Defensa lamina el poder de los jefes de los ejércitos, por @CarlosPenedoC

Luces y sombras sobre la nueva organización de las Fuerzas Armadas que acaba de aprobar el Gobierno Rajoy. Los cambios deben pasar del BOE a la realidad

Carlos Penedo. Artículo publicado originalmente en Estrella Digital.
Defensa acaba de fortalecer aún más el poder del mando operativo de las Fuerzas Armadas , el jefe de Estado Mayor de la Defensa –JEMAD-, a costa de los mandos de los tres ejércitos, los conocidos como JEME –jefes de Estado Mayor de Tierra, Aire y Armada-.
España ha tenido tres ministerios militares, uno por cada ejército, hasta 1977, y en muchos aspectos la organización militar ha seguido -y sigue- funcionando de manera autónoma al Ministerio de Defensa, para muchos una superestructura civil no siempre capaz de imponer su autoridad y control sobre los ejércitos.
Los palacios y edificios representativos que albergan en Madrid los cuarteles generales de los tres ejércitos -en Cibeles, Moncloa y Paseo de Recoletos- ilustran su pasado y su presente.
Aunque su creación es anterior, la figura reforzada de un único mando militar operativo tuvo que esperar hasta 2005, cuando nació su mando de operaciones, con fuertes resistencias desde dentro de la organización militar.
El Boletín Oficial del Estado del pasado viernes 17 de octubre publicaba el Real Decreto 872/2014 por el que se establece la organización básica de las Fuerzas Armadas, aprobado una semana antes en Consejo de Ministros. Los objetivos declarados son simplificar la organización, racionalizar las estructuras y potenciar la operatividad.
El nuevo Real Decreto pretende simplificar estructuras y mejorar la operatividad de las FAS, a costa de los JEME
En palabras de la vicepresidenta, Sáenz de Santamaría, se trata de “simplificar estructuras, eliminar la dispersión normativa actual, facilitar el cumplimiento de las misiones, reforzar las funciones operativas mediante su centralización en el Estado Mayor de la Defensa, organizar la logística común y la adquisición de recursos, homogeneizar la organización de los Ejércitos y unificar los servicios que no sean exclusivos”.
En la rueda de prensa del Consejo de Ministros, el titular de Defensa, Pedro Morenés, añadía lo que consideraba un “punto relevante”, en concreto “la subordinación directa de todos aquellos mandos operativos al jefe del Estado Mayor de la Defensa. Se ha eliminado cualquier referencia a misiones específicas permanentes que pudiesen estar bajo la responsabilidad de los jefes de Estado Mayor de los Ejércitos, pasando directamente a estar bajo el jefe de Estado Mayor y, fundamentalmente, del Mando de Operaciones dentro de la estructura del Estado Mayor”.
A partir de ahora, el Estado Mayor de la Defensa estará compuesto por el Mando de Operaciones (del que cuelga el Mando Conjunto de Operaciones Especiales) el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas, el Mando Conjunto de Ciberdefensa, el Centro de Estudios de la Defensa Nacional y organizaciones operativas permanentes: el Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima, el Mando de Defensa de Operaciones Aéreas y la Unidad Militar de Emergencias, que aclara su dependencia directa del JEMAD.
Sobre el papel, el Gobierno ha creado en la figura del jefe de Estado Mayor de la Defensa -JEMAD- un mando indiscutible de todas las operaciones de las Fuerzas Armadas, más allá de las misiones en el exterior que tenía hasta ahora; al que acompaña una estructura de mandos en parte novedosa y más completa.
La reforma hay que unirla a otro paso previo del Ministerio tomado antes del verano, que juntos suponen “una revisión global de toda su estructura”. Se trata del Real Decreto de junio que desarrollaba la estructura básica del Ministerio de Defensa, que afectaba fundamentalmente a la Secretaría de Estado de Defensa, “con la centralización de los programas de obtención, de modernización, de sostenimiento común, el apoyo a la internacionalización de la industria de defensa y la gestión económica”.
El Ministerio ha creado dos zares con amplios poderes de decisión en recursos y operaciones militares en una época con presupuesto escaso
El resultado es que el Ministerio de Defensa cuenta hoy con dos viceministros con amplias competencias sobre recursos y sobre las Fuerzas Armadas, el SEDEF y el JEMAD, que si ya son reconocidos ambos titulares como secretarios de Estado ahora ven reforzadas sus competencias en el BOE. El reforzamiento de estos dos altos cargos debiera suponer también una mayor responsabilidad y rendición de cuentas de sus actuaciones. A la contra rema la actual escasez de presupuesto y recortes de fondos que limita una capacidad de actuación elevada sólo sobre el papel: tanto la contratación de equipamiento como la operatividad se han visto reducidas al mínimo en los últimos años.
Si alguien gana poder, alguien lo pierde. Los ejércitos han cedido en este 2014 importantes competencias en programas de armamento y misiones permanentes, y el nuevo Real Decreto insiste en una función casi exclusivamente “asesora”, en contraste con las funciones ejecutivas del JEMAD. Dichas misiones -vigilancia y seguridad en los espacios aéreo y marítimo y presencia militar en territorios de soberanía española, decía la norma de 2007-  son asumidas por dos organizaciones operativas permanentes: el Mando de Vigilancia y Seguridad Marítima, y el Mando de Defensa y Operaciones Aéreas, ambos subordinados al JEMAD.
Los JEME no obstante conservan, bajo la autoridad del ministro, “el mando de su respectivo ejército” y funciones de adiestramiento, instrucción y administración de su personal.

El parlamento, ausente

Analistas civiles y militares con experiencia directa de gestión en el Ministerio observan luces y sombras en la nueva organización.
Entre lo positivo, el Real Decreto continúa el camino establecido por la Ley de Defensa de 2005, que considera las FAS como una entidad única e integradora.
A lo anterior se añade, como recordaba el ministro, que las intervenciones actuales de las Fuerzas Armadas tienen un carácter conjunto. La realidad militar hoy es conjunta, medios de los tres ejércitos actuan muy a menudo juntos.
En cuanto a las sombras, la reorganización completa del Ministerio no ha tenido hasta el momento una presentación parlamentaria o un debate en el Congreso, a donde acuden con gusto los responsables políticos y militares cuando desean presentar una actuación relevante. En 2012 el Grupo Socialista presentó una proposición no de ley relacionada con la organización del Ministerio que fue rechazada por la mayoría del Grupo Popular.
Asimismo los reales decretos de los últimos tres meses se topan con los límites de la Ley Orgánica de Defensa de 2005, norma de mayor rango a la que no pueden enmendar.
Por otra parte se ha producido una reforma del ámbito civil del Ministerio y ahora del ámbito militar, pero no se avanza en la integración de ambos, que aparecen como dos mundos que coexisten.
En este sentido, mientras que la Ley de Defensa de 2005 habla de las "Fuerzas Armadas, integradas en el Ministerio de Defensa", establece que la organización militar forma parte del Ministerio, en el Real Decreto de junio se decía que la parte militar "se rige por su regulación específica", ahora publicada.
Se corre el riesgo de crear nuevas estructuras sin adelgazar las antiguas
En la actual legislatura han sido creados en el seno de las Fuerzas Armadas nuevos mandos de vigilancia marítima y operaciones aéreas, en 2012, y un nuevo mando conjunto de ciberdefensa, en 2013. Algunas críticas se dirigen a la aparición de nuevas estructuras sin la dotación de recursos económicos y personales necesaria, lo que se une además a que su creación no viene acompañada de un adelgazamiento de la estructura de cada uno de los ejércitos.
En este punto se sitúa el riesgo de la aparición de nuevos organismos y organigramas paralelos,  en contra del espíritu de la norma de simplificar la organización.
De estos cambios en profundidad de la organización del Ministerio de Defensa tampoco se deduce una nueva estructura de las Fuerzas Armadas en lo relativo al personal, que se está viendo reducido en los últimos años (10.000 militares de tropa menos desde 2010) como consecuencia de cortar las incorporaciones y la no reposición de las bajas, en lugar de responder a un nuevo diseño o un plan establecido.
Ni luces ni sombras, en la penumbra, colocan algunos que gran parte del contenido del Real Decreto ya está recogido en normativa dispersa, por tanto, pocas novedades.
La nueva normativa destaca también un aspecto difícil de valorar: “se establece un nuevo concepto de empleo de las Fuerzas Armadas, la Fuerza Conjunta, que se define como aquella constituida por todos los elementos integrantes de la Fuerza de los Ejércitos, además de los elementos de los mandos subordinados al JEMAD que se determinen”.
Este concepto de la fuerza conjunta habría que adjudicárselo al actual JEMAD, Fernando García Sánchez, que dio a conocer sus planes al respecto a comienzos de año, un nuevo diseño de la organización militar que tiene como eje una fuerza de acción conjunta compuesta en su núcleo por 15.000 militares realmente operativos y desplegables por el Gobierno a un escenario determinado en caso de necesidad, 10.000 de ellos para operaciones combinadas con países aliados o en el marco de organizaciones internacionales, y otros 5.000 en principio destinados a responder a operaciones en las que España debiera actuar militarmente en solitario. El almirante anunció para este verano la plena operatividad de esa fuerza conjunta, que no existe físicamente, se forma para cada misión y carece de mandos o estructura propia. En las últimas semanas y meses no se ha dado mayor detalle.
En Defensa la normativa suele ir por delante de la realidad, dice un teniente general
El contraste con la realidad de los nuevos zares del Ministerio de Defensa en recursos y en estrategia militar se puede ejemplificar con un caso como los drones, las aeronaves sin piloto embarcado que protagonizan la actuación de los ejércitos en todo el mundo. En el caso español, el Ministerio de Defensa ha renunciado a corto plazo a participar en algún programa internacional o bilateral de envergadura, y no figuran los drones como prioridad inmediata de las adquisiciones de la Secretaría de Estado de Defensa, donde sí se incluye en sus fases muy iniciales nuevos programas como un vehículo 8x8 para Tierra y el diseño de una nueva fragata para al Armada. La ausencia de drones en la planificación convive con las iniciativas de cada uno de los ejércitos por su cuenta con pequeños pasos para cubrir esa capacidad.
Un teniente general buen conocedor de las Fuerzas Armadas y su organización, hoy sin ocupar cargos de responsabilidad, señala que en Defensa la legislación suele ir por delante de la realidad, al contrario que en otros campos donde el BOE llega tarde a bendecir lo que ya existe. Al Real Decreto de este viernes le queda entonces que se aplique.

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