Deudas y acreedores, por @CarlosPenedoC

Imagen del Mensaje de Navidad de Su Majestad el Rey
en 2013 (Foto: © Casa de S.M. el Rey / Borja Fotógrafos)
Estamos rodeados de acreedores individuales que nos recuerdan constantemente nuestras deudas colectivas. Deudas históricas, económicas, políticas, morales, militares, que afectan a la sociedad española y a cada uno de nosotros. No estaría mal delimitar la responsabilidad en la generación de esas deudas, algunas incluso inexistentes, porque los recursos son limitados.
Su Majestad el Rey se dirigió a los españoles la noche del 24 de diciembre en un tipo de discurso que parece situarse más allá del tiempo y el espacio, aunque radicalmente nuevo esta vez en cómo es recibido por parte de los ciudadanos.
El jefe del Estado reclamó en Nochebuena "un profundo cambio de actitud y un compromiso ético en todos los ámbitos de la vida política, económica y social", y apeló a que “la ejemplaridad presida las instituciones", pues según dijo "la salud moral de una sociedad se define por el nivel del comportamiento ético de cada uno de sus ciudadanos, empezando por sus dirigentes, ya que todos somos corresponsables del devenir colectivo"; lo que sólo puede ser interpretado como autocrítica y un objetivo personal y ambicioso para el nuevo año; sería impensable que recomendara un comportamiento a los demás siendo incapaz de aplicárselo a sí mismo, a su entorno más inmediato, a la Casa Real.
El Rey recordó en su mensaje a las víctimas del terrorismo, "con las que la sociedad sigue teniendo una permanente deuda de gratitud".
Don Juan Carlos podría haber recordado además que el Reino lleva ya algo más de dos años sin el terrorismo de ETA, desde el 20 de octubre de 2011 y el anuncio confirmado del “cese definitivo de la actividad armada”, más de dos años sin nuevas víctimas de ETA, dos años del fin de la principal amenaza a la convivencia en España durante más de medio siglo.
Sin embargo, el jefe del Estado sólo hace referencia a las víctimas del terrorismo, a quienes recibió en la Zarzuela tras anular el Supremo la llamada doctrina Parot por ilegal, víctimas que no eligieron serlo, que hoy sí reciben el reconocimiento moral y económico del Estado. De existir una deuda con ellas habría que pasar la factura a quienes las ignoraron, a quienes las utilizaron para desgastar políticamente al Gobierno de turno, y a los responsables de los atajos judiciales o de otro tipo en la lucha contra el terrorismo.
Base de Villatobas -Toledo- (Foto: Blog Focus Aranjuez).
Saltando ahora al mundo de la Defensa, al parecer Europa y también España estamos en deuda con Estados Unidos por lo mucho que ha gastado y arriesgado en nuestra defensa militar, factura que en este caso incluye la decisiva intervención norteamericana en las dos guerras mundiales, su esfuerzo durante la guerra fría, no sabemos si se incluye en la deuda la intervención de EE.UU. en la antigua Yugoslavia y, más recientemente, en Libia.
Para fijar el montante de la deuda española habría que aclarar que nuestro país no participó en ninguna de las dos guerras europeas y luego mundiales del siglo XX –olvidando los 50.000 soldados enviados por Franco a luchar con Hitler por la Alemania nazi en la División azul- , ni por tanto se benefició directamente de la actuación liberadora norteamericana; ni tampoco EE.UU. como Gobierno contribuyó en nuestra guerra civil apoyando la legalidad republicana.
Las relaciones en este campo entre los dos países tienen como hito indiscutible el acuerdo bilateral firmado en 1953, el “Convenio defensivo, de mutua defensa y ayuda económica entre EEUU y España” que supuso la cesión de soberanía por parte de España a cambio del respaldo internacional del régimen y cierta ayuda material militar excedentaria de la segunda guerra mundial. Tampoco en este caso se observa una deuda que nuestro país arrastre hasta nuestros días. La clara descompensación del convenio se mantuvo durante toda la guerra fría.
En la actualidad las relaciones en materia de defensa entre ambos países se desarrollan principalmente en el marco de la OTAN, Alianza a la que España contribuye con el 5% de su presupuesto que debe representar unos 100 millones de euros anuales, más el coste sufragado por España de los contingentes militares desplegados en operaciones OTAN, entre las que se podría mencionar la misión ISAF en Afganistán que ha costado a nuestro país en una década más de 3.000 millones de euros.
En los últimos tres años, ejemplo de las buenas relaciones entre los dos países, España ha autorizado la instalación de 200 marines en Morón y de cuatro destructores en Rota, bases que se han convertido en la cabeza de puente del mando africano de EE.UU. Africom, esfuerzo militar norteamericano que se compensa con las reparaciones que consiga Navantia de los buques citados y las cañas que se tomen los marines por la zona.
No es buen argumento, por tanto, el tantas veces utilizado en 2013 de la deuda con EE.UU. para abogar por una política de defensa de la UE y de España más ambiciosa y con mayores recursos, que permanecen-permanecemos en un estado de infantilismo inmaduro hasta que eso se produzca.
Existen otras muchas deudas discutibles: la supuesta deuda del país con las empresas de armamento, parte ya pagada, parte adelantada por el Ministerio de Industria, parte del material aún no entregado; la deuda eléctrica, que el Estado reconoce y paga religiosamente, por tanto no se explica muy bien cómo es que estamos en deuda con las eléctricas, más allá de los quiebros contables a los que les obliga el sistema.
La única deuda colectiva y bien real es la deuda pública, de la que el Banco de España nos informa que ha pasado del 74,3% del PIB a comienzos de 2012 al 93,4% del PIB en el tercer trimestre de 2013. El propio Gobierno prevé que alcance en 2014 el 99,8% del PIB, lo que supone cerca del billón de euros. Este incremento de la deuda colectiva de 20 puntos en dos años se ha producido además mientras vivíamos “la historia de un éxito”, como se ha llamado al rescate de España por parte de la UE que se ha traducido en el desembolso de 41.300 millones de euros públicos a la banca.
En tiempos de dificultades financieras las deudas hay que priorizarlas.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto, dice la canción, pero si se siguen acumulando deudas reales y ficticias me temo que no vamos a poder cubrirlas todas. En estos casos, que los acreedores se peleen entre sí.
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Han pasado diez meses desde que conocimos por El País que militares españoles torturaron en Irak. Esas personas o siguen dentro de las Fuerzas Armadas o andan tranquilamente por la calle. Los tiempos de la responsabilidad política, de la reputación de una organización, nada tienen que ver con los judiciales.

El 21 de diciembre de 1959, el presidente norteamericano viaja a Madrid escenificando el fin del aislamiento del régimen dictatorial de Franco. En 1956, España había sido admitida en la ONU, también con el voto a favor de la URSS, a cambio de admitir a Mongolia Exterior. A su llegada a Torrejón, Franco le dice a «Ike»: «Esta base de Torrejón, construida con el formidable apoyo de los Estados Unidos y albergando en estrecha camaradería las alas españolas y norteamericanas, es un símbolo de nuestra amistad y está erigida bajo un lema que os es, sin duda, muy querido: “Paz es nuestra profesión”» (Imagen y pie de foto: rinconcete.com).

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