Diálogos probables (un cuento), por Gabriel Merino

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Estaba Gorigori disfrutando de su merecida jubilación en el piscinón de su casoplón cuando le suena la blackberry:

-         ¿Sí?

-         ¿Gorigori?. Roderico.

-         ¿Roderico…Momento?

-         Sijosí. Vaya marrón que me colaron. Ya te dije.

-         ¡Y para eso dejaste el fondo…!. Ya te lo dije yo. Se va a partir el culo la Legarda.

-         Joer, es que aquí falta de todos laos. Lo que se llevaron los del ladrillo, lo de sanear las dos comunidades, lo de los juegos que no fueron, lo de… Y todo lo que queda ¡parece que es tóxico!.

-         Bueno…, ¿no te dijo el barbas que lo que te hiciera falta?

-         La verdad es que fue la condesa. La saneada. Como pa´ fiarse.

-         Ah, bueno, ¿y…?

-         -No, que si te desjubilas y te comes tú el brown. Ya sabes que como yo soy político y tú gestor…

-         Pues, hijo: me pintas un panorama…

-         Hombre. Ya he llamado al barbas y dice que a ti, lo que pidas.

-         -¡Pero si dice que no tiene nada!. ¿O es que eso de quitar diez mil millones a sanidad y educación…?

-         Macho, eso es justicia social, reparto equitativo. Ques que hay mucho jeta que vive por la cara. Para lo importante siempre hay pasta.

-         -Pero...  a ojo ¿cuánto puede faltar?

-         -Hombre. Así, tirando por lo alto, pon que siete mil…

-         ¿Kilos?. ¿En tu partido qué comen?

-         No te pases, ¡que mira tu prejubilación!. La cosa va a ser echarle la culpa a la herencia. Desde que nos inventamos el eslogan, cuela para todo, hasta para lo de los trajes y el aeropuerto.

-         ¿Siete mil kilos dices?

-         Bueno. Llegas, haces cuentas y… lo mismo sale un poco más…

-         ¿Tu estás chalao?. Pido diez mil kilos y la gente se pone a quemar cajeros

-         No me estarás hablando de los perroflautas. Quiá. Pararte un desahucio igual, pero son poco kaleborroka…

-         Bueno…¿pero cuánto pagan?. ¿Y la cosa es que… dimites tú y me presentas a mí o qué?

-         Espera que hablo con el barbas y para la puesta en escena te llamo, Gorigori.

-         Venga. Hablamos, Roderico.

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