Día de huelga, por Gabriel Merino

La huelga no crea trabajo.

¡Qué obviedad!

Anda, ni el gobierno tampoco. Ni este, ni el anterior.

Mañana supongo que el pais se detendrá en una huelga general: entre quienes ya no trabajaban con anterioridad, quienes están hartos de que les resten derechos, quienes tienen miedo de los piquetes violentos, quienes pueden permitirse elegir no ir, quienes quieren decir al antes callado Rajoy que le votaron pero ya se han dado cuenta de que mentía en lo poco que decía, y esos que son sindicalistas, liberados, jipis, perroflautas, antisistema y todos esos adjetivos que usan los neoliberales para calificar a quienes no le siguen el rollo, intuyo que el seguimiento va a ser masivo aunque también anticipo que el gobierno y sus medios de comunicación afines dirán que fue residual en prácticamente todos los campos laborales. Bola de cristal que tengo.

A lo que se agarra el gobierno es a que la reforma laboral es necesaria, y seguramente lo es para la CEOE, los bancos y la Merkel, pero no es necesaria, como repiten en plan salmodia, para generar empleo. Más bien desde que ha entrado en vigor, destruye más: el fijo, el arraigado, el consolidado y lo sustituye por un empleo de mierda, cuando lo hace.

¡Claro que hacer huelga no crea trabajo!. Pero defiende la calidad del que hay. El trabajo lo crea la productividad, los emprendedores, los empresarios con ideas, ganas y voluntad más allá de seguir ganando a costa de, no con, sus currantes. Esta reforma no ha creado hasta ahora ningún nuevo empleo, que yo conozca. Hace unos días un periodista reputado hacía ver que -¡perogrullo!- no son los sindicatos ni los asalariados quienes han de crear empleo, sino las empresas –que no la adocenada patronal, tan abrevada políticamente, al menos, como los sindicatos que ellos denostan- los autónomos y los emprendedores. Pero para que la contratación a partir de ahora no sea esclavista, medieval o de galeras hay que utilizar los medios que tradicionalmente se han puesto en manos de los trabajadores para reivindicar la dignidad de su trabajo. Por tanto ¡no demonicen  el método, señores ministros de economía y hacienda!

Ir a la huelga contra esta reforma patatera no es antipatriótico, sino lógico, y mucho más cuando ustedes en la oposición juraban y perjuraban que nunca tomarían las decisiones que han puesto ahora en negro sobre blanco con esta ley. Esta huelga va contra la reforma, pero no duden que llegarán en breve otras protestas, ya directamente contra ustedes, porque en menos de 100 días incluso quienes les votaron dándoles un cheque en blanco les han pìllado con el carrito del helado en mentiras, y muy gordas.

Y si no, fíjense cómo han reaccionado antes de ayer los andaluces y los asturianos. Ya sé que no se fian de los otros, esos dontancredos de los últimos ocho años, tampoco. Y se abstienen como nunca, lo que va a significar que ya no hay dos, sino tres españas: esa última –creciente- a quienes ninguna de las otras dos le hiela el corazón. Pero quienes mañana pararán saben que ustedes han mentido y mienten, casi sin solución de continuidad, sin que se les mueva un pelo. Tengan las narices de echar la culpa de la crisis a quien la tiene.Y eso, aunque la huelga no cree trabajo –ustedes, gobernando, tampoco- es motivo para echárselo en cara. Y decirles que por ahí no se pasa.

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