Desmontando mentiras (2): Los medios privados no salen gratis a los contribuyentes, por @salvemostelema

“En un escenario de ajustes durísimos de servicios públicos como la Sanidad o la dependencia, mantener un mastodóntico aparato de propaganda política -no otra cosa son las autonómicas- resultaba una inmoralidad.”

Así de alborozado celebraba El Mundo de Pedro J el cierre de Canal 9 anunciado por el presidente valenciano Fabra. Y con él el resto de medios privados, especialmente de la Brunete Mediática que ahora, después de años de chupar de la ubre pública de las televisiones autonómicas, repiten como loros la consigna del derroche de dinero público que suponen cadenas como Canal 9 o Telemadrid por ejemplo, como justificación para pedir a gritos su cierre.

Alegan estos opinadores profesionales del pensamiento único popular, que los medios públicos no tienen sentido, que son un gasto innecesario y que para informar ya están ellos, que además como son “privados” no cuestan un euro al contribuyente. Pero queridos amigos del “extremo centro” eso, como tantas otras cosas que decís, es falso de toda falsedad.

Premio y castigo con la publicidad institucional

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Para los medios privados, en un momento de crisis económica como éste, con una importante caída de la publicidad privada, la publicidad institucional se ha convertido en su maná salvador en forma de subvención encubierta con dinero público salido del bolsillo del contribuyente. Una subvención que además, la administración utiliza para premiar a los “suyos”.

Es el caso por ejemplo de la campaña contra la Violencia de Género titulada Hay salida que promovió la ministra Ana Mato entre el 5 y el 15 de diciembre del año pasado y que gastó casi 400.000 euros de dinero público entre los medios privados. Los diarios más beneficiados en proporción a su número de lectores fueron, por este orden, La Gaceta (36.500 euros) La Razón (73.100 euros), ABC (57.300 euros) y El Mundo (53.500). La misma tónica se repite en esta campaña entre las emisoras de radio con 43.700 euros para Onda Cero y 41.000 para la COPE frente a los 11.200 de la SER. Y también en los digitales con más de 1.000 euros para El Confidencial, El Confidencial Digital, Periodista Digital o Libertad Digital y nada para digitales como El Plural , El Diario o El Boletín.

Una auténtica especialista en esto de la publicidad institucional con dinero público fue nuestra “lideresa” Esperanza Aguirre. Con ella la Comunidad de Madrid gastó sólo entre 2008 y 2011 la bonita cifra de 620 millones de euros en campañas como las de “Metro de Madrid vuela “, “Madrid la suma de todos” o “Súmate al reto del agua“. Por cierto, uno de los departamentos que más invirtió en propaganda fue el del entonces vicepresidente y hoy presidente regional Ignacio González. Dinero que fue muy bien recibido entre los medios privados claro está.

No le van a la zaga los catalanes en esto de subvencionar medios de comunicación privados: 2.000.000 de euros en subvenciones “a proyectos que fomenten y consoliden el espacio catalán de comunicación para las empresas periodísticas privadas editoras de prensa en soporte papel correspondiente al año 2012″.

La Generalitat catalana subvenciona con 50 euros a cada joven catalán que cumpla este año 18 años, para que contrate una suscripción anual a una publicación periódico en soporte papel o digital.

Y el mayor beneficiado por estas ayudas es el Grupo Godó, editor de La Vanguardia y Mundo Deportivo, y propietario del canal 8TV y las emisoras RAC1 y RAC105, que recibió en el 2011 el 40% de las subvenciones concedidas por la Generalitat a los medios catalanes.

Otras comunidades como Andalucía, Euskadi, Galicia y Asturias también subvencionan con cientos de miles de euros a medios privados de sus territorios con el argumento de la lengua propia o el fomento de la lectura.

El coste del TDT Party

Veamos ahora el caso de las televisiones privadas de la TDT. Las diversas fases del apagón analógico y la implantación de la televisión digital terrestre supusieron en España 12.000 millones de euros de inversión hasta 2010; otra aportación pública para extender la señal terrestre del 96% al 98,5% de la población, y que alcanzará los 1.000 millones de euros en diez años; una primera fase de migración de frecuencias cuyo coste fue superior a los 60 millones de euros y una segunda en 2011 en la que el Gobierno destinó 800 millones de euros para la reantenización, de forma que los ciudadanos no sufrieran “una paralización de las emisiones de televisión ni sus costes” .

Añadamos a esto las ayudas destinadas a la compra de descodificadores y a la adaptación de las antenas colectivas que partieron de los presupuestos de la Comunidad de Madrid, muy interesada en que la TDT llegara a todos los hogares en el menor tiempo posible (después de repartir las frecuencias entre los amigos y conocidos del PP madrileño). En los edificios con más de 20 viviendas las arcas autonómicas enjugaron hasta el 50% de ese coste. Las medidas afectaron a unas 700.000 viviendas, según los propios cálculos de la Comunidad (700 € por edificio).

Y aún nos queda el año que viene asumir el precio de la nueva reantenización necesaria para implantar el denominado 4G. Unos 300 millones de euros que según el ministro de industria, pagaremos los usuarios en 2014 por poder seguir “disfrutando” de la TDT.

Un suma y sigue que nos da como resultado que esos infames programas de teletienda o adivinación que inundan la TDT , o las despiadadas campañas de la “caverna” mediática contra sindicalistas, rojos, “perroflautas” y “escrachadores” varios , también están subvencionados con el dinero de todos los ciudadanos.

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