tamaño chorizo, mientras mueve todos sus bienes para ponerlos a salvo de Hacienda, la misma que, por órdenes del penosos ministro que la preside, tendió un puente de plata a yodos los Díaz Ferrán que en España han sido y que, en su mayor parte, han preferido jugar un poco más al corre corre que te pillo.
Lástima que noticias como la de ayer, como a Harry el Sucio, no nos "alegren el día" más a menudo.
 
 
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